Resultados 1 al 5 de 5

Tema: Clara

  1. #1

    Predeterminado Clara

    Clara


    Esta no es la historia de cómo empecé a jugar al poker. Tampoco la historia de como Clara empezó a jugar al poker. De hecho, esto último me trae sin cuidado.


    Procedente de algún lugar de la Mancha, hace escasas primaveras, me fuí a Madrid a jugar un evento que formaba parte de un conocido circuito. Para mí, igual que para muchos. el poker es una afición más que otra cosa, y conseguí la entrada a dicho evento a través de un satélite online.

    Uno de mis mejores amigos, Pedro, decidió acompañarme en mi aventura, y de paso probar suerte en el satélite que se disputaría el día antes de dar comienzo el torneo.


    Así pues, con bastante ilusión emprendí mi pequeña aventura. No era la primera vez que jugaba al poker en vivo, pues ocasionalmente juego en el casino de mi ciudad. No obstante, si que era la primera vez que iba a participar en un evento importante a nivel nacional.


    Llegamos a la capital a media tarde, justo a tiempo para que Pedro pudiera inscribirse en el satélite. A mí me tocó hacer de espectador, pero la verdad es que no me aburrí en absoluto. Muchas caras conocidas, alguna chica guapa, y una infraestructura, organización y seriedad que dejaban al casino de mi ciudad a la altura del betún.


    Al poco de empezar el satélite, Pedro consiguió ganar un all-in preflop con AK contra AA KK y QQ. Unas cuantas horas y un par de copas después, Pedro se había clasificado para el Evento Principal. Sin lugar a dudas, lo íbamos a celebrar esa misma noche, aprovechando que el torneo empezaba razonablemente tarde. El cartelito publicitario que indicaba 18:00 me hizo pensar que tendría tiempo de sobra para recuperarme de una más que probable borrachera.


    Para ello, nos acoplamos a un grupo de chavales que habíamos conocido en el satélite, que iban a salir por lo que aparentemente era una conocida zona de fiesta cerca del casino. La verdad es que el local era espectacular. Buena música, mucho ambiente y buenas vistas. En definitiva, todo lo que le puedes pedir a una noche. Tras tomar un par de copas, una predecible e imperiosa necesidad de ir al baño se apoderó de mí.

    Tras orinar profunda y placenteramente, me lavé las manos concienzudamente y salí del baño de caballeros. Al cruzar la puerta, tras andar escasos metros, la vi. Una mujer que miraba fijamente hacia la posición en la que me encontraba en ese momento. Era morena, y a juzgar por su aspecto, de mediana edad. Sus hipnotizantes ojos oscuros y unos sensuales labios eran sin duda sus rasgos más destacados. Moderadamente alta, y con unos pechos de tamaño medio pero bien dibujados en su escote, era, a aquellas copas de la noche, lo que podríamos llamar una Diosa.


    Lo que sucedió justo después es algo que todavía a día de hoy sigue sorprendiéndome. Como presa de un instinto completamente primitivo, sin mediar palabra, me acerque con un paso acelerado a ella. Tan simple como suena, tan complicado como es, la besé. Unas décimas después, nuestras lenguas revoloteaban en un frenético baile, completamente independiente a la música del local. Podía sentir sus frenesí, su aliento, su sudor, y definitivamente, sus manos.


    Entre besos, insinuaciones y algún pequeño detalle más, subimos a segundo piso del local, en una zona que ni había visto. Sin recordar muy bien los rasgos menores, el piso superior era una habitación relativamente grande en comparación con la sala principal. Las principales diferencias eran una música algo más relajada, y unos sofás reservados para los clientes VIP del local. La Diosa, aparentemente era uno de ellos, pues rápidamente continuamos nuestro duelo privado en una superfície acolchada.


    Mientras nos fundíamos en un mar de besos, intercambiando saliva constantemente, el resto de nuestros cuerpos empezó a ganar protagonismo. Mi mano fue ascendiendo poco a poco, desde su pierna, pasando por su cadera, hasta llegar a sus pechos. Probablemente fueran operados, pues tenían una textura razonablemente dura para su tamaño, y sin duda estaban bien posicionados en el estadio de juego. Ella, por su parte, fue algo más directa. Sus manos empezaron a masajear mi zona genital, cada vez más enérgicamente.


    - Sígueme.


    Como cualquier hombre hubiera hecho en esa situación, no tuve más remedio que seguir sumisamente a mi Diosa, hacia lo que resulto ser un sencillo baño, correspondiente al sector de sofás. No pasó mucho tiempo desde que cerrase la puerta del habitáculo hasta que sus carnosos labios tuviesen un contacto directo con mi miembro. Marcando los movimientos con su mano derecha y jugando con mis testículos con la izquierda, fue introduciéndose poco a poco una parte de mí en la boca. Mi excitación iba in crescendo, así como el ritmo con el que la Diosa ejecutaba sus movimientos.

    Inevitablemente me acercaba a mi clímax, pero estaba sintiendo tanto placer, que obviamente no quería que acabase. En cualquier caso, la situación y el nivel de excitación me tenían completamente bloqueado. Sus ojos mirándome fijamente no ayudaban precisamente. Sin duda alguna, la perspectiva que tienes en ese momento es una de las cosas más maravillosas que tienen las felaciones. Masajear enérgicamente sus firmes pechos tampoco era era el mejor relajante para la excitación.


    Llegó. Fue breve, intenso y eterno.

    “La mejor mamada que me han hecho en mi vida”.


    Exhausto, o en cualquier caso, algo borracho, vi como rápidamente la Diosa se levantó, dio media vuelta y se fue. Cuando conseguí recuperarme del shock, procedí a devolver a mis pantalones a su posición original. Tras esto, y mientras asimilaba lo que acababa de suceder, salí de los baños, y sin ver a la Diosa por ningún sitio, me reuní con mi amigo Pedro en la sala principal del local.


    Me dijo que llevaba un buen rato buscándome, y por supuesto me pregunto sobre dónde había estado. Le pedí que nos fuéramos al hotel para poder contárselo, pero que había estado ocupado. Un par de “¡Enhorabuena campeón!” después, y tras un pequeño viaje en taxi, dormíamos plácidamente- Teníamos que descansar para jugar el torneo.


    Sed. Dolor de cabeza. ¿Ganas de morir?


    Definitivamente, la resaca no es algo agradable. El despertador que muy astutamente había programado el día antes, estaba mostrando altos niveles de furia. 17:30. Mierda, iba a llegar tarde a mi primer torneo grande. Y además, tenía que despertar a Pedro. Pero antes, necesitaba tener una pequeña conversación con el Doctor Paracetamol.


    Entre una cosa y otra, al final conseguimos llegar al torneo a las 18 en punto, rozando el larguero, y suficientemente pronto como para sentarnos antes de que se repartiera la primera mano. Mesa 13, asiento 2. En mi mesa, había un par de jugadores muy conocidos, un señor de avanzada edad que me sonaba de haber visto en Póquer-red, varios jugadores que no había visto en mi vida, y un asiento libre. Estaba algo nervioso, pero no demasiado. El botón estará en el puesto número 7.


    La verdad es que las primeras manos del torneo no hice más que abandonar. Mi cabeza lo agradecía, pues a pesar de haberme tomado una pastilla seguía sin estar en plenas facultades. Y todos sabemos que en un torneo de poker, a la que cometas un error en un bote grande, puedes estar fuera. Mientras pensaba todo esto, apareció el jugador que faltaba el puesto vacío, que era el puesto número 7. Apareció ella. En ese momento, sentí lo que podríamos llamar una erección instantánea. Un vestido verde, relativamente corto y con un estampado de figuras geométricas. Los mismos ojos, los mismos labios, y un buen escote.

    - ¡Hombre, Clara! - Saludó uno de los jugadores que no conocía.

    Ella contestó, e incuso tuvieron una breve conversación. Pero yo escuché absolutamente nada de lo que decían, pues mi cabeza estaba en otro sitio.

    - El señor habla.

    Era mi turno, y ni me había dado cuenta. Mi congelado cerebro envió la orden a mis manos de mirar las cartas. Al cabo de nada había abandonado mi J7o. Y ya había cruzado una mirada con Clara. Suponiendo que ese fuera su nombre.

    Quizás fue algo fruto de mi imaginación, pero prácticamente todos sus movimientos me parecían extremadamente insinuantes. Hasta la manera de mirar las cartas me excitaba. Iba a ser un día largo. O no.


    Mi adaptación estratégica a esta situación fue jugar extremadamente tight. Haciendo caso a los dichos populares, si tienes mucha sangre en un sitio, no te va a quedar suficiente sangre como para pensar correctamente. Al final del primer nivel, habiendo jugado apenas 2 manos, resubí con KK a Clara, desde la ciega grande. Lo que sucedió a continuación podría considerarse juego sucio. Mientras pensaba, me miraba fijamente mientras sus manos acariciaban su pila de fichas como si de un pene se tratase, masturbándolo. Si alguna vez había pensado que jugar a poker era excitante, estaba descubriendo nuevos horizontes. Mi erección instantánea había pasado a ser una erección extrema. Y tras una eternidad excitándome, Clara foldeó.


    De algún modo, conseguí sobrevivir hasta el primer descanso. 15 minutos. Cuando todos se fueron, me quedé en la mesa a que mi pene recuperara su tamaño normal. Tuve que decirle al crupier que estaba meditando con calma sobre las manos que había jugado. Cuando conseguí levantarme, me dirigí hacía el baño solo para descubrir que había una cola gigantesca en el servicio de caballeros. Afortunadamente, mi estómago me recordó que tenía algo muy importante que hacer. Y un bocadillo de jamón serrano y tortilla se unió a mi causa. Cuando acabé de comer, ya había acabado el descanso y me decidí a ir al baño. Todavía no había decidido si simplemente iba a orinar, o si también iba a tener que efectuar algún otro tipo de descarga por culpa de lo sucedido en la mesa.


    Ante mi duda, decidí entrar a uno de los WC en vez de orinar directamente en el urinario. Mientras meaba, decidí que no merecía la pena llegar más tarde, ya que las ciegas ya empezaban a ser algo relevantes, y ya había perdido suficientes puntos pagando ciegas en los primeros niveles. Mientras estaba pensando, oí como la puerta de mi WC se abría. Como estaba vacío, había olvidado echar el pestillo. Rápidamente puse la mano para que no se abriera la puerta, como haría cualquiera.

    - Está ocupado.

    - Ya lo sé.


    Era Clara. Tal y como me contestó empujó la puerta. Esto, sumado a que me quedé atónito al oír su voz, hizo que pudiera entrar y cerrar la puerta a su espalda. Tras un pequeño balbuceo, estuve apunto de pronunciar una frase coherente, pero rápidamente me selló los labios con los suyos, y comenzó el mismo ritual que había tenido lugar la noche anterior.


    De un modo más fluido, fuimos aumentando la temperatura de la salita hasta que nuestras bocas se separaron. Entonces, Clara me cubrió los labios son su dedo, ordenándome guardar silencio. Lo siguiente que hizo fue agacharse. Yo tenía bastante claro que no iba a decir absolutamente nada, ya que podría interpretarse como algún tipo de protesta. Ante una inminente felación, mi boca estaba completamente cerrada. Mejor aún de lo que la recordaba del día anterior, Clara hizo lo que más me gustaba que me hicieran.


    Al pasar unos minutos de placer, y a diferencia del día anterior, paró a mitad del proceso, y se puso en pie. Llegados a este punto, no necesité decir nada ni recibir ningún tipo de señal. Giré su cuerpo con mis manos y la poseí con todas mis fuerzas. Su vagina estaba en el punto perfecto. Ni cruda, ni aguada. Al dente. No por la prisa de las ciegas del torneo, si no por mi excitación, fui aumentando la intensidad de las embestidas. Agarré sus senos, y la apreté hacia mí con todas mis fuerzas. Sus gemidos de placer no hacían más que aumentar mis ganas de acabar. Sentirme dentro de ella era una sensación extraordinaria, y sus movimientos vaginales, a ritmo de la penetración, hicieron el resto.


    Lo de ayer fue genial, pero esto ha sido insuperable


    Sin decir palabra, y una vez más, sin dejarme tiempo a decir nada a mí, Clara se arregló el vestido y salió del baño para dejarme allí solo con mis partes todavía al aire. Eso sí, la boca abierta.


    Bienvenido a un torneo grande de poker


    Tras vestirme, tenía que volver al torneo. En ese momento, tuve claro que iba a ser difícil que jugase un torneo de poker en el que disfrutase mas que en ese. Sobretodo si conseguía entrar en premios.


    A ese nivel, el torneo fue una auténtica lástima. Poco después de la experiencia en el baño, a mitad del nivel 3, fui all-in preflop con AA contra el QQ de uno de los jugadores conocidos. Hubo Q en el flop, y a la calle.



    Y al baño. Con Clara, por supuesto.
    Última edición por ADZ124; 26/08/2010 a las 04:26 AM

  2. #2
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    Predeterminado Re: Clara

    LOL DONKAMENTS!!xDDDD

  3. #3

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    Predeterminado Re: Clara

    Me gusto como redactas .
    Estás algo loco te lo digo de buenas jaja , algo diferente a lo leído por mi hasta ahora.

  4. #4

    Predeterminado Re: Clara

    a mí me ha gustado... como sea medio verdad vas a ser el tío más envididado del foro XD

  5. #5
    Avatar de KuesT90
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    Predeterminado Re: Clara

    Es ficción? me ha gustado xD
    hay casinos en la manxa?
    @KuesT90

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