Entrevistas

Juan Manuel Pastor: la voz del poker

Jairo Moreno | 12/11/12
Juan Manuel Pastor: la voz del poker
Charlamos con, quizás, el nombre más popular del poker español quien, desde su doble faceta de jugador y periodista, ha contribuido a la eclosión del poker en España.

- ¿Harás fotos?

- No es necesario, tiramos de archivo. No hace falta que te afeites :)

Así concluía la conversación vía WhatsApp que mantenía con Juan Manuel Pastor antes de nuestra cita en el Casino de Barcelona, el pasado 27 de octubre, para hablar sobre sobre poker y alguna que otra cosa.

Presumo que no me equivocaba al intuir la dirección de la pregunta respecto a las fotografías. La Voz -con permiso de Frank Sinatra- del poker español -con permiso de Melendi- acudía a la entrevista con barba de tres días; la misma barba con la que suele pasarse por el cajero del EPT después de tres días de torneo para cobrar lo suyo. Y aunque lo suyo sería cobrar afeitado -pasar por caja es, para el jugador de poker, como comulgar para el católico-, ni en Londres le dio tiempo a darle a la maquinilla el último día para ponerse bajo los focos de la televisión, de su televisión. Pastor se afeita cuando toca y aquel día tocaba jugar al poker.

A Juan Manuel le conocí a principios de 2007, en el torneo inaugural en Valladolid de la segunda temporada del CEP. Él no se acordará pero yo sí. Estábamos en el casino y escuché su voz; una voz que ya conocía pero que hasta entonces no tenía rostro. Cuando nos presentaron, lo primero que hizo tras estrecharme la mano fue fijarse en las Vans con estampado de calaveras que llevaba aquel día. Con su característico histrionismo televisivo, se descalzó en medio de la sala de juego mientras me chillaba: “¡Pero bueno! ¡Pero qué cosa! ¡Te las cambio ahora mismo!”.

Cinco años después, nos sentamos en una mesa para conversar sobre este mundo del poker español, tan revuelto.

Personalmente, soy el clásico ejemplo de jugador de poker aficionado que se introduce porque un día -creo que en 2006- sintonizo EuroSport y me encuentro contigo. ¿Cuándo comenzaron esas emisiones del EPT?

Pues yo creo que empezaron en 2005 por lo menos... Sí, 2005 o 2006 más o menos.

¿Y cómo fue tu primer contacto con el poker?

Jugando con amigos.

¿En la universidad?

Antes incluso, pero también en la universidad. Recuerdo jugar en los bares de al lado de la universidad en aquella época. Siempre a poker cerrado y por duretes.

¿Y cuándo conoces el Texas Holdem?

El Texas lo conozco en Internet porque empecé a trabajar para un empresa que era proveedora de software de casino, poker y bingo para hacer marcas blancas.

¿Qué empresa era?

Era St. Minver.

Ah, trabajaban con Boss Media, ¿no?

Sí, eran el procesador de pagos, el servicio de atención al cliente, etc. Tenían un acuerdo en el que Boss Media ponía la tecnología y ellos ponían otra serie de servicios. Yo era el Director de Desarrollo de Negocio para España y Latinoamérica. A partir de ahí empecé a relacionarme con el poker.

¿Pero solo desde el punto de vista del negocio o también como jugador?

También como jugador porque claro, lo veías y decías, “mira este poker que se juega aquí”. Recuerdo que el primer sitio donde jugué fue 888. Luego descubrí PartyPoker, y luego ya una detrás de otra.

¿De qué año estamos hablando?

Esto fue hace ocho años... estamos en 2012. Sí, hace ocho años; antes de empezar con las retransmisiones. Debía ser alrededor de 2004. Creo que la primera vez que jugué un torneo de poker fue en 2006, aquí en Barcelona; un torneo de 1.000 euros que me pagaron la mitad. Y desde entonces. Lo que pasa es que yo estaba más en un puesto profesional que como jugador. Para mí, jugar era una cosa ocasional. Últimamente se ha volcado todo al revés.

¿Y cómo fue tu contacto con PokerStars? ¿Cómo acabas haciendo el EPT?

Yo empecé con la retransmisiones en EuroSport -porque yo soy periodista de carrera- por una carambola, porque era el único tío que sabía qué era esto. Un amigo mío que trabajaba en EuroSport dijo, “Yo tengo un amigo que es periodista y que juega al poker”. Claro, allí nadie tenía ni puñetera. Y así empecé.

Luego, el tema de PokerStars surgió porque ya llevaba unos años con las retransmisiones de poker. Yo trabajaba entonces con 888, que me contrató como imagen, como embajador, o como lo queramos llamar. En aquel momento PokerStars empezó en España con un programa que se llamaba “PokerStars: Enséñame a jugar” [en la TDT Telecinco 2]. Ahí comencé a hacer aquel programa con otros tres jugadores, con Páez, con Pakito y con Maceiras. Enseñábamos a jugar a famosos. Pero, curiosamente, yo hacía ese programa para PokerStars aunque seguía en 888 [risas]. Hasta que en un momento dado, PokerStars me dijo, “mira, esto tienes que dejarlo”, y así empecé con ellos.

Aquellos programas del EPT en EuroSport, que eran el primigenio poker en televisión en España, porque no tengo constancia de que hubiera alguno anterior, y que eran la primera piedra de un fenómeno que ha crecido increíblemente, ¿funcionaban realmente? ¿Qué sensación teníais desde dentro?

Sí funcionaban pero costó. Claro, la gente decía, “¡pero eso qué es!”. Poquito a poco, la cifras de audiencia iban creciendo. Iba después de “El hombre más fuerte del mundo”, que lo hacía Emilio Marquiegui, el que comenta también el boxeo el EuroSport, y recuerdo que me decía que era muy entretenido lo del poker. Sí funcionaba. Tenía su audiencia. El horario era alrededor de las 10 de la noche, si no me equivoco.

Luego ya pasó a Antena 3, que fue la primera cadena generalista que apostó por el poker. Empecé a comentar allí. También se produjo un pequeño conflicto de intereses entre EuroSport y Antena 3, y al final tuve que dejar EuroSport. Recuerdo que así comenzaron aquellos programas, que tenían una buena audiencia -evidentemente no es el boom de ahora- aunque en Antena 3 ya estaban en franjas horarias más marginales.

Es que el poker en EuroSport era a una hora decente.

Sí, a las 10 de la noche. Yo salía de EuroSport a las 11, máximo a las 12. No salía más tarde, a no ser que hubiera alguna cosa de tenis, que iba antes, y se prolongara. Fue una época bonita. Más bonito que ahora.

¿Por qué crees que era más bonito que ahora?

Éramos pioneros.

Entiendo que tenía ese punto de excitación, de algo que era completamente nuevo.

Había más ilusión. Con el tiempo, es como el matrimonio; todo está muy bien hasta que sales de la iglesia. Pues esto es lo mismo [risas]. Fue una época muy romántica, muy bonita... Era todo más puro. Ahora todo está más contaminado.

Evidentemente, el negocio ha eclosionado y cada vez hay más intereses.

Hay más intereses, y además es un mundo lleno de envidias, de cosas raras. Cuanto más te adentras en él, pierde el romanticismo.

Esta es una conversación que he tenido con otras personas. ¿Crees que por la propia naturaleza del juego tiene un punto de, digamos, “perversión moral” mayor que otras disciplinas?

Sin duda. Es un ecosistema muy hostil. Esto no es una praderita verde. El poker es muy, muy difícil, y por tanto no puede ser tratado como otras actividades porque es tan tremendamente difícil, tan tremendamente hostil, inclemente...  De hecho, es que está lleno de cadáveres. No sé dónde hay más cadáveres que en el mundo del poker. Por eso te digo que se producen todo ese tipo de reacciones. Al final ya vas como el corderito al matadero.

A los que nos dedicamos profesionalmente nos da mucha rabia cuando se hace esta asociación del juego con la ludopatía, pero creo que también tenemos una responsabilidad y ser conscientes de que hay muchos problemas relacionados con el juego.

No sé si el asunto es tanto la ludopatía sino, simplemente, que es un ecosistema muy hostil. A un tío al que le gusta mucho jugar al fútbol, y que entrena cuatro o cinco horas al día, nadie le dice que sea un psicópata del fútbol. Pero, a lo mejor hay gente que juega cuatro o cinco horas al poker y no significa que sea ludópata, sino que se interesa por esa actividad, que es juego, pero que es muy difícil. Y el tío está ahí, intentando a ver si lo consigue. Pero es que es muy difícil.

El ecosistema es muy hostil, muy complicado, y además hay un factor, que no vas a controlar nunca, que se llama suerte. No es primordial, no ocupa todo como puede pasar en la ruleta -por eso digo que el poker no es un juego de casino- pero que, como tiene esa parte, es muy complicado. Imagínate un partido de fútbol: tienen que jugar al fútbol y meter el balón en la portería, pero el balón es de rubgy. Sería muy complicado.

Y tú que eres periodista ¿qué consideración percibías que tenía entre tus colegas de profesión tu actividad?

Curiosidad. Les parecía una curiosidad. El poker es muy llamativo. Lo ves en televisión, ves las fichas, y la gente traslada esas fichas a dinero. Y todo lo que es dinero es muy espectacular. Yo creo que es un poco algo que hay que quitar. A los jugadores de fútbol no les preguntan por el dinero. Siempre se está hablando de dinero, dinero, dinero. Hay demasiadas veces la palabra dinero en el mundo del poker.

Lo que ocurre es que el dinero no deja de ser un termómetro, más o menos distorsionado, de las capacidades de los jugadores; desgraciadamente.

Pero también se puede hablar de puntos, de posiciones... cosa que también se hace ahora.

Sí, ahora está, por ejemplo, el ranking GPI, que me parece muy interesante.

Yo creo que es más justo que hablar de dinero porque muchas veces el dinero es un baremo que no es real. Todos sabemos cómo funcionan estas cosas. Por ponerte un ejemplo; Antonio Esfandiari ha ganado el The Big One For One Drop en Las Vegas, que se llevaba 18 millones, y él creo que se ha metido en el bolsillo dos millones. ¡Entonces no ha ganado 18 millones! Ha ganado el 15% y creo que él jugaba sobre el 10%, y eso es lo cierto.

En la lista de ganancias aparece como número uno Esfandiari, pero no es Antonio Esfandiari. Bueno, sí lo es pero no es real. Por eso digo que son cifras hinchadas: son marquetinianas. No son reales. A eso es a lo que me refiero y creo que eso está mal en el poker. Es un engaño, pero también es el vehículo para vender a la gente; es el gancho. No son reales en ninguno de los casos de ninguno de los jugadores de los 800.000 primeros que hay en esa tabla.

pastor

Por cierto, ahora que hablamos de periodistas. Recuerdo que hace poco comentabas en Twitter que estabas un poco rabiado con ellos.

Sí, por el tema de Eurovegas, que no dicen más que gilipolleces. Yo soy muy crítico con mi profesión. Muchos periodistas -la mayoría, un porcentaje demasiado elevado- como tienen que hablar de tantas cosas, y tienen tan poco tiempo para escribir de ellas, nos se documentan lo suficiente y entonces cometen muchas -vamos a ser generosos- inexactitudes. En el caso de Eurovegas es todavía más sangrante porque hay incluso a veces mala fe.

He visto reportajes de Las Vegas demenciales. Yo te hago mañana un reportaje del Casino de Barcelona -donde estamos, que es fantástico, magnífico- y sales diciendo que es una pocilga, porque miro los cuatro detalles a mala leche, en los cuales yo digo que es una pocilga, y entonces, ¿qué estoy haciendo? ¿Estoy mintiendo? No. Estoy enfocando mi linterna hacia la parte de la habitación que a mí me interesa. Eso es una cosa parcial. Eso es lo que a mí no me gusta. Y eso es lo que se está haciendo sobre el tema de Las Vegas. “¡Es que se va a llenar de no sé qué... que patatín, que patatán!”. Bobadas inmensas. Yo he estado en Las Vegas; sé lo que es Las Vegas. Y no he estado metido en una burbuja. No he saltado como el Baumgartner este desde la estratosfera, metido en un traje, y no me he enterado. Sí sé lo que es Las Vegas, son varios años yendo allá. Es muy injusto.

Hablábamos antes de tus comienzos en el poker, primero como ejecutivo, luego como periodista, para acabar, finalmente, como jugador. Cuéntame cómo fue esa transición. Por ejemplo, ¿cómo fue la primera vez que te sentaste a jugar un EPT?

Yo creo que fue en una final en Montecarlo que me invitó 888. Eso era... Lo piensas y dices, “madre mía, qué pardillo era”. Probablemente lo siga siendo [risas]. Me tocó en la mesa Gus Hansen y pensé, “madre mía, este tío cómo juega. Voy a intentar quedar bien”.

¿Por qué los españoles no tienen buenos resultados en los EPT? Pues por falta de experiencia. Ahora ya con torneos como los que está habiendo, más profundos, con más tiempo, los españoles podrán tener más experiencia. Aunque yo creo que va a haber un parón muy grande con la nueva legislación. Va a ser muy perjudicial para el desarrollo del poker.

Esta es la percepción que tenemos todos y tú también lo tienes claro.

Va a ser un freno muy grande y a las pruebas me remito. Las cifras de jugadores españoles que va a haber en los EPT va a ser bastante baja una o dos temporadas, porque no van a tener la misma posibilidad de clasificarse online.

La reducción a liquidez nacional es un desastre manifiesto.

Yo creo que la endogamia es muy mala. Mi opinión personal es que lo mercados cerrados son muy malos para el desarrollo del poker de un país. Y más en un país donde estaba empezando a eclosionar, que no es un país hecho. Eso va a hacer que se frene esa evolución que estaba habiendo.

Volvamos a tu faceta como jugador. De repente estás jugando EPTs... ¿recuerdas alguna anécdota de aquel primer torneo?

Creo que pasé al segundo día, iba medio tieso de fichas y en una mano -teníamos después un descanso- me dan dos reyes. Y cuando voy a apostar dice la crupier, “Missdeal”. [NdR: reparto de cartas erróneo]. Y yo, “¡Cómo que missdeal! ¡No, no! ¡Qué es eso de missdeal! ¡Que no me quite usted las cartas señorita!”. [risas].

En EPTs hay muchas anécdotas. Para mí la más graciosa fue una vez en Alemania [se ríe recordando], en Berlín, en el Spielbank. Se jugaba en varias plantas y hubo un cambio de mesa. A nosotros, durante el descanso, nos tenían que cambiar a otra mesa. La rompen, nos vamos al descanso y, según llego, cojo una pila de fichas -el rack- y me voy a la mesa donde me habían mandado, una planta más arriba, y empezamos a jugar. Tiran una mano y veo que viene el director del torneo -entonces era Thomas Kremser- corriendo, corriendo, y detrás un chico alemán, pálido, y me dice, “Juan Manuel, ¡que te has confundido de rack!” [risas]. ¡Había cogido otras fichas que no eran mías! Pero encima, soy tan tonto que había cogido menos fichas. ¡Pero es que soy tan despistado que no me había dado ni cuenta! [más risas]. Y el tipo alemán venía preguntado, “¿Ha perdido alguna? ¿ha perdido alguna?”. Habían tirado dos o tres manos pero no había jugado ninguna. Le dije, “Tranquilo, si yo tenía más que tú. ¡Habértelas llevado!”. El alemán venía pálido, pálido.

Me estoy acordando ahora de Alemania. Tú estabas cuando el atraco en el EPT...

¡Lo estaba locutando!

[NdR: En 2010, cuatro hombres armados irrumpieron en el Hyatt Hotel donde se disputaba el torneo y se hicieron con un botín de 250.000€, siendo posteriormente detenidos].

¿Y qué recuerdas? ¿Tuviste sensación de peligro?

Yo realmente no. Fue raro. Estábamos locutando en la planta de arriba. Lo veíamos a través de los monitores y, de repente, veo que se cae parte del escenario. Pero era curioso porque la gente, en vez de alejarse de la zona donde se estaba cayendo el escenario, ¡se iba hacia allá! Entonces pensé: esto es raro, alguien está entrando. Subió una de las productoras gritando, “Go, go! ¡Rápido, iros! ¡Por allí, por allí!”. Recuerdo que los comentaristas italianos y los franceses salieron especialmente deprisa, despavoridos, y el ruso, que estaba a mi lado, más tranquilito el hombre ahí... [risas]. Yo lo primero que quería era coger mi portátil. Y ella, “¡No, no! ¡Vete ya!”. El ruso, Ilya Gorodetskiy -que es un fenómeno- cogió el portátil con toda tranquilidad y salimos los dos de allí andando (los demás corriendo). Pensábamos, “¿Qué pasará aquí?”. Preguntábamos, pero nadie nos decía nada. Luego ya nos enteramos de todo. Después el ruso me decía, “No sé por qué corrían tanto. Yo he vivido en el metro de Moscú situaciones mucho más peligrosas”. Y Ilya es un tío que mide 1,65 y pesa 65 kilos [risas].

Sigamos hablando de tu faceta como jugador. Para el público medianamente especializado, que sigue webs como la nuestra, tú siempre has tenido un doble perfil: por un lado, tienes el cariño real de la gente -porque gran parte de los que juegan ahora en España ha entrado en el poker por ti- pero también siempre se te ha criticado mucho como jugador. ¿Cuál es tu sensación ante eso?

Bueno... la verdad es que muchos de los que me han criticado nunca han jugado conmigo.

Ya sabemos que la crítica en España es deporte pero, ¿te ha llegado a doler esto?

Sí, sí me ha dolido alguna vez. Yo no soy un tío de acero. No soy Iron-Man. Me ha dolido porque, sobre todo, no han jugado conmigo. Pero al final no puedes tampoco... qué voy a hacer [risas]. Que si juegas, que si no juegas, que cómo juegas, que si haces, que si no haces...

¿Te ha llegado a afectar en tu manera de jugar?

No, en mi manera de jugar no, pero te ponen una presión adicional. Aunque también es una motivación adicional. La gente tiene que tener en cuenta que muchas veces vives con una presión extra que si eres más anónimo. Eso pasa también en otras facetas de la vida, y tienes que asumirlo. Pero sí; me ha llegado a veces a molestar... bastante. Pero, ¿afectar a mi manera de jugar? En absoluto. Afectar a mi estado de ánimo, a veces sí. Piensas, ¿pero qué he hecho yo? [risas]. ¡Dejadme en paz! ¡Yo lo que quiero es vivir tranquilo! Me preguntan y digo, ¡pero qué carajo me he metido yo en esto! ¡Si estaba yo muy tranquilo haciendo mis cosas! [más risas]. ¿Para esto he estado yo estudiando no sé cuántos años? Bueno, al final te conviertes en esto y... Pero vamos, que a mí lo que me gusta especialmente es la televisión, porque para eso me formé. Para eso elegí esa faceta profesional.

Después de haber estado estudiando ingeniería, para disgusto de mi padre le dije un día que yo lo que quería hacer era periodismo. Es lo que acabé haciendo y es hacia donde mi vida profesional se orientó. No a comunicación empresarial, marketing, publicidad. Estudié periodismo puro, pero al final todos mis trabajos estuvieron relacionados con comunicación corporativa. Hasta que aterricé en el mundo Internet. A través de Internet aterricé en el mundo juego y a partir de ahí, todo carambolas... pa, pa, pa.

Me imagino... bueno, estoy casi seguro de que fue así, pero aquella mesa final en el EPT de Londres te tuvo que dar un subidón impresionante.

No... estaba tan cansado.

¿De alguna manera sentiste que era algo, no ya que te debía el poker, sino al menos una especie de reconocimiento que te ponía en valor como jugador?

No sé si era eso, la revancha o la tal... Porque, bueno, seguro que llegaré a otra. O eso espero; si me deja la superioridad. No, no es eso. Además, fue una mesa bastante buena. Los jugadores que había allí eran muy buenos.

A mí me dio pena que justo fuera la temporada en la que no hubo streamings en directo de la mesa final de muchos torneos.

Hubiera sido bonito. El asunto es además que en Londres siempre hay mucha calidad de jugadores por esas fechas. Siempre hay muchos torneos y vienen muchos americanos. La mesa final era muy buena. Estaba [Benny] Spindler...

El farol ese que te marcaste con Spindler está ahí enmarcado en YouTube [risas]...

Claro, es que yo nunca me tiro un farol [risas]. Lo que decía yo; nunca habéis visto si me los tiro o no. Pero mira, ahí lo veis. Se supone que en esa mano yo llevaba la máxima y no llevaba nada. Y además a él, que cuando te mira así con el flequillo... Esa mano está editada. Estuvo cinco o seis minutos de reloj mirándome, tipo hermanito Alex de La Naranja Mecánica, con esa mira torva que tiene, y yo creí que el corazón se me salía. Es más; una vez me miré así [baja la barbilla e inclina la vista hacia el pecho] y pensé, a ver si es que... porque este me va a notar que tengo el corazón que se me sale. Luego ya pasó un rato y dije: “Mira, que haga lo que le salga de los cojones; me da lo mismo. Si quiere pagar que pague”. Al final estaba más tranquilo que un ocho. El tipo finalmente se tiró y luego el comentario... [risas]. “Easy game”, creo que le dije. Cuando lo ha visto se ha muerto de la risa. Cada vez que me ve, me saluda. No te puedo decir que somos amigos pero hay una complicidad. Me mira pensando, “Ay hijoputa, cómo me la colaste aquella vez”.

Igual que el que quedó segundo, O'Dwyer. Luego, a la larga, fíjate los resultados que lleva ese tío. Martins Adeniya también estaba en esa mesa final. Kevin Iacofano, que también es un buen jugador. Los más flojitos éramos Klebanov, que es un buen jugador pero tampoco una estrella, el que echaron el primero, que llegó muy cortito de fichas [Miroslav Benes]... y el sueco, que estaba hecho un flan; entró en la mesa final con muchísimas fichas y, literalmente, las tiró.

Cuando hubo el flip gordo, que se jugó el torneo entre Benny y Martins -se jugaron par de dieces contra as rey-, el que ganara ese flip tenía el 90% de posibilidades de llevarse el torneo. Si lo ganaba Benny Spindler yo sabía que se llevaba el torneo. Después del flip pensé, “Y ahora a ver qué hacemos con este tío”. Pero yo estaba como loco por buscarle el mano a mano. Creo que, de los que llegamos al final, el que jugó más agresivo contra él fui yo. Lo que pasa es que no sale todo. Pero yo le jugué especialmente agresivo porque pensé: si es que no tengo nada que perder. No andaba mirando si quedas tal o cual. ¡Vamos, p'alante! Hemos llegado aquí, vamos a intentar jugar bien, pero no vamos a ser como un conejillo. Porque si te acobardas contra él, estás perdido. Te fríe.

Me tocó siempre a la izquierda y al principio dices: qué putada. Es el típico jugador que cuando quedan 24 no te gusta tenerlo a la izquierda. Cuando quedan 18, 12... Pero una vez que ya has llegado al final, hay que tirar para adelante.

Ese día te fuiste a la cama contento.

Cansadísimo. Me fui agotado. Me dijeron, “Vamos a cenar”, y contesté, “Yo me voy a dormir”. Pero vamos, que es algo que me debía el poker [risas]. ¡Con las cabronadas que me han hecho!

A ti, que se te ha criticado muchísimo como jugador en nuestra web, en nuestro foro,  y sin embargo ese día supongo que percibirías también el cariño que realmente te tiene la gente. En Twitter eran todo felicitaciones. ¿No sé si a ti te llegó esto?

Sí, y lo agradecí mucho. Pero creo también que a partir de ese día la gente me respetó más. Dijeron, “¡Coño! A ver si va a saber jugar el idiota este al final”. Pero es que, insisto, mucha gente ha juzgado mi juego -y no me voy a meter en determinados temas- sin haber jugado conmigo.

Puedes meterte.

No, no... La gente que ha jugado conmigo habitualmente sabe cómo juego. ¡Y qué le voy a hacer! Si es que opiniones hay para todos los gustos. Yo no me voy a meter con nadie. No me interesa, ni es mi estilo. Nunca he dicho nada, nunca he entrado al trapo de nada y nunca le he dicho nada a nadie. Bueno, alguna vez a alguno, por una cosa en concreto, que dije: “Mira a ver si te informas porque esto fue así”. Y me contestó, “Ah, pues yo no lo sabía, perdón”.

¿Y qué situación fue esa?

Nada, bueno... cosas que ocurren. Cosas muy concretas y muy específicas que hay que contextualizarlas.

Tacita a tacita, ya vas por... ¿nueve cajas en el EPT?

Once. Pero no he jugado muchos tampoco. Habré jugado como veintisiete o algo así, que si lo piensas no son tantos.

Hombre, igual eres el jugador español que más EPTs ha jugado, probablemente.

Yo te digo que hay gente que ha jugado más.

¿Más EPTs que tú en España? No sé...

Piensa que son 27, y nueve temporadas; una media de tres por temporada. Yo al año puedo jugar, como mucho, cuatro o cinco. Y eso en los últimos años. En los primeros jugaba uno, si me invitaban. Y ahora porque me invitan un par de ellos, o tres. En las temporadas que había diez u once, yo jugaba cuatro. Jugaba si conseguía entrar en premios en el anterior. Si no...

Esta temporada del EPT es de reestructuración total casi del circuito. Exitazo en Barcelona, en San Remo quizás se esperaba algo más, no lo sé.

Yo creo que ha sido un acierto absoluto. Todo el mundo piensa que es fácil pero, al final, el poker es inclemente, inmisericorde. Entonces lo que hay que hacer es agrupar en festivales un poco más largos y en menor número.

Es que para llegar a San Remo hay que coger un avión, pagar un hotel -en San Remo, en concreto, los hoteles son muy caros y no son nada buenos-, la comida... Todo eso, para la gente que juega a  poker, es un gasto. Y claro, la gente no tiene en el bolsillo un saco infinito.

Y en la dicotomía jugador-periodista, si ahora mismo tuvieras que elegir, ¿qué elegirías? ¿Serías capaz de ser únicamente jugador profesional de poker a tiempo completo?

Podría serlo pero, como dijo Nerón antes de morir, “Qué gran artista se pierde el mundo”. Pues en mi caso sería, “Qué gran periodista se pierde el mundo”. No quiero ser arrogante con eso pero...

Es que es muy duro psicológicamente el poker.

Pero yo estoy preparado. Yo he vivido en los últimos tiempos situaciones de dureza psicológica que ya me gustaría ver a mucha gente en mi pellejo; los dos añitos que llevo yo de temas familiares, por ejemplo. Y luego, siéntate en una mesa a jugar. Me gustaría ver a mucha gente. En ese sentido creo que psicológicamente soy fuerte. El haber sido también deportista ayuda. El deporte te curte, la vida te curte. Soy fuerte en ese sentido. No me preocupa.

Pero bueno, me gusta el periodismo, me gustan mis retransmisiones, lo paso bien todavía en eso. Yo cuando me pongo delante de un micrófono me divierto. El EPT Live [los streaming en directo] es otra cosa; es muy duro. Tú lo sabes, que has hecho. Y el poker es como un EPT Live, pero a lo bestia.

Hablas de temas familiares.

Es que se me han muerto cinco. Que en dos años se te mueran cinco personas muy cercanas, pues imagínate. Entre ellos tu madre. Y tu abuela... No vamos a hacer la lista porque no le voy a contar mis penas a nadie pero, vamos; cinco familiares en dos años.

Hablamos con jugadores jóvenes, o que empezaron en el poker muy jóvenes, y nos cuentan muchas veces el enorme choque con su entorno familiar por esto. A ti que te llegó ya siendo adulto, con familia, hijos... No sé si en tu caso se produjo esto.

No, en mi caso en absoluto. Es una cosa que va un poco unida a mi actividad profesional del periodismo.

Muchos jugadores jóvenes se han encontrado con problemas familiares muy importantes.

En cierto punto hay un cambio de mentalidad. Empieza a ser semi-normal. El poker tiene que ser una cosa más, y el que sea capaz pues que se dedique a ello. Que hay gente que puede vivir del poker, sí. Pero que todo el mundo puede vivir del poker, no. Hay gente que puede vivir del fútbol, sí. ¿Todo el mundo puede vivir del fútbol? Pues no. En el fútbol, los de Primera y Segunda División son los que viven del ello, y en España creo que hay un millón de federados. Gente que juega sus partiditos pero no viven del fútbol: el fútbol les cuesta dinero. El poker, en este caso, es lo mismo. Tiene que ser un entretenimiento en el cual haya gente que le guste, que se entretenga, y que le pueda costar dinero. Pero es su entretenimiento. Hay gente que va a jugar al fútbol y le cuesta el alquiler del campo, las botas. Quedan con los amiguetes, después se van a comer todos. Ese es el coste de su entretenimiento en el fútbol. Y en el poker es igual. Algo para que la gente se entretenga.

Pero yo no veo a nadie, por ahora, que salga diciendo: “¡Convierta a su hijo en Messi!”. Yo creo que eso es una cosa peligrosa. Hay gente que nace con talento y tiene lo que han llamado toda la vida “el naipe”. ¿Existe el naipe? Pues puede que sí.

¿Crees que existe "el naipe"?

Yo creo que hay gente que nace con la EV esa en la cuna [risas]. Y ya está.

¿Pero crees realmente que nacen o con ello, o que simplemente la estadística es muy agradecida con algunos?

Bueno, llámalo como quieras... ¡pero a ellos es que les cae siempre su puñetera carta! ¡Muchas veces! Les cae más que les cae a otros. Eso ha sido así toda la vida.

¿Qué jugadores te han impresionado más en una mesa de poker?

Jason Mercier. Con Jason Mercier he jugado varias veces y es muy bueno. Me gusta mucho cómo controla los tamaños de apuestas, el bet sizing. Pero hay muy buenos jugadores por ahí.

¿Y en España? ¿Quién te gusta?

Hay muchos aquí también. Si empiezo a decir nombres, me crucifican. Hay mucha gente que juega bien en España. Mucha gente también que ya no está en España. Cada vez más.

¿Cómo ves la evolución de nuestro juego en los últimos años? Porque el poker que se practica ahora no tiene nada que ver con lo que se jugaba en 2006.

El juego en España ha cambiado mucho. Hay mucha gente joven que juega muy bien pues porque han cogido mucha práctica en Internet, y que en cuanto tengan más práctica en las mesas... Bueno, el año pasado, en la temporada octava, había un español en cada mesa final del EPT. En esta yo creo que solo va a haber en Barcelona y en otro que haya por ahí que se cuele. Pero el año pasado, en Barcelona, en Londres, en Praga, -en Bahamas no, en Deauville no-, en Berlín también, en la Grand Final de Montecarlo no... ¡Buf!, hubo un montón.

Sí, hemos hecho segundo, tercero...

Todo menos ganar.

Si tuvieras que decir un español ganador de un EPT, alguien que veas que puede hacerlo ahora mismo ¿quién dirías que es?

Yo creo que un chico joven de estos; cualquiera de los quince que hay por ahí jugando, y que algún día va a empezar a cabalgar bien, a coger fichas... pa, pa, pa, pa... Se va a plantar en la mesa final y se lo va a llevar. Cualquiera, es que no sé. Cualquiera de esos va a dar la sorpresa cuando menos te lo esperes.

Ana Márquez, tu compañera de equipo, se ha puesto la primera en el ranking español del GPI. Al principio ella, viviendo en Estados Unidos, era un poco más desconocida para el público español. Era una chica, una chica mona, y digamos que podía levantar pequeñas suspicacias. Pero ha tardado muy poco en diluirlas.

Ana lo que tiene es que le gusta mucho jugar al poker. Tiene un buen asesor en su novio [Bryn Kenney] que es un gran jugador. Juega muy bien al poker. El único problema que yo creo que tiene Ana es que está un poco ansiosa por conseguir ganar algo. Intenta correr demasiado para intentar ganar algo y eso es muy peligroso en el poker.

¿Y ese no es también el punto de ambición necesario para dar ese salto?

Es bueno ser ambicioso pero es malo ser ansioso. Si Ana es capaz de frenar un poco eso, le irá mejor. Te lo digo por lo que yo veo, que soy perro viejo y he visto mucho. Eso es lo que le falta. Evidentemente, juego le sobra pero ahí tiene que intentar frenar un poco porque esa carrera es muy peligrosa. Porque no son cien metros, es una carrera mucho más larga, y tú no puedes correr a ritmo de cien metros una carrera de diez mil, porque te mueres. Usain Bolt no puede no puede correr los 10.000 metros a ritmo de 9,50.

Suele ser un comentario muy habitual entre los jugadores de high stakes, de los niveles más altos, que hay un punto en el que tienes que cometer la locura de decir: hoy me lo voy a jugar todo. Adiós al control de banca. Aunque al final, como suele decir Jonyctt, por cada Durrrr hay 10.000 trabajando en el McDonalds.

Ese es el tema. Muchos grandes jugadores de poker de la historia, ¿cómo han acabado? ¿Dónde están Johnny Chan, Scotty Nguyen? ¿Dónde están todos esos grandes nombres? ¿Cómo acabó Stu Ungar? A Stu Ungar le daba igual, se lo jugaba con cualquier cosa (aparte de que en su vida privada era un auténtico desastre). Por eso digo que hay que tener un poco de cuidado. Y no digo que Ana no lo tenga, cuidado. Pero lo que veo es que Ana quiere correr una distancia que es larga en demasiado poco tiempo. Y eso es muy peligroso porque te puede llevar a cansarte antes de tiempo, o a algo peor aún. Pero la frase esa es perfecta: por cada Durrrr hay 10.000 en el McDonalds. Y yo conozco a muchos.

Después de ver nueve temporadas de EPT, si yo te empiezo a decir nombre y dices, ¿dónde están? ¿Dónde está Ram Vaswani? Te puedo decir nombres de jugadores europeos que han desaparecido de la circulación, y la lista es interminable.

El poker es un deporte de riesgo.

El poker es una actividad más que de riesgo. Es peor que el salto desde la estratosfera del Baumgartner. Bastante peor, porque no acaba en veinte minutos.

El mercado del poker en este momento está viviendo tiempos convulsos. No hay poker en Estados Unidos, luego está todo el asunto que ha pasado con Full Tilt Poker. ¿Cómo ves la industria en los próximos años?

Lo que ha hecho PokerStars con Full Tilt es una maniobra tácticamente brillante. Han sido el “caballero blanco” que ha salido a ayudar a los jugadores y, a su vez, le ha valido para congraciarse con el gobierno federal. Va a ser muy interesante cuando el mercado en Estados Unidos se abra. Esperemos que sea a nivel global.

Las últimas noticias van en la dirección de que, si gana Obama y si se aprueba el proyecto de ley que tienen en marcha, abrirían el mercado para todo el país, y no solo en algunos estados, pero probablemente con liquidez nacional solo para estadounidenses.

Ya estamos con lo de las liquideces nacionales, ¡que así no vamos a ningún sitio! Para mí es incomprensible. Yo no entiendo que todo el mundo apoye un mundo sin fronteras o una economía global y luego se hagan estas cosas. Es como si solo se pudiese vender el detergente Skip en Mallorca. Es que no lo puedo entender. No entra en mi mente, que es bastante liberal, tanto económicamente como en mi vida. No tiene ningún sentido. Pierde todo el mundo. A ver quién ha sido el cerebro de esto y por qué. Yo lo que quiero que me digan es por qué. El quién sí: cualquier burro; pero el porqué es lo que quiero que me expliquen. ¿Dígame usted por qué quiere hacer esto? ¿Qué gana haciendo esto? A ver cuál es el motivo absurdo que tiene el tipo... Porque tiene que tener algún motivo. Y, evidentemente, tiene que ser absurdo. No lo puedo entender.

Si se abre el mercado en Estados Unidos, es previsible que PokerStars sea uno de los actores del mercado...

Eso lo sabe quien lo sabe.

Personalmente, al único agente que veo capaz de hacerle sombra a PokerStars son las World Series Of Poker saliendo con una sala de poker potente. Supongo que, desde PokerStars, la competencia que prevén es esa.

Supongo que sí, no lo sé. Algún operador físico también, alguna de las cadenas de casinos de Nevada.

Pero las WSOP, que son propiedad de una de esa cadenas de Las Vegas, sí que tienen ese producto que es realmente atractivo y tienen en bagaje de veinte años de televisión.

Las World Series son un negocio tremendo. El tinglado que montan allí en ese mes y medio es alucinante. Es un ejemplo de organización. Es increíble cómo pueden meter a toda esa gente allí jugando. Estas acabando de jugar un torneo, con seis mil tíos allí, y ya te están dando el ticket con la mesa del día siguiente. Y es raro que haya problemas. Lo normal es que los hubiera, pero no.

¿Qué tienes previsto jugar en los próximos tiempos? ¿Vas a jugar toda la temporada del EPT?

No. Iré a Praga, que siempre se me ha dado bien y es una ciudad que me gusta. Luego supongo que Bahamas, que lo tengo en contrato, por decirlo de alguna manera. Y después, en 2013, no tengo nada pensado.

¿Cómo ves el poker en España en 2013?

Pues no lo sé. Cada vez estoy más preocupado. Va a haber un bajón. Se va a frenar la evolución. Vamos a ir para atrás por lo que estoy viendo. La endogamia genera idiotas.

 

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