Bots Attacks! Parte III por Spainfull

Si la primera parte era una introducción a los bots y la segunda una explicación de las ventajas teóricas sobre los humanos y para las salas, en esta tercera voy a profundizar en la relación entre los elementos del sistema: salas, bots y humanos.

No sería demasiado aventurado afirmar que, para la sala, un bot que ni gana ni pierde es una suerte de jugador soñado. Como no le interesa llamar demasiado la atención, no se quejará demasiado, mantendrá más mesas activas, durante más tiempo y sin parar de generar una jugosa comisión en cada mano. De hecho, lo que en principio querría la sala es que no hubiera grandes ganadores ni grandes perdedores y se mantuviera todo en una especie de equilibrio hasta el infinito.

Un problema de esta situación es que si no hubiera grandes ganadores, este juego no sería tan atractivo para las masas. Otro de los problemas de este equilibrio ideal es que, muchos jugadores ocasionales que no viven gracias a los programas de rakeback por no disponer de tiempo para jugar muchas manos, no tendrían demasiados alicientes como para seguir si no se sacaran un buen sobresueldo, con lo que los habituales tendrían menos donde rascar. Menos dinero para los habituales, bajada de ganancias generalizada, menos comisiones, menor popularidad y pérdida de esa impresión ubicua de dinero fácil. Lo que conduciría a menos jugadores nuevos (aunque se intentaría contrarrestar con un mayor gasto en publicidad por parte de las salas). Sin gente nueva que alimente el sistema piramidal que es el póquer, poco a poco sería más difícil ganar en todos los niveles y ya no sería tan rentable para todas las partes.

Así que, aunque parezca una contradicción, tampoco le interesaría a la larga a la sala ese estado de equilibrio. Afortunadamente, cada ecosistema se autorregula por sí mismo de forma natural, como ha pasado durante todos estos años (tampoco hace tanto de las primeras salas online). Además, es muy peligroso intentar manipular un sistema tan complejo para obtener una situación concreta cuando entran tantas variables en juego, ya que los resultados serían seguramente imprevistos y de fatales consecuencias. Como en la historia de la evolución de las especies, la adaptación es la clave para todos los actores implicados. 

Volviendo al mundo real, los mayores enemigos de los bots son los jugadores humanos. Los novatos y jugadores ocasionales porque no se fían de jugar contra un ente sin emociones; los habituales porque les quitan parte del dinero de los peces (que son contra los que se especializan los bots, evidentemente, por ser mucho más sencillo ganarles).

Teóricamente, el rango de actuación de los bots se debería situar en los niveles medios. La explicación es sencilla. Si jugaran en un nivel demasiado bajo sus ganancias serían mayores, correrían poco peligro de ser descubiertos por una mayor rotación de jugadores y por su inexperiencia, pero no conseguirían el rake suficiente como para que fuera rentable. Si jugaran en un nivel demasiado alto, los buenos jugadores explotarían rápidamente los defectos del bot, además de que sería mucho más probable que fuera detectado (como luego veremos). Con lo que nos queda que los niveles medios son el escenario ideal donde pueden campar a sus anchas. Sigue habiendo jugadores malos con los que asegurar no perder a la larga y el rake generado es suficiente como para vivir de las numerosas promociones de las salas.

¿Por qué digo teóricamente? Antes de contestar a la pregunta, me gustaría comentar un pequeño detalle sobre otros juegos y las distintas modalidades de póquer Texas Hold’em. Por si alguno no lo sabe, ya se ha desarrollado un bot que no puede perder a las damas; el ajedrez está también al caer. Cierto que, a diferencia de los citados, el póquer es un juego de información incompleta; pero gracias a los programas estadísticos, esa carencia se puede solucionar con muchos datos y las probabilidades asociadas (tal y como hacemos nosotros).

Centrándonos en nuestro deporte, teniendo los bots (como vimos en pasadas entregas) su principal ventaja en la cantidad de información que pueden memorizar y procesar, es lógico que las primeras variantes sobre las que se desarrollen son aquéllas en las que a priori van a tener más éxito. Sin duda, la primera de ellas es el Hod’em con límite, la más matemática de todas. Después, los SNG; los algoritmos como el ICM facilitan mucho la labor para cálculos en las fases finales de estos torneos. Por último, el Hold’em sin límite, en la que la posibilidad de modificar los tamaños de las apuestas dificultan la labor de encontrar un juego óptimo. Por eso, es más sencillo construir bots que jueguen shortstack, ya que el número de decisiones y complejidad se reducen de manera drástica.

Por supuesto, cuantos menos jugadores en la mano, mucho más sencillo. Tanto como para tirar por tierra la teoría de los niveles medios y encontrar bots jugando (y siendo ganadores contra grandes jugadores) en los niveles altos (10/20-100/200) de Hold’em con límite mano a mano. En ese hilo enlazado, se ha hecho pública una lista de nombres que pertenecen a cuentas de FTP usadas para jugar con bots. Aunque a muchos les sorprenda y les parezca cosa de ciencia ficción, a día lunes 30 de Junio de 2008, hay un mensaje de un responsable de la sala diciendo que se ha realizado una investigación y se ha concluido que, efectivamente, algunas de esas cuentas han hecho uso de software ilegal (más conocido como bot) y se procederá a devolver el dinero a los jugadores afectados (desde $100 a $15.000).

Un juego menos por resolver. Pero eso no es todo. También se ha dado en la modalidad sin límite y con el stack completo, eso que parecía imposible de resolver o que quedaba muy lejos. No sé si os acordaréis de este hilo interminable sobre supuestos bots ganadores también en FTP, esta vez en NL200. En póquer-red también se habló sobre ello. Al final, la sala concluyó que no tenía suficientes evidencias como para asegurar que se trataba de bots. Al parecer, es posible que fuera una especie de granja de jugadores que jugaban en el mismo cuarto según una serie de reglas estrictas, siguiendo al pie de la letra un manual.

En cualquier caso, se demostró que con una estrategia bastante sencilla y con muchos fallos (es decir, que podría seguir cualquier bot), se podía ganar en esos niveles sin demasiados problemas. Eso sí, los buenos jugadores se dedicaron a sacarles los cuartos en cuanto los detectaron; en el momento en que los bots perdían mucho contra alguno de ellos, pasaban a su lista negra y huían de estas personas de mala fe como de la peste. La lectura positiva es que, por fortuna, siempre habrá peces que no se enteren de nada. Y que parece que aún queda cierto tiempo para resolver por completo este juego. E

spero no haber creado demasiada alarma o, al menos, haber ayudado a alguien a reconducir su carrera hacia modalidades menos sencillas de resolver; para el próximo día, formas de detectar los bots (y cómo evitar ser detectado si eres uno de ellos).

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