Phil Hellmuth y Johnny Chan se convertirán en tragaperras

La interesante historia de una máquina diseñada para batir a los mejores jugadores de Limit Hold'em, el bot que se hizo tragaperras y que ahora recurre a los nombres más conocidos del poker para aumentar su cuota de mercado.

Phil Hellmuth y Johnny Chan prestarán sus caras, sus voces y sus estilos de juego para que una máquina llamada Texas Hold ‘Em Heads Up Poker permita a todos los jugadores de casino enfrentarse a las leyendas vivientes del poker en su casino favorito.

Ya me dirán como se programa la White Magic...
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Hoy en día, existen unas 200 de estas máquinas repartidas entre varios casinos de Mississippi, Las Vegas y California. Llevan dos años en funcionamiento, y el recurso a los profesionales es un intento de conseguir más presencia, la que su creador, el noruego Fredrik Dahl, y su distribuidor, Gregg Giuffria, se creen que merece.

La historia de esta máquina la escribió Tom Kaplan en el New York Times, un largo y bello artículo que detalla desde el nacimiento de la idea hasta el momento en que se decide poner el futuro del ingenio en manos de dos de los jugadores más famosos en Estados Unidos para dar un paso adelante en el mercado.

Fredrik Dahl trabajaba para la Defensa noruega y era jugador de backgammon. Creó un programa que analizaba todas las situaciones posibles a partir de una posición dada y analizaba el mejor movimiento. Pronto encontró a otro jugador que le convenció para intentar hacer lo mismo con un juego de información incompleta: el Limit Texas Hold'em.

El método de trabajo de Dahl se basaba en la educación de la máquina. Enfrentaba a redes neuronales con distintos estilos para afinar la capacidad de análisis de la máquina, que aprendió a farolear y a jugar agresivamente. Dahlsupo que había conseguido su objetivo cuando se dio cuenta que su programa había empezado a flotar el flop para intentar robar el bote en el turn contra los jugadores más pasivos.

Cuando presentó el proyecto, el diseño original se adaptaba al contrario al que se enfrentaba; atacando a los jugadores pasivos y atrapando a los agresivos. Pero los juegos de casino, por ley, no pueden variar su comportamiento según el jugador que las use.

Dahl preparó su ingenio para jugar defensivamente, casi de manera paranoica, y una vez cumplió con los parámetros de una máquina de casino, buscó un distribuidor.

Este resultó ser Gregg Giuffria, que hizo que sus técnicos analizaran el trabajo de Dahl. No pudieron, porque no existía un código que dictara las respuestas. Tuvieron que enfrentar a la máquina con un software estadístico diseñado para jugar al poker, que fue derrotado con facilidad.

Luego lo probaron jugadores profesionales de poker, entre ellos Mike Matusow. Varios de ellos abandonaron las pruebas realmente frustrados por no poder batir a la máquina de Dahl. Giuffria cuenta 

Ese fue el segundo escollo a superar. Era tan buena jugando al poker que llegaba a desesperar a los jugadores, por lo que nunca tendría éxito en un casino.Dahl tardó dos años en “volver un poco más estúpida” a su máquina, que por fin se puso a la venta.

Hay gente que asegura que consigue ganar con regularidad al Texas Hold ‘Em Heads Up Poker, pero varias voces de la industria aseguran que a largo plazo sigue siendo imposible.

Ahora, incorporando rasgos del estilo de Phil Hellmuth y de Johnny Chan, ¿será más fácil escapar con algunos dólares en el bolsillo de las garras del que se presume el bot definitivo, el Texas Hold ‘Em Heads Up Poker?

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