El último showdown de Doyle Brunson

La figura de “Texas Dollie” forma ya parte de la historia del poker contemporáneo. Con su sexta posición en el Evento #23 de las WSOP se pone punto final a sus 62 años como jugador profesional.

Con un simple tuit, en apenas 17 palabras, y sin darle especial “bombo” a su anuncio, Doyle Brunson comunicaba dos días atrás que el Evento #23: $10.000 NL 2-7 Lowball Draw Championship sería el último torneo que contara con su presencia, poniendo además punto final a una dilatadísima carrera que le ha tenido vinculado a los tapetes durante 62 años.

Nosotros sí que nos quitamos el sombrero, Doyle.
Nosotros sí que nos quitamos el sombrero, Doyle.

Doyle procuró pasar por un perfil bajo, pero resultaba imposible que una figura y una trayectoria como la suya pasara desapercibida. Todos los medios relacionados de una forma u otra con el mundo del poker se hicieron eco de la noticia, al fin y al cabo, no existen en el poker de hoy en día perfiles ni parecidos al suyo: alguien que pese al paso del tiempo, el endurecimiento de las mesas, la aparición de nuevas generaciones más preparadas de lo que eran antaño, se ha mantenido en el “top” mundial.

Pero la figura de Doyle Brunson va mucho más allá del sombrero vaquero bajo el que se lleva resguardando desde hace años. La comunidad en bloque debe mucho a esa generación que en su día, empezó a huir de los estigmas que situaban las partidas de poker bajo nieblas de humo y ambientes sórdidos en locales de baja reputación. Doyle y compañía abrieron un camino que luego han ido siguiendo otros hasta conseguir que el poker se convierta en lo que es hoy en día.

Algunas de las personalidades más importantes del poker contemporáneo no han dejado pasar la oportunidad de soltar unas palabras de agradecimiento y reconocimiento hacia la figura de Doyle. No es habitual verle hablar, pero esta ocasión merecía que Phil Ivey realizara algunas declaraciones, como hizo para Remko Rinkema:

Es un icono. Resulta impresionante pensar cuántos años se ha mantenido entre los mejores, siendo todavía hoy en día un jugador claramente ganador. Partida en la que entra, partida en la que gana.

Cuando a Ivey se le pregunta por la primera vez que compartió mesa con Doyle, el californiano solo tiene palabras de reconocimiento hacia “Texas Dollie”:

La primera vez que coincidí con él, Doyle ya era una leyenda, y por supuesto, ya le conocía. Fue como un sueño hecho realidad, coincidir con alguien como él en la mesa.

Estoy a un mundo de distancia respecto a Doyle. Él ha estado jugando 50 años más que yo, y su figura siempre será recordada como la de un pionero en el poker. Resulta un honor para mí que algunos me comparen con él, pero la comparación es errónea. Doyle es un tío que empezó a jugar a poker cuando el poker solo era poker, no era lo que es hoy en día. Las cosas eran diferentes por entonces; hoy en día resulta guay decir que juegas a poker. En sus tiempos no era así.

En los tiempos de Doyle, si decías a alguien que eras jugador de poker, la gente lo ponía a la misma altura que si fueras traficante de droga. Incluso a mí me ha sucedido muchas veces, antes de que el poker empezara a aparecer en televisión, cuando hablabas a alguien sobre poker, la gente te miraba de una forma diferente. Es por ello que todos debemos mucho a Doye. Gracias por todo lo que has hecho por nosotros, por nuestro juego.

Las palabras de Ivey pueden las podría firmar muchos otros personajes acreditados del mundo del poker. Esta misma madrugada, sin ir más lejos, cuando Doyle Brunson captaba toda la atención de la mesa televisada de las WSOP en el Evento #23, fans de todo el mundo cruzaban los dedos porque la victoria cayera de su cuenta. Hubiera sido un final demasiado épico a una carrera que no volverá repetirse. Anunciar que juegas tu último torneo de poker, que te retiras y acabar ganándolo. Demasiado bonito para ser verdad.

Finalmente, Doyle Brunso acabó ocupando la sexta posición, sumando unos anecdóticos 43.963$ a su historial como jugador de torneos. Eso fue lo de menos. Lo importante fue lo que vendría a continuación. Al anunciarse su eliminación, la sala Amazon del Rio se ponía en pie para ovacionar y rendir tributo a la figura de Doyle Brunson.

Como si no fuera con él, Doyle tomaba asiento en la “scooter” que le facilita su movilidad desde hace tantos años tomando por última vez el camino de salida de las dependencias del Rio.

Algunos fans gritaban desde la distancia: “¡Dejadle recomprar!”, otros simplemente le lanzaban un “Good game Doyle”, sabiendo que su figura como jugador de poker había llegado a su fin.

Mientras esto sucedía, Phil Galfond, que ocupaba posición de comentarista en PokerGO en esos momentos afirmaba lo siguiente: “Será difícil imaginar la comunidad del poker sin Doyle como uno de sus protagonistas”, pero es así, hay que acostumbrarse.

Doyle Brunson, como ya ha dicho en repetidas ocasiones, dice adiós al poker en post de su familia. Su esposa Louise se encuentra en delicado estado de salud.

Tengo 85 años. Quiero pasar el resto de mi tiempo con mi esposa. Su salud no es buena en estos momentos, por lo que quiero estar con ella el tiempo que le quede o me quede con vida”.

Un argumento incontestable, que agranda todavía más la figura de un jugador irrepetible, a quien pocos podrán reprochar cualquier cosa. Doyle Brunson será eterno, eso sin duda.

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