Sergio Cabrera “trujustrus”: “Ha llegado el momento de dejar el poker”

El granadino nos confiesa en primicia qué le ha llevado a tomar la decisión de apartarse del mundo del poker y dedicar su tiempo y esfuerzo a otras cosas alejadas de las mesas.

Como posiblemente muchos ya sepáis, la primera quincena del año la pasé en Bahamas trabajando como es habitual en mí desde hace aproximadamente un año con la organización de PokerStars. Allí tuve ocasión de coincidir con un buen puñado de jugadores españoles, los que de un tiempo a esta parte es más fácil ver jugando la mayoría de paradas de los circuitos internacionales.

Coincidí allí con Leo Margets, Vicente Delgado, Lucas Blanco y con un Adrián Mateos que a punto estuvo de regalarnos otros gran título para el poker español. Pero no es de Adrián de quien toca hablar hoy, sino de otro jugador con quien tuve el gusto no solo de coincidir, sino también de sentarme a charlar un rato.

Esta “entrevista en profundidad” no seguirá los parámetros habituales de otras entrevistas con formato similar. Primero y principal, porque habitualmente, el conducto reglamentario lleva a un entrevistador (yo en este caso) a contactar con el entrevistado en cuestión, quien habitualmente es alguien que se encuentra en primera línea de la actualidad por motivos muy dispares. Esta vez, en cambio, se tergiversaron los roles y fue el entrevistado quien primero contactó con el entrevistador.

El protagonista de estas líneas no es otro que Sergio Cabrera, a quien todos conocemos afectuosamente como “trujus”. El granadino, casi coincidiendo con el comienzo del Evento Principal de la PCA, y después de haber ya tenido tiempo de compartir algún que otro trago, se acercó a mí y, haciendo uso de la confianza mutua que nos tenemos, me comentó:

Me gustaría hablar contigo. Hay algo que quiero contar y creo que tú serías el altavoz más adecuado.

Para mí, pocas cosas pueden halagarme más que gozar de la confianza de los jugadores, por lo que evidentemente mi respuesta fue afirmativa tan pronto como contacté de forma fugaz con el equipo de Poker-Red, el verdadero altavoz de estas palabras.

Así pasaron los días, en mi caso con una pequeña incertidumbre de qué sería eso que “trujus” querría contar de esta forma. Cuando llegó el penúltimo día de la PCA, coincidiendo con su último día de estancia en Bahamas, encontramos un momento para sentarnos en la soledad de su habitación y cruzar estas palabras que aquí os paso a detallar.

Bueno, dime: ¿por qué estamos aquí sentados hablando en estos términos? ¿Qué es eso que quieres contar?

Posiblemente ya te lo puedas imaginar al haber escuchado algunos comentarios o conversaciones a lo largo de estos días. El poker lleva ya demasiado tiempo siendo el centro de mi vida y estoy bastante harto del asunto, máxime en este momento en concreto en el que se juntan varios temas personales.

Se junta el punto en el que más desmotivado me encuentro con una situación en Cardiff que no resulta nada buena. Mi novia está allí únicamente por mí, aun con la suerte que tiene de poder trabajar desde casa allá donde esté. Yo por lo menos tengo varias amistades y jugadores de mi entorno, pero ella no tiene la facilidad social que yo tengo.

Más allá de eso, como decía, es muchísimo tiempo ya viajando, rebotando de país en país y ya voy sintiendo que quiero volver y afianzarme. Esto, unido mi desmotivación total y al aburrimiento que siento hoy en día, casi cogiéndole un poco de tirria al poker, me han hecho plantearme muchas cosas…

Tal vez este sentimiento que tengo hoy en día viene también motivado porque de los últimos dos años a esta parte he dejado de vivir en casa de “grinders” y he empezado a vivir con mi novia, con lo que mis prioridades y mi forma de ver el día a día han cambiado bastante. Cuando vives con jugadores y pasas por un mal momento profesional, cualquiera tira de ti o te contagias un poco de los éxitos de tus compañeros, pero el poker a día de hoy no es el centro de mi vida, y por supuesto no cambiaría mi momento personal por volver a vivir con “grinders”. Si a esto le sumamos que he atravesado un “down” bastante gordo…

¿Resumiendo?

Pues nada, que he tomado la decisión de dejar el poker como actividad profesional. No tengas ninguna duda que a partir de ahora no me encontrarás jugando donkas un domingo por la tarde, seguro.

Dejo el poker como actividad profesional

Es posible que cuando haya liquidez compartida desde España toque alguna cosa, dependerá mucho de cómo de a gusto yo me encuentre mucho más de cómo puedan estar las mesas o nada parecido. Lo que tengo claro es que, a partir de este momento, el poker deja de ser mi actividad principal, ahora que soy yo quien puede tomar la decisión voluntariamente.

Hay algunos que quieren, pero no pueden. Yo sí puedo, y además quiero hacerlo antes de realmente cogerle auténtica tirria y casi diría que hasta “odio” al poker. Muchas veces, y yo el primero, hemos pronunciado ese discurso de ser unos afortunados por dedicarnos a lo que nos gustaba o a lo que te apasionaba, pero cuando llegas al punto en el que yo estoy ahora mismo, al final te das cuenta que no te estás diferenciando tanto de toda esa gente a la que, con el pecho un poco inflado, decías que nunca te parecerías porque tú amabas tu trabajo y en cambio ellos no. Pues sí, para mí últimamente era eso, dedicarme a algo que no disfrutaba lo más mínimo, todo lo contrario. Bien es cierto que no tenía que ir a una oficina, no tenía jefes y los horarios me los ponía yo, pero al fin y al cabo, ponerme a grindar me costaba la vida, a las dos horas ya estaba mirando el reloj y las sesiones de 12 horas que antes me ventilaba sin problema, a día de hoy eran un esfuerzo que cada día me costaba más de asimilar.

¿Puede que este sentimiento hubiera sido distinto de haber sido un jugador de cash, con unos horarios menos esclavos y más a petición propia en lugar de las largas sesiones que debe hacer un buen jugador de torneos, o crees que eso no hubiera cambiado demasiado tu toma de decisiones?

No sé, puede que un pequeño porcentaje sí hubiera cambiado, pero tampoco te lo sé decir con total seguridad porque como nunca he tenido ese tipo de vida pues tampoco lo puedo saber. Sí que conozco gente que evidentemente, lleva una vida mucho más organizada y mucho más normal que la que puede llevar un grinder de torneos, pero ya no creo que venga de ahí.

También hay que admitir que la vida de torneos es la vida fácil. Seguramente un buen jugador de cash deba dedicar muchas más horas al estudio y a mejorar su juego de las que deba dedicar un jugador de torneos. Por ello, tampoco creo que la situación hubiera cambiado mucho de haberme dedicado al cash en vez de a los torneos. Tal vez hubiera tardado más en llegar al punto en el que estoy ahora, pero el resultado diría que hubiera sido el mismo.

Se trata de un problema más de fondo. Me siento cansado, agotado. Creo que le he dado al poker todo lo que le podía dar, y el poker me ha dado todo lo que yo merecía que me diera. Por eso creo que nos tenemos que dejar el uno al otro y de hecho, desde que tomé la decisión hace un par de meses, me siento muy feliz y con un humor muy distinto.

Le he dado al poker todo lo que le podía dar, y el poker me ha dado todo lo que podía darme a mí

De hecho, he estado mes y medio en casa de mis padres, algo impensable tiempo atrás, y aunque estar con tus padres ya se sabe lo que supone, que están un poco encima de ti y tal, yo he estado tan contento y mis padres también, claro.

¿Puede que tu paso al frente a la hora de jugar más torneos en vivo de un tiempo a esta parte fuera una forma de intentar salvar este sentimiento que ya afloraba en ti o piensas que fue simplemente un salto al vacío del cual no habría solución?

A ver, a mí no me importa contar cuál fue la situación e imagino que a él tampoco. Ese tiempo que yo estuve jugando más en vivo lo hice bancado por Adri, casi intentando salvar una situación un poco límite para mí. Yo he estado bancado por Adri desde el pasado mes de mayo (mitad de SCOOP) hasta finales de noviembre, y fue algo que hice un poco por necesidad. Se me juntaron un par situaciones con caballos míos que estaban atravesando su máximo down y yo que iba bastante justo de liquidez, con un dinero apartado que no quería tocar, por lo que decidí hablar con Adri y ponerme a jugar para él. En ese momento, mi único pensamiento era salvar el cuello, salir a flote sin pensar más allá, es decir, en ningún momento llegué a pensar: “me voy a pinchar medio millón en vivo y me retiro”. No, eso nunca se me pasó por la cabeza. Se trataba más que nada en salvar un “match ball”, nada más.

Justo fue empezar esa relación con Adri que mi situación personal mejoró muchísimo. Mis caballos remaron sus “butras”, y mi situación personal mejoró muchísimo. En cualquier caso, como decía antes, mi actividad en vivo de los últimos meses y mi relación con Adri respondía más a una necesidad pura y dura que a nada que tuviera que ver con la decisión que he tomado recientemente.

¿Qué te dice de esta toma de decisiones tu círculo más cercano de jugadores?

Qué te voy a decir… Debo ser la envidia de muchos de ellos. Evidentemente, es un tema que ya he tratado con mi gente más cercana y más o menos sabían que estaba a punto de dar este paso, por lo que más o menos, lo que me vienen diciendo cada uno de ellos es que sienten cierta envidia de poder apartarme teniendo cierta estabilidad económica asegurada.

El mundo de los torneos es muy complicado. No todos saben lo que nosotros sabemos aunque sea algo bastante evidente. Es muy alto el porcentaje de jugadores que juegan bancados, por lo que cuando los resultados no acompañan, no es fácil salir de la rueda. Hay que dejar a cero las butras para poder tomar la decisión que yo he tomado y mientras eso no sucede, hay que ir a todos lados a jugar, a intentar remar y conseguir resultados.

A eso, suma que los gastos de un jugador no son pequeños. Te gastas un dineral en viajes, hoteles, comer y si a eso le sumas uno o dos años sin runear en vivo, lo cual por otra parte es completamente normal, la quemazón va aumentando día a día.

El tema también es que la cuenta de la vieja que hacíamos antes ya se ha acabado. Eso de decir “genero 200.000$ al año online y luego me paso a jugar en vivo” ya se ha acabado. Los torneos online cada día están más duros, es en vivo donde realmente está el dinero, porque es donde todavía es fácil encontrar “primos” que las rieguen, pero volvemos a lo mismo. Los gastos de los torneos en vivo son altos y la varianza es brutal; runear mal un tiempo considerable entra de lo completamente normal.

Ojo, que yo tampoco me quejo, que aunque haya tenido mis más y mis menos, puedo decir que me retiro del poker en vivo en números verdes, que ya es mucho más de lo que otros pueden decir.

Debo ser la envidia de la mayoría de jugadores de torneos

¿Y cómo recibe esta noticia la gente de tu entorno personal?

El tema con mi circulo de amistades es complicado, porque salvando los más cercanos, y cuando digo los más cercanos me refiero a la familia, mi pareja y un par de colegas verdaderamente de toda la vida, el resto de mis amistados no conocen lo que se cuece en este mundillo, ni a mí tampoco me apetece contarles, vaya.

A mis padres, resumiendo, les ha parecido de puta madre, no solo por volver a Granada, sino porque todo lo que sea tenerme cerca y que yo me sienta más tranquilo y más feliz, les parece bien. Tampoco es que les haya explicado demasiado mis vicisitudes, pero el simple hecho de ver que me tomo todo de forma más relajada, para ellos ya es positivo. Saben perfectamente que estos dos últimos años no han sido fáciles para mí, por lo que verme ahora mucho mejor de ánimos, para ellos es motivo de alegría, claro.

¿Crees que vas a tener síndrome de Estocolmo?

Lo dudo mucho, la verdad. Desde principio de noviembre, que gané un torneo medio gordo y remé lo que tenía que remar consiguiendo así mi “carta de libertad”, diría que he grindado un domingo más y a lo mejor la sesión duró tres horas, y tan tranquilo. He estado todo diciembre en Granada sin hacer gran cosa y aquí (a Bahamas) he venido porque estaba clasificado y no me quedaba otra, pero vamos, vine con cero ganas y me voy con “menos 25” de ganas.

No pretendo cerrar este capítulo de mi vida, pero sí pasar una página. No quiero decir rotundamente “dejo el poker”, porque uno nunca sabe, pero sí tengo claro que el poker deja de ser el centro de mi vida, porque hasta hace poco lo era y el que diga que no, miente.

Son ya muchos años, seis en realidad, aunque por dentro sienta que son más de quince. El poker te consume muchísimo.

¿Qué te ha dado el poker en estos años?

Para empezar, el poker me ha permitido estar donde estoy, es decir, que para llegar a tomar la decisión de dejar el poker, antes tienes que haberte dedicado a ello y haber sido exitoso y conseguir un dinero que con total seguridad no hubiera conseguido de ninguna otra forma más “normal”.

Han sido unos años de sensaciones muy “montaña rusa”. Me ha dado emociones muy fuertes, muchas muy buenas, algunas muy malas… Evidentemente me quedo con los momentos buenos, que han sido más y mejores que los malos. Me ha permitido también conocer a muchísima gente muy buena, también a mucha gente muy mala, pero bueno, esto imagino que es algo que sucede en todos los planos de la vida, y en tu mano está el posicionarte o decidir con qué tipo de gente te apetece tener más o menos trato.

Por ejemplo, desde que me fui de Faro, con toda esa gente con la que conviví la considero todavía a día de hoy como mi familia, pese a que cada uno hemos tomado caminos distintos en algún momento, aunque con muchos de ellos haya coincidido hace tiempo en Cardiff.

Creo que al poker llegué siendo un crío, y es bastante posible que lo fuera, y creo que me voy (quitando dramatismos) siendo un hombre. Por lo tanto, sí puedo decir que el poker me ha dado mucha madurez, me ha permitido conocer muchos sitios y gente de todas partes, otras culturas y me ha obligado a espabilar por cojones. Puedes verte con dinero siendo todavía un crío, pero poco a poco te vas dando cuenta de lo difícil que es el mundo, que al final la vida es eso: tomar malas decisiones, aprender, rectificar e intentar cada vez mejorar más tu toma de decisiones.

Puede que la palabra no suene demasiado bien, pero la vida de un jugador de poker es muy “consumidora”, es decir, con una carga muy alta de estrés, en la que siempre te tienes que enfrentar a decisiones muy “close” y siempre con los nervios a flor de piel. Cuando a eso le sumas temas de caballos, ya ni te cuento, porque además tienes que lidiar con las decisiones de otros. Un no parar.

Ahondando en lo que comentas de la toma de decisiones, entiendo que el poker algo que también te habrá dado es una disciplina que poder utilizar en otras cosas que vayan a ser tu futuro profesional en un futuro más inmediato, ¿me equivoco?

Sí, por supuesto. Las lecciones que haya podido haber aprendido en los últimos años intentaré ponerlas en valor en otras cosas. Al fin y al cabo, no todo el mundo es capaz de aprender a lidiar con swings tan bestias de dinero y a tomar las decisiones correctas en cada momento.

Sin ir más lejos, cualquier persona que hoy en día quiera invertir en mercados, en criptomonedas, etc, una parte de lo que más les cuesta es aprender a lidiar con el dinero… Y si hablamos más concretamente de las criptos, donde los mercados son súper volátiles, ya ni te cuento.

¿Vas a dedicarle horas de estudio a este tema que comentas?

Sí, llevo un tiempo leyendo y estudiando sobre el tema, y he hecho alguna que otra inversión, ninguna cantidad desmesurada, pero sí voy haciendo mis pinitos, pero sí creo que es algo donde se presenta una oportunidad muy buena sobre todo porque es algo que cada día está más en la opinión pública y la gente corriente. Es algo donde va a entrar mucho dinero y estas oportunidades no se presentan muy habitualmente, máxime si tenemos en cuenta que esto no va a durar cinco o seis años. No sé lo que va a durar, pero va a durar dos o tres años como máximo, y como en todas las burbujas, intentar aprovechar el momento y salirse cuando deje de ser rentable.

Ya no es solo que me interese el tema de hacer dinero, sino también me llama la atención la tecnología que hay detrás, la filosofía de poder descentralizar el poder y quitárselo a los bancos, y resumiendo, si tienes el capital, el tiempo y las ganas para empaparte de ello, me parece que es una buena oportunidad para dedicarte a ello.

Ahora mismo estamos en Bahamas, ¿cuál es tu timeline de aquí en adelante?

Vuelo a Londres en breve, de ahí voy a Cardiff donde estaré una semana prácticamente solo para hacer la mudanza, y una vez lo tenga todo recogido, vuelvo a Granada.

¿Como la canción de Miguel Rios?

Sí, exactamente. Allí estoy reformando una casa que tienen mis padres, pero imagino que para mitad de febrero aproximadamente estaré ya instalado y podré dedicarle tiempo a las cosas que realmente me llame la atención a día de hoy.

Si me permites la licencia, y para ir acabando, te diré que en el tiempo que te conozco, creo has madurado un montón, tal vez a base de palos. No sé si tú tienes la misma percepción.

Sí, seguramente, eso lo he ido sabiendo con el paso del tiempo. Cuando empecé a tener algo de popularidad yo era muy crío y sí reconozco que muchos de los palos que me llevé me los merecía. El problema también fue que la gente no me conocía del todo y no sabía que yo muchas cosas de las que decía, las decía como siguiendo una especie de papel que me había creado. Yo me divertía y me lo pasaba bien, por mucho que la gente pueda pensar que fuera una estupidez como seguramente yo también lo piense a día de hoy.

Cuando creo que verdaderamente cambié fue cuando gente de mi entorno a gente a la que yo verdaderamente apreciaba, me empezaron a decir que algunas actitudes mías les llegaban a afectar. Por ejemplo, el pobre Antonio (“jonwayne”) ha tenido que salir a dar la cara por mí demasiadas veces, y eso es algo que me hizo recapacitar, reflexionar y crecer al fin y al cabo.

Pues nada Sergio, porque no sé si ahora pasarás a ser Sergio o seguirás siendo “trujus”, creo que ha quedado todo muy bien explicado. Por mi parte, desearte la mejor de las suertes en lo que decidas hacer. Ha sido un placer compartir parte de este camino hasta llegar hasta aquí.

Igualmente. Suerte a todos los que seguís. Tal vez algún día volvamos a vernos por las mesas. Un abrazo.

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