Prohibidas las apuestas online en los EE.UU.

Tras algunos días de incertidumbre, donde no se sabía a ciencia cierta si el Senador Bill Frist se había salido con la suya, se supo que Ley de Seguridad en Puertos (parte del Plan de Defensa que se está votando estos días) fue aprobada por amplia mayoría -tal como se esperaba- el 28 de septiembre pasado y con ella la Ley de Ilegalidad de las Apuestas en Internet.

Esto significa que en un máximo de 270 días la ley entrará en vigencia y a partir de ese momento ningún ciudadano estadounidense podrá realizar pagos por ningún sistema a empresas de apuestas online extranjeras. Las repercusiones aún son pocas en el mundo de las empresas del póquer online (involucradas por utilizar los mismos sistemas de pagos), puesto que las dudas existentes no se disiparon hasta la publicación del texto completo de la Ley HR4954, sobre Seguridad en Puertos.

Este texto completo puede descargarse en formato PDF (en inglés, 370 Kb) y allí se observa, bajo el título VII (pág. 213 del documento PDF), la Ley 2006 de Ilegalidad de las Apuestas en Internet.

La fundamentación se basa, textualmente, en los siguientes puntos: 

  • Las apuestas en internet se financian principalmente mediante la utilización personal de sistemas de pago, tarjetas de crédito, y transferencias;
  • la Comisión de Estudio del Impacto Nacional de las Apuestas recomendó en 1999 se estudie legislación que prohiba las transferencias a sitios de apuestas en internet, o a los bancos que los representen;
  • las apuestas en internet constituyen una causa creciente de problemas de deudas para instituciones depositarias aseguradas y para la industria de créditos al consumidor;
  • son necesarios nuevos mecanismos para regular leyes de apuestas en internet, debido a que las leyes tradicionales a menudo son inadecuadas, especialmente cuando esas apuestas atraviesan fonteras estatales y nacionales.

Por ello, se sancionó esta ley que en resúmen dicta:

El uso de tarjetas de crédito u otros métodos de pago para lo que la Ley define como "apuesta ilegal en internet" está prohibido, y las instituciones financieras deberán identificar y bloquear pagos relacionados con transacciones de apuestas ilegales en internet.

Tres excepciones para esta ley:

  1. Carreras de caballos bajo la Ley de Carreras de Caballos Interestatales;
  2. apuestas dentro de las reservas indígenas y entre ellas;
  3. apuestas por internet Intraestatales (dentro de las fronteras de cada estado).

El Senador Bill Frist comentó: "El de las apuestas es una adicción seria que afecta a la familia, destruye sueños, y fractura la estructura de la sociedad. El Congreso lidió con este tema por 10 años, y durante este tiempo vimos el gran crecimiento de esta industria sombría (sic). Para mí, como líder de la mayoría, la conclusión es sencilla: las apuestas online son ilegales. A pesar de que no podemos monitorear cada apostador online o regular las apuestas con empresas extranjeras, podemos vigilar a las instituciones financieras que hagan caso omiso de nuestras leyes."

Todos los comentarios y opiniones acerca de la inclusión de esta ley que se aprobó sin votos en contra y sin debate, coinciden en que la intención del Senador Bill Frist con esta ley es puramente política, para congraciarse con la comunidad conservadora del país y así beneficiar su imágen con vistas a las elecciones presidenciales.

De otra forma no se comprende la urgencia de incluír esta ley utilizando para ello uno de los subterfugios más viles -y más utilizados- que tienen los políticos en todo el mundo, y que es el de emplear como vehículos de sus textos aquella legislación que será aprobada sin enmiendas. Texto que de una manera normal no sería aprobado o lo sería con correcciones que no son del gusto de quien la quiere imponer.

La ley no hace más que coartar las libertades de los ciudadanos estadounidenses, tratándolos como gente inmadura que debe ser protegida por no poder tomar por sí mismas las decisiones que involucran a su propio dinero.

El gran país del norte americano se ha convertido en la paradoja mundial: su estandarte de país de las libertades no es más que un eslogan anticuado. Continuamente sus ciudadanos ven recortados sus derechos en función de lograr una mayor "seguridad". Basta ver las últimas leyes aprobadas esta semana por el congreso:

  • Autorizar las escuchas ante sospechas de actividad terrorista, sin necesidad de orden judicial alguna;
  • Legalizar las detenciones e interrogatorios de sospechosos de terrorismo por parte de los militares con el uso de la fuerza (lo cual en términos sencillos significan que los militares pueden detener a quienes quieran y torturarlos "legalmente"). Por cierto, esto ya se hacía, pero recién se supo hace unas semanas, por ello ahora se legaliza;
  • Incrementar el presupuesto para la guerra en Irak y Afganistan en 70.000 millones de dólares;
  • Autorizar la construcción de un muro de más de 1.100 kilómetros en la frontera con México para evitar la inmigración ilegal.

El país del sueño americano se está convirtiendo en una triste pesadilla.

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