Phil Ivey pierde definitivamente el caso contra el Crockfords Casino de Mayfair

El americano no recuperará definitivamente los 7,8 millones de libras que supuestamente ganó de forma legal en las mesas de Baccarat del casino londinense.

Después de un arduo litigio contra el Crockfords Casino, Phil Ivey ha perdido definitivamente el caso que tenía abierto desde 2012 por el cual reclamaba el pago de 7.8 millones de libras supuestamente ganados legalmente en las mesas de baccarat del establecimiento londinense.

Resumiendo un poco lo ocurrido para todo aquel que no esté familiarizado con el caso, en 2012 Phil Ivey ganó una gran suma de dinero en las mesas de Baccarat del Crockfords Casino situado en el adinerado barrio de Mayfair en Londres. Una vez terminada su sesión, el dinero ganado por Ivey quedó depositado en la caja del establecimiento, negándose éste a permitir la retirada del mismo alegando que Ivey lo había ganado de forma ilícita. Con el tiempo se supo que Ivey y una supuesta “colaboradora” de origen asiático, se habían aprovechado de una imperfección en el corte de la baraja, técnica conocida como “edge sorting”, lo que les permitió tener una importante ventaja contra la caja. En esta situación fue donde se basó la argumentación de las partes a la hora de verse en los tribunales.

Ivey llevó al Alto Tribunal británico este caso, el cual falló a favor del casino propiedad de Genting Casinos UK. En 2016 el americano impugnó la decisión, alegando que en ningún momento había hecho trampa alguna, sino que se había aprovechado de un error de la casa a la hora de seleccionar las barajas, sin embargo en las últimas horas, tal como recogen distintos medios británicos como es el caso de The Guardian, se ha conocido el fallo definitivo del Tribunal de Apelación, donde se destaca que la estrategia utilizada por Ivey y su compañera, no es legítima. La Corte Suprema también ha estimado que la deshonestidad era un elemento necesario del delito de hacer trampa.

En el Tribunal de Apelación, la jueza Mary Arden dijo que de acuerdo a la ley de Juego, siempre que alguien pueda hacer trampa “sin deshonestidad o intención de engañar, dependiendo de las circunstancias, puede ser suficiente que simplemente interfiera con el proceso de juego”.

Está claro: Phil Ivey no recuperará los 7,8 millones de libras del Crockfords, y lo peor de todo es que a buen seguro este caso creará jurisprudencia con el caso que también tiene abierto con el Borgata Casino de New Jersey por un caso idéntico, y donde Ivey reclama el pago de 9,6 millones de dólares.

Comentarios