Escribí este post para el subforo de bad beats. Pero la verdad es que lo escribí para mí. Quise que lo leyerais como un relato y no como una queja más del subforo. Algún que otro comentario me convenció que se había entendido bien la intención y me gustaría que fuera más gente la que pudiera leerlo.
Gracias de antemano por el tiempo dedicado.






Uno de los vuestros
Hola, me llamo Antonio y soy...jugador de póker. Al fin me uno al club. Hasta ahora, para mí la varianza significaba que tras una sesión mala venía otra buena indefectiblemente. Que no siempre iba a ganar a 8 BB/100, pero que al final el bank seguía en ascenso.

Leía estas historietas de bad beats con una sensación de incomodidad. Por un lado, no me identificaba con tales desastres para mí lejanos e ignotos. Por otro lado, no me sentía un jugador completo, como si no mereciera pertenecer al foro al no haberme desvirgado en condiciones.

Dudaba sobre si agazaparme entre los lectores menos participantes mientras me regodeaba en violentas fantasías en que las manos posteadas me ocurrían a mí y, tras acudir llorando a vuestro encuentro, toda la comunidad me arropaba y animaba.

Varias veces resistí la tentación de postear como mía alguna de las muy
escasas ocasiones en que el turn o el river me ayudaban a superar la mano de un nuevo rival que caía a mis pies, pues normalmente entro en la mano en ventaja. Mis post en este subforo hablaban de "tremendas sesiones" o "tres mesas finales a la vez" y eran ignorados por los colegas de fatigas que sabían que no eran más que sal en las heridas de los miembros badbeteados de este foro.

Hasta hoy...


En 1393 manos, 9 cajas abajo. El 20% de mi magro bankroll.

Cada Cbet era un call.
Cada pareja en la mano se componía de cartas distintas a las del flop, siempre menores.
Cada turn completaba posibles proyectos de mis rivales y a mí me ignoraba sin piedad.
Cada carta en el river impelía a mi rival a shovearme por valor y me ayudaba lo suficiente para ver y perder.
Mis damas se toparon 2 veces con ases, una vez con reyes.
Las manos finales de los grandes botes perdidos hoy suman 3 tríos, 2 escaleras, 2 colores y 2 dobles parejas.
Las dos únicas veces que vi ases (1 cada 691 manos), nadie entró al bote.



Y todo esto, como colofón a 3 sesiones perdedoras de 4.

Ahora dudo de mi juego.

Ahora sé lo que es refrenar las ganas de tirar el teclado contra la pared.

Ahora...







Ahora soy uno de los vuestros.

Uno de los vuestros, al fin.