Hasta siempre, Planet Póquer

La revista especializada no logra sobrevivir a las estrecheces impuestas por una regulación que está estrangulando a nuestro sector día a día.

No hay final. No hay principio. Es sólo la infinita pasión de la vida.

Con esas palabras han querido encabezar los compañeros de Planet Póquer la despedida oficial de la revista en su página de Facebook, texto en su mayor parte reservado a agradecer el esfuerzo y la dedicación mostrada por todos aquellos que han puesto aunque fuera un ápice de su empeño en sacar adelante los 76 números de la histórica publicación.

Repasar esos nombres es hablar de la historia del poker español, desde su creador Juan Manuel Ortega, pasando por su equipo de editores, redactores y maquetistas hasta llegar a colaboradores de la talla de Raúl Mestre, Tomeu Gomila, Leo Margets y tantos, tantos otros. 

Seis años y medio de trabajo para juntar los cientos de miles de palabras que pasaron por la imprenta desde enero de 2008, un triste contraste con el tiempo necesario para juntar las 329 que firman el entierro de una de las señas de identidad del poker español en los últimos años.

Planet Póquer ha llevado a sus portadas y ofrecido notoriedad pública a un buen número de jugadores que hoy son estrellas de nuestro poker, buena parte de las cuales han devuelto la cortesía ofreciendo sabiduría, consejos y lecciones de poker en su contenido.

Sus páginas han amenizado los descansos de los torneos o la espera por un asiento en las mesas de cash de buena parte de los casinos de este país y durante estos años su staff había trabajado muy duro para encontrar su financiación y su nicho en el mercado, hasta que una ley gestada a espaldas del sector y sin prestar oídos a quienes conocían de verdad las características del mismo ha hecho imposible mantener las rotativas en funcionamiento.

Es brutalmente irónico que su última portada, la de Sergio Aido, la tuvieran que ir a conseguir a Londres, donde el asturiano se ha tenido que ir a refugiar de la regulación, solo para poder tener la oportunidad de disputar un torneo de poker contra rivales de Reino Unido, Suecia o las islas Marshall.

Planet Póquer no ha sido ni la primera ni será, por desgracia, la última empresa en bajar las persianas definitivamente a causa de los efectos de la Ley del Juego y de las medidas fiscales que la acompañan.

La presión impositiva y la imposibilidad de incorporar liquidez de otros mercados, factores denunciados por activa y por pasiva desde todos los frentes, están reduciendo las posibilidades de superviviencia de todas las compañías que están, estamos, relacionadas con el sector. Día a día aumentan las probabilidades de que el único plan de trabajo en cualquier oficina de una de las empresas relacionadas con el poker sea redactar la carta de despedida y agradecimiento a sus clientes.

Y mucho de lo que estamos perdiendo por el camino puede que sea irrecuperable. Esperemos que Planet Póquer, dentro de un año, de dos o de un lustro, saque a la calle el número 77. Eso será si quedan torneos que cubrir, salas que promocionar y jugadores que entrevistar. Y ojalá el resto sigamos aquí para celebrar su vuelta.

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