SPT Valencia desde el otro lado. Reflexiones tras la vorágine.

Después de cuatro días de poker intensivo, me queda un agradable sabor a buen poker y, especialmente, a buen ambiente entre las tres partes implicadas en el magnífico torneo que hemos vivido este fin de semana.

Tengo que agradecer tanto a Everest Poker como a los jugadores y al personal del Casino su entusiasmo y buen hacer en estos días. Y, como siempre que disfruto algo intensamente, luego me queda esa sensación como de resaca... de "¿ya se acabó?".

La verdad es que por la parte que me toca, lo que más me ha gustado ha sido la oportunidad de conocer no sólo a los grandes nombres del poker en nuestro país -que ya de por sí es todo un punto-, sino de ver cómo todo el mundo estaba implicado al máximo para que el torneo fuera un éxito.

Por parte de Everest, he de decir que han creado un magnífico torneo, cuyo éxito se basa, ni más ni menos, en pensarlo como un jugador y no como un organizador -fallo que nos suele pasar a los organizadores-. Si hay una persona pendiente de todo, esa es Paloma Benito, trabajadora hasta decir basta y todoterreno de verdad.

La dirección de Gerard Serra fue estupenda, y me llamó poderosamente la atención su capacidad para trabajar con el equipo de colaboradores del Casino, que han puesto todo su entusiasmo durante doce horas al día. Rafa Ibañez y su equipo de croupiers participantes han hecho una magnífica labor.

Geniales, también, los periodistas que han estado al pie del cañón durante 96 horas.

Y no quería dejar pasar la ocasión para comentar algo sobre los asistentes y el ambiente creado. Es cierto que el poker en España es cada vez más como una gran familia, en la que un grupo no demasiado grande de 3 o 4 docenas de jugadores conforman el núcleo duro de este deporte.

Esta relación entre jugadores y el ambiente distendido y amigable dentro y fuera de las mesas es lo que definitivamente más me ha gustado del torneo, y lo que me ha impulsado a escribir este post.

Valencia, al incorporarse tarde al texas, hemos sido de los últimos en recibir a la gran familia del poker de primer nivel. Y me ha alegrado mucho comprobar que, independientemente de que el poker conlleva una competición, la relación entre jugadores dentro y fuera de las mesas es estupenda, incluso de distintos equipos.

Y, en fin, por no enrollarme más, simplemente comentar que me quedo con ganas de más y que, como ya os fui comentando a algunos de vosotros, intentaremos consolidar este tipo de torneos ya que disponemos del espacio y del personal entusiasta para hacerlo... sólo nos falta la colaboración de la administración...

Hasta la próxima

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