Gestión de Bankroll (I)

Nuestra banca es nuestra herramienta fundamental para jugar al poker. Saber cuidarla y administrarla es fundamental. Aquí te mostramos los primeros apuntes.

El bankroll es la cantidad de dinero que tenemos disponible o dedicada para jugar al poker. Da igual donde esté: en la sala, en un monedero electrónico o debajo del colchón. Contamos con X dinero para jugar al poker (dicen los sabios, que para estos menesteres, jamás deberías utilizar dinero que necesites).

Dicho de otro modo, es nuestra principal herramienta de trabajo como jugadores de poker. Si pierdes tu bankroll estás ¡muerto!, ¡out!, ¡finito!, ¡kaputt!. Es bastante sencillo de entender. Y no sé por qué, a pesar de su sencillez, la gente sigue pasando olímpicamente (“la gente insiste en llamarlo suerte”, que decía Matt Damon, en Rounders).

Cuando debatíamos si el poker es o no un juego de suerte (sin llegar a nada claro, una vez más) decíamos que existían una serie de factores atenuantes de la suerte. Pues a los que citábamos, habría que añadir una más: la gestión del bankroll. No atenúa la suerte pero nos salvará el pellejo cuando la misma no acompañe (léase mala racha o downswing).

Existe la creencia entre algunos jugadores que el poker se limita a las manos que vuelan sobre el tapete. Esto es un error conceptual tan brutal… equivalente a decir que para un jugador de baloncesto sólo existen los partidos. Ni entrenamiento, pesas, series o estrategia. El tío va y se pone a jugar y cuando acaba, a casita, hasta el siguiente partido.

Un jugador de poker se compone, en mi opinión, de una parte técnica, una parte psicológica y una parte administrativa o de gestión. Todas ellas interactúan entre sí. Un buen jugador debe pulir sus habilidades en las tres áreas. ¿Creéis que los NBA aumentan su masa muscular por un duro y metódico trabajo de gimnasio o por las hamburguesas que se zampan en EEUU? Podríamos asimilar la gestión de bankroll a ese trabajo de base, aburrido y todo lo que queráis pero, sin el cual, los pivotes rivales nos sacarán de la zona a empujones.

El fin último de tener un bankroll es reducir a cero nuestro riesgo de quiebra. Técnicamente hablando, es muy difícil evitar completamente el riesgo de quiebra porque, al menos teóricamente, la duración de una mala racha puede ser muy muy larga (fijaos que he repetido dos veces “muy”). El tema es asumir un riesgo de quiebra lo más pequeño posible y jugar pensando en que no hemos hecho nada para que Lady Variance se fije en nosotros y nos “haga ojitos”.

Por supuesto, la gestión de bankroll sólo tiene sentido en jugadores ganadores. Un perdedor es como un saco sin fondo en el que todo lo que metes se va al suelo (más o menos rápido en función del tamaño del agujero). (ironic mode ON) De todos modos, como los perdedores no existen (¿alguien conoce a alguno?) este párrafo os lo podéis saltar (ironic mode OFF).

Con una buena gestión de bankroll, aparte de “eliminar” el riesgo de quiebra eliminamos el miedo a la quiebra. Antonio Molina no tenía miedo a la muerte (porque minero nació) pero nosotros somos humanos (o lo parecemos) y bajo presión jugamos condicionados. Si hemos perdido doce cajas en No Limit en las cuatro últimas sesiones y nuestro bankroll era de veinte cajas sentiremos el aliento en el cogote de Lady Luck (pero vestida de negro y con guadaña).

Con presión, puede que aparezca el tilt pasivo (no juegas agresivo tus draws intentando minimizar pérdidas) o el tilt agresivo (¡joder! A este lo tiro….) o el funesto “voy a recuperar desperfectos en NL400” cuando llevas doce cajas abajo en NL100. Tus decisiones se verán influenciadas y perderás la noción de si estás o no jugando bien, guiándote por los resultados. Esto normalmente deriva en variar nuestro juego y, por lo tanto, salir de nuestras zonas de confort pero en un momento tan crítico que el final de la película no suele gustar a nadie (algunos jugadores acabarán como las pelis españolas de los 80, que para cuando querías darte cuenta ya estabas viendo los títulos de crédito).

Si a la gestión de bankroll unimos una buena gestión de las subidas y bajadas de nivel tendremos la clave para tener más vidas que un gato y no dejar de jugar al poker salvo por expreso deseo nuestro. Por favor, disciplina extrema para seguir los mandatos que nos fijemos.

La gestión de bankroll está relacionada también con cómo gestionamos nuestro beneficios, es decir, cuanto dinero sacamos y como afecta esto a nuestra banca. Mi consejo a la gente que empieza es que no saquen dinero al principio pero que en cuanto tengan algo considerable, hagan cashout y se compren algo que para ellos sea importante (puede ser ese reloj que llevas tiempo mirando en el escaparate o un ordenador nuevo, etc). Quédate con algo en la uñas de todo esto del poker, no tiene sentido estar jugando mil horas por un dinero virtual. Necesitamos alicientes…. ¡tangibles!.

Por favor, cuando ocurra algo en tu faceta como jugador (una mala racha, un bajón de juego o de ganas de jugar, un gran gasto pagado con el dinero del poker ….incluso una buena racha y ¡una gran subida de bankroll!) que impacte en tu banca, prométeme que pasarás la revisión correspondiente (con la versión actualizada no se vayan a colar virus de nueva generación) a los niveles de tu bankroll.

En la segunda parte del artículo veremos como determinar que bankroll necesitamos para jugar de una manera “responsable” aplicado a No Limit Cash

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