El nuevo proyecto de Nueva York refleja el futuro del poker interestatal

El senador Bonacic, en la nueva iteración de su proyecto de ley, abandona la cláusula de mal actor y contempla el mercado interestatal.

Los analistas, que en su momento apuntaban a Nueva York como uno de los territorios de Estados Unidos que podría ofrecer juego online en 2015, siguen demorando la fecha a cada nuevo análisis que se publica. Como otros estados del país, Nueva York lleva varios años rechazando legalizar el juego online.

Al igual que ocurre a nivel federal, en estos casos suele ser el mismo senador o el mismo asambleísta el que año a año presenta un proyecto, como las alianzas entre Harry Reid y John Kyl o Dean Heller ante el Capitolio antes de que Nevada se convirtiera en el primer estado en legalizar el poker online. 

La razón para esta insistencia -tanta que en muchas ocasiones el texto apenas cambia de año en año- es mantener vivo el debate y, sobre todo, poner en marcha un vehículo legal al que se puedan añadir enmiendas más adelante si hay un acuerdo entre los actores, ahorrando así muchos meses de trámites legales.

El ejemplo más claro de esta táctica es el proyecto de ley que ha pasado el trámite de la audiencia ante el Comité en California, previo a la inclusión en la agenda de las cámaras. Ese proyecto apenas ocupa dos folios y se le dará cuerpo en el caso de que se arregle el embrollo entre hipódromos, tribus indias y casinos. 

En Nueva York, es el senador republicano John Bonacic el que lleva tres años seguidos representando o dando apoyo a la incorporación a la agenda legislativa un proyecto de ley sobre el juego. En 2013, su proyecto no llegó a dar el primer paso que debe dar una ley en el sistema estadounidense, y la versión retocada de 2015 es posible que no mejore la marca de su antecesora, a pesar de que su proponente sea el presidente del Comité que debe decidir su futuro.

Lo significativo de este nuevo proyecto son los cambios que recoge frente a versiones previas. Hay que ponerse en situación. Hablamos de un político republicano y de Nueva York, uno de los estados con leyes más restrictivas sobre el juego.

Pues el señor Bonacic ha presentado un texto que ya no incluye la conocida como la cláusula del mal actor, un invento surgido para limitar la competencia. Con ello se pretendía excluir a las salas más importantes que ofrecían poker a los clientes de Estados Unidos después de 2006, cuando el poker online quedó prohibido.

También prevé los mecanismos adecuados para llegar a acuerdos interestatales, como el que está ya en marcha entre Nevada y Delaware.

El resto del articulado, resumido por FlushDraw, incluye estas previsiones.

  • Un máximo de 10 licencias, válidas por 10 años, a un coste de 10.000.000$
  • 15% de carga fiscal sobre el GGR
  • Ofrecer juego online sin licencia es un delito, con consecuencias económicas y penales 

Las plantillas de los proyectos de ley estatales sobre el juego online están dando un giro de 180º, cada vez más opuesto a los intereses de la facción de la industria menos dispuesta abrir el negocio del juego a la Red.

Personajes como Harry Reid, que en su día pretendían hacer de puente entre las posturas más radicales, están siendo obligados a posicionarse, e iniciativas como la RAWA, el proyecto para prohibir el juego online a nivel federal promovido por Sheldon Adelson, han ayudado a crear un cisma en el sector.

Los estados, puestos entre la espada y la pared, parecen ahora optar por eliminar las mayores trabas legislativas posibles desde el mismo comienzo del mercado.

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