El Poli en el EPT por spainfull

Para quienes no lo conozcan, Hipólito Rincón Povedano (el Poli para los amigos) fue un futbolista español de primera división. Su demarcación era la de delantero centro, consiguiendo ser pichichi en la temporada 81-82 con el Real Betis Balompié. Tenía un estilo tosco y directo, características que ha sabido trasladar con éxito a su actual ocupación, colaborador del programa de radio Carrusel Deportivo de la cadena Ser. Firme defensor del Fair Play y la hombría en el fútbol, en esta


entrevista de su época como jugador podemos comprobar su estoicismo ante las duras lesiones (esguince de dos días) que puede sufrir un deportista. Su estilo radiofónico es la mezcla perfecta entre la tradicional filosofía oriental y la revolucionaria ideología dadaísta. Para quien no entienda esto, lo mejor es que lea algunas de sus frases más célebres. Otra de sus habilidades singulares es la de ser capaz de una pasmosa incoherencia coherente opinando una cosa y su contraria en la siguiente sentencia con la mayor naturalidad del mundo y, por si fuera poco e improbable, estando de acuerdo siempre con todos los que lo rodean. Pese a todo esto, y a sus intentos de ocultarlo mediante las técnicas anteriormente explicadas, es justo decir que, tras una ardua labor de desencriptación de sus locuciones similar a la utilizada en el segmento tercero de la escultura de la CIA y contra todo pronóstico, sabe de fútbol. Una descripción más detallada de su depurada técnica radiofónica se pudo leer durante un breve lapso de tiempo en la Wikipedia antes de ser eliminada, afortunadamente, pudo ser recuperada. Pero si muchos de los oyentes se han preguntado cómo sigue ese tío aún ahí (cuestión que se realizan a diario los directivos y compañeros del programa), es porque consigue transmitir su energía y visión lúdica de todas las cosas. Es decir, logra contagiar la pasión con la que hace todo y con la que ha alcanzado sus metas. Porque, tiene un mérito extraordinario que, teniendo la misma dificultad para controlar un balón que para articular una frase con un mínimo sentido, haya logrado llegar prácticamente a lo más alto en sus dos profesiones conocidas. Para quienes no lo sepan, uno de los secretos del póquer (y la vida) es, precisamente, la pasión. Pasión por el juego para aprender y mejorar. ¿Cómo es que el Poli se clasificó para el torneo de póquer más importante de Europa? Evidentemente, como en el resto de sus actividades, no fue por su juego ni por sus conocimientos, sino por cierta (tan cierta como una tonelada de boñiga fresca) cantidad de suerte, la misma con la que consiguió llegar al día 2 del torneo. Fue invitado al programa “PokerStars: Estrellas del deporte” emitido por Antena 3 y presentado por Paco González. Cada capítulo era un torneo entre varios deportistas famosos y un jugador clasificado por Internet en el que se lograba la clasificación al EPT de Montecarlo aquel que fuera capaz de eliminar al resto de la mesa en el tiempo de duración del programa. El Poli, con su estilo picapedrero y viril, fue uno de los afortunados de esta edición. Podéis ver también una entrevista que le hicieron antes de su participación en un torneo benéfico en Montecarlo. Pero, como en su partido más importante y recordado, aquel que no hay hombre español que no haya llorado al verlo, el 12 a 1 a Malta (en el que marcó cuatro goles), siempre permanecerá la sombra de la sospecha. ¿Por qué en este caso? Es sencillo, PokerStars está interesado en promocionar el póquer en España, para lo cual pone mucha pasta. Nos guste o no, va a tener mayor trascendencia si se clasifica un futbolista, que es el deporte con más seguidores. Y si, además de eso, es alguien que participa en el programa más escuchado de la radio, mejor que mejor. No es casualidad que Paco González, presentador del mismo programa de la Ser, fuera el elegido por PokerStars. Principalmente, porque se aseguran que hablen de ellos y del juego ante una audiencia idónea para el producto. Tampoco hay que darle mayor importancia, todo el mundo sabe que “PokerStars ir rigged” . Otro aspecto muy discutido es sobre la calidad de estos programas y su valor para los aficionados al juego. Antes de hacer ninguna evaluación hay que tener claro el público al que se dirigen estos programas. Son un producto pensado para atraer al póquer a personas que no conocen el juego, no para los habituales, que los suelen encontrar aburridos y poco instructivos. Pero al margen de esto, hay que reconocer que cumplen su función a la perfección. Logran popularizar el juego y, con la colaboración de deportistas y famosos, dar una imagen de normalidad y diversión, tan alejada de la que se suele tener del mismo. El nivel de juego es algo totalmente anecdótico. Para acabar, lamentar que el Poli no hubiera aparecido en las mesas de Montecarlo bajo los acordes del himno nacional, vestido de corto y gritando improperios a los rivales, como en los viejos tiempos. Hubiera sido una imagen para recordar. De todas maneras, si yo llego a estar en su mesa seguro que me hubiera puesto espinilleras, por si acaso.

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