Mike & Andrew por Pac8

Mike Laing puede que no sea un nombre conocido, pero es un buen jugador de poker. Sus amigos te dirán incluso que tiene muchísimo talento a la vez que muchos defectos. Demasiado a menudo está arruinado, viendo la partida desde la barandilla y buscando quien le deje dinero para volver a estar en “acción”. A menudo también está en las mesas con demasiado Jack Daniels en el cuerpo. Sus leaks son muchos y variados, pero sin embargo cuando está centrado tiene un gran talento para jugar. Parece ser que se le dan especialmente bien las mesas finales de los torneos.

Muchos de los tópicos del gambler se dan en Mike. Pide mucho dinero prestado y lo deja con aun más facilidad cuando lo tiene. Tanto es así que una gran multitud siguió de cerca la mesa final del 2.500$ Limit de las WSOP del 94. Jugaba Mike y casi todos los espectadores eran sus acreedores. Nadie se quedó sin cobrar. Recibió 212.000$ de premio y al acabar de pagar le quedaban menos de 2.000$ en el bolsillo.

Pero nuestra historia empieza a principios de 2001. Laing acababa de ganar el World Poker Challenge en el Hilton de Reno y tenía dinero. Para que veáis una muestra de lo personaje que es Laing, en esta mesa final propuso un pacto. Cada uno se llevaría 20$ y los 600.000$ restantes serían para el ganador. Seguramente lo decía en serio.

Aquella noche en el Bellagio Mike tenía 300.000$ encima. Su caja privada no podía guardarlo todo, así que andaba por la sala con una copa en la mano y fajos de 5.000$ saliéndole por los bolsillos.

Se encuentra a Jennifer Harman y diciéndole ¿me podrías guardar 25.000$? antes de que le responda le da 5 “ladrillos” de billetes y se va para las mesas con otros 15.000$ aún en el bolsillo.

Ve a dos pros jugando PLO y se sienta. Juega una mano, la gana y se levanta. Uno de los jugadores, antiguo campeón de un evento de PLO de las WSOP se lo recrimina. Laing le contesta:

“¿Cuanto dinero tienes en la mesa?”

“Sobre 5.000$”

“Te lo juego a cara o cruz”

Su oferta es declinada y Laing se va con sus beneficios a otra mesa. Se sienta en 80$-160$ Limit, encantado de conocerse y contándole a todos como ha puesto en su sitio a “ese irlandés”.

Luego pregunta a la mesa si alguien le vende un rack de fichas de 20$. Mira a un desconocido (no es de extrañar, ya que era la segunda vez que este jugaba al poker) y le dice.

¿Te quieres jugar un rack a cara o cruz?

“Claro que si”

es la respuesta.

Mike le da una moneda y le dice

“Tu tiras y tu escoges”.

El desconocido tira la moneda y pide cara. Gana el flip literalmente.

Antes de que el dealer pueda empezar a dar cartas Mike dice

“Otra vez. “

“De acuerdo.”

Tres “flips” después Mike va 8.000$ abajo. Los jugadores de la mesa protestan

“¡Iros a jugar con la monedita a otra parte!”

Otros jugadores se levantan de mesas vecinas para ver el show. Tanto es así que el jefe de sala se acerca y le dice a Mike que ya está bien, que tienen que jugar al poker.

“De acuerdo, ¿la última? ¿Una vez más por 8000$? ¿Doble o nada?”

Su rival está de acuerdo pero varios de los “mirones” expresan dudas de que Mike tenga dinero para pagar si pierde. En eso momento Jennifer llega con los 25.000$ de Mike. Se va del casino y no quiere quedarse guardando el dinero de otro.

Esta vez la moneda vuela más alta que las anteriores. Tanto que rebota en el borde acolchado y cae debajo de la mesa justo a los pies del lanzador. Todos se agachan para ver que salió. Laing sabe que debe de pedir otra tirada si no puede ver lo que sale, pero está demasiado borracho y no reacciona.

Antes que nadie pueda decir nada, su rival se agacha, mira la moneda y dice

“Cruz… tu ganas” y le devuelve los 8.000$.

La partida siguió por fin su curso. Nadie se acuerda de lo que paso después, pero seguro que más de 25 jugadores afirman haber estado sentados en la mesa el día de los flips por 8.000$.

Al día siguiente, los dos jugadores se vuelven a encontrar en la sala.

“Ayer estaba borracho pero hoy estoy completamente sobrio. Mucha gente se hubiera aprovechado de la situación al caer la moneda en el suelo.
Quiero que sepas que te considero una persona honrada y un caballero.”

Su interlocutor se dispone a darle las gracias cuando Mike prosigue

“Si alguna vez te arruinas en esta ciudad, quiero que sepas que puedes contar con 10.000$ dólares míos, sin problemas.”

Sin más… sin saber su nombre, o de donde es. Sin saber si sabe jugar o si tiene aún más leaks que él. Mike no necesita saber ni tu nombre para bancarte. Basta que te considere un tío horrado.

Laing no conoce a Andy. Si supiera quién es no se los ofrecería.

No porque dejara de pensar que lo merece. Sino porque no tiene sentido dejarle 10.000$ a un multimillonario.

Andy Beal es uno de esos millonarios hechos a si mismo. De pequeño compraba TV estropeadas por un dólar, las arreglaba y las vendía por 30$. En la universidad ya estaba más ocupado en sus inversiones que en estudiar, y para los ventipocos compraba una urbanización que sería el inicio de un imperio del ladrillo. Luego pasaría a las inversiones de riesgo y montaría su propio banco. Por ejemplo tras los atentados del 11 de septiembre, la Banca Beal hizo mucho dinero comprando acciones de compañías aéreas. Tras leer un articulo sobre satélites poco después montaba su propia compañía para ponerlos en orbita. Ante las presiones de la NASA y del gobierno, se lleva su proyecto a Sudamérica, pero al final tiene que admitir que el monopolio estatal es demasiado para él y abandona el proyecto perdiendo cientos de millones.

Apenas han pasado un par de meses de su renuncia a poner en orbita satélites. Andy está en las Vegas por negocios cuando decide jugar al poker para pasar el rato.

En su juventud Andy llegó a ganar 50.000$ jugando al blackjack. Organizaba excursiones para aprovecharse de algunas ofertas de los casinos (llegando a ser expulsado por contar cartas) pero era la segunda vez que jugaba al poker.

Primero se sienta en una mesa de 15$ / 30$ Limit, gana unas manos y se pasa a 80$ / 160$ que es la menor de las mesas de la zona de high stakes. Andy juega para pasar el rato, agresivo por instinto y se lo pasa bien. Sus rivales le dan cancha para ver como juega, y conversación para obtener información.

Beal les dice la “verdad”. Que es un jugador de blackjack dispuesto a intentarlo en el poker. A pesar de ser multimillonario, Beal huye de la publicidad y no es una cara conocida. El ambiente es cordial entre profesionales que saben tratar bien al novato y Andy no tiene mas intenciones que pasarlo bien y si los pros son capaces de ganarle unos miles, mejor para ellos.

En ese momento fue cuando se sentó Mike Laing a la mesa proponiéndole hacer flips por racks de fichas.

Andy se aburre rápido de jugar 80$ / 160$ y sube a 400$ / 800$. En esa mesa 30.000$ arriba o abajo es lo normal en una sesión, pero a Andy esperar por manos se le hace insoportablemente aburrido.

Según se va haciendo tarde los jugadores se van marchando. Cuando se quedan jugando en mesa corta la cosa se pone interesante.

Andy juega muchas manos agresivamente. El irlandés y Mike se unen a la partida viendo ventaja pero Andy se queda con todo el dinero del irlandés y también con el dinero de otro jugador que se ha bajado de la table one. Ha dejado la partida más alta de la sala al ver “un pescado” en una mesa inferior.

Este jugador es Todd Brunson. El hijo de Doyle acostumbra a “bajarse” de la mesa grande para jugar si ve ventaja en una mesa inferior. Sin embargo las cartas no lo ayudan esa noche. Aún cuando la partida es mano a mano con el millonario no consigue recuperar su dinero.

De repente Andy le dice.

“Quiero jugar más alto”

“De acuerdo” le responde Todd “Jugaremos más alto”

“No, hoy ya no… quiero volver y jugar mucho mas alto, como 10.000$ / 20.000$”

Todd piensa que no lo dice en serio y que no lo volverá a ver pero de todas formas le dice.

“Ven mañana y hablaremos con algunos de la otra mesa para jugar más alto. Algo arreglaremos”

Continuará...

Todo lo que se cuenta aquí, esta magistralmente contado por Michael Craig en su libro “The professor, the Banker, and the suicide king (Inside the richest poker game of all time)” en el que se relatan las partidas de Andy beal contra los mejores jugadores de poker del mundo.

Comentarios