Vicky Coren compara a Phil Ivey con el Roger Federer que venció a Tim Henman en su caso contra el Crockfords

La doble ganadora del EPT escribe en The Guardian una columna editorial en la que no deja duda sobre su postura en el caso de Ivey contra el Crockfords: él ganó porque es más listo.

Desde 2012 hasta hace muy pocos días, el caso que Phil Ivey tenía abierto contra el Crockfords Casino situado en el barrio de Mayfair de Londres ha derramado ríos de tinta, tanto por lo particular del asunto como por las cifras económicas de las que se hablaba.

El neoyorkino ganó más de 7 millones de libras en las mesas de punto y banco del Crockfords llevando a cabo una estrategia en la que se benefició de una imperfección en el corte de las cartas, ayudado por una “colaboradora”. El Crockfords se negó en ese momento a pagar la cantidad que Ivey había ganado supuestamente de forma legítima alegando falta de liquidez, para más tarde denunciar que había hecho trampas. El caso llegó a los juzgados británicos y después de varios recursos, solo unos días atrás se emitió la sentencia en firme dando la razón al establecimiento londinense.

Ivey se quedaba así sin los 7,7 millones de libras que había ganado, creando a su vez una narrativa con tintes cinematográficos.

Evidentemente, una vez sabidos los motivos y las alegaciones que llevaron a la Corte Suprema a emitir el fallo, las opiniones y conclusiones se amontonaron alrededor de una cuestión. Para cualquier persona mínimamente relacionada o acostumbrada a lidiar con los casinos, las acciones llevadas a cabo por Ivey y compañía distaban mucho de una trampa “al uso” como se argumentó desde los juristas que emitieron el veredicto.

Una de las personas que no ha evitado dar sus impresiones personales ha sido Vicky Coren, la cual goza de un punto de vista especialmente a tener en cuenta, al fin y al cabo se trata de una persona con un perfil público marcado muy claramente en Reino Unido no solo por sus éxitos en las mesas (que son muchos) sino también por la fama mediática de la que goza.

Desde que anunció su desvinculación de forma regular de los torneos de poker, Vicky Coren escribe una columna editorial de forma semanal en The Guardian, una de las publicaciones más contrastadas del Reino Unido. En ella Vicky aborda temas dispares, pero en la última, decidió tratar el tema de Phil Ivey mostrando un punto de vista muy afín al del jugador americano.

Vicky Coren no se esconde. “Phil Ivey es siempre el más listo de la sala cuando se encuentra en un casino”. Califica al neoyorkino como el Roger Federer que se enfrentó a Tim Henman en el caso que nos aborda. ¿Tim Henman es un buen jugador? Sí, lo es, pero no tiene parangón cuando se le compara con Roger Federer. En este símil tenístico se apoya la escritora para cimentar su argumentación sobre el caso.

Coren escribe lo siguiente en su columna en The Guardian, que se puede leer en su totalidad en este enlace.

No me malinterpreten, me considero una buena jugadora de poker. Pero sería algo así como un Tim Henman para el Roger Federer que representa Phil Ivey. Es un jugador mágico, único. Sus actuaciones se salen de la ecuación entre matemáticas y psicología. Es como si pudiera ver tus cartas.

Permítanme aclarar: él no puede ver tus cartas. Él no es un tramposo. Desgraciadamente, esto no es lo que consideraron los cinco magistrados de la corte suprema que el pasado miércoles fallaron a favor del Crockfords Casino para no pagarle los 7.7 millones de libras que Ivey ganó en sus mesas de punto banco en 2012.

La organización del casino, los medios e Internet en general han hecho mucho ruido acerca de la derrota de Phil Ivey. Lo catalogan como una victoria para la casa. La casa siempre gana, dicen.

Pero, ¿es tan simple como eso? Una vez más, como sucede a menudo entorno a Phil Ivey, creo fue subestimado.

Primer y principal: ¿hizo trampa? Phil y su compañera se dieron cuenta de que las cartas del Crockfords tenían una imperfección asimétrica en el patrón de su dorso. Persuadieron al crupier para que le diera la vuelta a algunas de ellas por superstición, y lo hizo. Eso le permitió, básicamente, saber qué carta iba a ser la siguiente.

No tocó las cartas en ningún momento, no condicionó al crupier ni se escondió en ningún momento. Actuó abiertamente. Cualquier persona inteligente podría haberse dado cuenta de la situación. Lo único que sucedió fue que la persona más inteligente que aquel día había en la sala era Phil Ivey. Como es habitual. Como ya he dicho en algún ocasión, no creo que le hiciera trampas al casino, sino que descolocó al casino. Son cosas distintas.

¿Estoy yo en lo cierto? ¿Quién sabe? Estas cosas son muy subjetivas […].

Probablemente, muchos de los que podamos estar leyendo estas líneas coincidamos con el diagnóstico que hace Coren, al fin y al cabo estamos (unos más que otros) acostumbrados a lidiar con los casinos. Tal vez el problema en este caso haya sido tener que escalar el caso hasta unas cotas (los juzgados) donde el trato con los casino no es tan evidente, y de ahí el fallo.

Como bien dice Vicky Coren, las pruebas son demasiado subjetivas como para emitir un juicio firme y claro, pero sí nos llama la atención que una persona de un perfil tan público en Reino Unido como es el suyo, se moje de esta manera.

Seguimos siendo muy fans de Vicky, esa es la verdad.

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