El Primo no cree en las coincidencias pero sucede que el fin de semana decidió ir al cine a ver Rounders y en algún momento de la película el personaje interpretado por Matt Damon dice, palabras más palabras menos: “Mira, así es el juego, si no distingues al primo en la primera media hora de juego es porque el primo eres tú”. Entiéndase por primo al jugador que regala fácilmente sus fichas.

El Primo se preocupó. Apenas se terminó la película fue a su casa y googleó la siguiente frase: libros, como dejar de ser el primo en una mesa de poker. En 0,23 segundos el buscador arrojó 4690 resultados. Leyó el encabezado de las primeras tres respuestas: Cómo jugar al poker on line. Construir mesa de poker. Perfiles de los jugadores de poker. Entonces el Primo pensó que era mejor dejarlo todo al destino. Dos minutos después dormía plácidamente. Puesto 13 de 13.

Para llegar a la mesa Holdem Boris tiene que recorrer decenas de kilómetros en una ciudad conspiradora y parsimoniosa. A las 13:05 de cada lunes comenta a sus compañeros de trabajo que algo que comió le cayó mal. Cada 40 minutos visita el baño asegurándose de ser visto por todos. A las 17:30 sube el volumen de los parlantes de su computador: Red Hot genera cierta sensación de confort en los lluviosos días de abril. A las 17:35 abandona el edificio usando las gradas de emergencia y el ingreso vehicular. Para no levantar sospechas deja sobre su escritorio las llaves del auto, el ipod y el celular.

Gajes del oficio. – piensa, mientras se sube a un Marín-San Carlos que después de 7 bachatas + 2 de reggaetón + 3 labios compartidos +5 cumbias y + 13 A dormir juntitos lo dejará en la puerta del edificio Holdem. Sin embargo, y a pesar de tanta devoción, puesto 12 de 13.

La noche anterior Cyrano apenas pudo dormir. En una confusa mezcla de imaginación, sueño y pesadilla se veía a sí mismo en un pequeño televisor. La imagen lo mostraba tranquilo. El croupier, un hombre alto y de espeso bigote, lo instaba a hacer su juego. Al levantar sus cartas la pequeña cámara muestra un par de tres.

All in. – Dice Cyrano sin dudar, pero su rival, deforme como en una historia de Terry Gilliam, no se deja atemorizar y luego de pagar la apuesta presenta un par de K´s. Un sudor frío recorre la espalda de Cyrano. Los presentes ríen a carcajadas. Cyrano siente que se empieza a encoger: apenas logra mirar a su rival al otro lado de la gigante mesa y sus pies no tocan más la alfombra gris del piso. Cuando por fin empieza a despertar de su pesadilla se da cuenta de que en realidad sucedió. Puesto 11 de 13.

Dicen en Gigabyte que el Robert se pasó toda la semana anterior sacando cifras de su calculadora casio. Día y noche la pantalla se llenaba de números que cada vez eran más opacos y confusos.

Al comienzo nadie se preocupó. Sus empleados suponían que calculaba impuestos y ganancias, sueldos y comisiones. Pero el jueves dos de abril a las 15:34 comenzó a hablar solo mientras exigía respuestas a la pequeña máquina. No lo quería creer pero era definitivo: la curva de su participación en el torneo Holdem caía en picada. La noche del lunes le daría la razón a la casio. Puesto 10 de 13.

Otra buena noche para bajar a la tierra. - Pensaba el Asesino cerebral mientras un taxi sin placas lo llevaba hacia el edificio Holdem. A través de la ventana la ciudad le parecía vulnerable y sumisa. Estaba tranquilo, absolutamente seguro de su fría capacidad de borrar a sus víctimas. Una y otra vez repasaba en su mente el libreto: entrar, clavar el puñal (sin ruidos ni vestigios), salir por la puerta grande. Tenía en su retina la imagen de la próxima víctima. No tenía manera de saber que todo era una trampa.

Mientras el ascensor subía se colocó los guantes y se acomodó la corbata. La puerta se abrió en el séptimo piso. Como le habían dicho, la puerta del departamento estaba abierta. Entró y caminó unos pocos pasos en medio de una oscuridad absoluta. Se detuvo súbitamente. Su instinto le quiso prevenir pero ya era demasiado tarde. Doce sombras se acercaban a él. Aquella noche el asesino fue la víctima. Puesto 9 de 13.

Kty tenía su lunes perfectamente armado desde hacía dos años, un mes y veinticinco días: desayuno familiar, dejar a los niños en la escuela, oficina en la mañana, almuerzo en “Red Hot Chilli Papas”, oficina en la tarde, y cena familiar antes de retirarse a mirar tele o una película con su esposa hasta las 10:00 o 10:30. Como un acto de afirmación del programa establecido Kty compró Ocean´s Twelve al salir del Chilli Papas.

Al llegar a su oficina percibió un extraño olor a azufre. El olor provenía de un pequeño sobre rojo que descansaba sobre su escritorio. Lo tomó con cuidado y extrajo de él una tarjeta dorada con una inscripción en letras góticas: 20H00 Monday Night Poker – Almagro 7-57. “No. Hoy es imposible –pensó Kty-. Tengo que regresar temprano a mi…”. Al voltear la tarjeta encontró una segunda inscripción: No te preocupes, se te va a ponchar una llanta. Kty tardó un minuto y veinticinco segundos en decidir. Puesto 8 de 13.

De niña Mell descubrió una efectiva forma para hacer que ciertas pequeñas cosas sucedieran cuando ella lo deseara. El secreto estaba en la concentración, en pensar profundamente y en secreto durante dos o tres días en ese algo que tanto se quería sin descuidar ningún detalle. Así, por ejemplo, cuando cumplía siete años enfocó su concentración en una barbie malibú y sus accesorios de playa hasta que la muñeca llegó a sus manos. El truco era simple pero tenía un problema, si durante el período de concentración se pensaba en exceso en un segundo evento se corría el riesgo de distorsionar el resultado deseado.

La semana anterior Mell se enfocó en un poker de 10. El 10 de espadas y el diez de diamantes llegaban a sus manos; el 10 de tréboles aparecía en el flop; y, el de corazones se hacía esperar hasta el river. Lamentablemente, en el segundo día del proceso de concentración Mell se detuvo a analizar el juego de sus rivales. Puesto 7 de 13.

Ya en el avión el flaco abre el único libro que alcanzó a comprar antes de perder todo su dinero: Póquer para Dummies. Una guía amistosa que le enseña a equilibrar la habilidad y la suerte. Perfecto – piensa el flaco-, justo lo que necesito, me sobra habilidad pero la %&/# suerte me ha dejado a un lado.

Antes de los diez minutos de lectura el flaco se quedó dormido. En sus sueños aparecía sentado en el banco de un parque inmenso y vacío. Se sentía intranquilo en medio de tanta soledad. Empezó a caminar en busca de alguien, luego a correr desesperadamente. Finalmente vio a lo lejos a una mujer vestida de blanco. La reconoció de inmediato: era su suerte. – Por fin– dijo casi con rabia. Pero antes de que pudiera llegar a ella la voz de la Enita lo despertó: -Carlos, ya llegamos. Puesto 6 de 13.

-Pelea!!!- Gritó alguien. El Manny no lo pensó y corrió hacia la calle en donde dos tipos se amenazaban sin que ninguno se decidiera a lanzar el primer golpe. Mientras caminaba hacia el tumulto hizo un rápido análisis de la situación. Los púgiles en cuestión eran dos enanos regordetes. Un tercer tipo que incitaba a uno de ellos a golpear era algo más atlético pero igual de pequeño. Detrás, un tanque se levantaba las mangas de la camisa. Del otro lado dos tipos de contextura mediana se quitaban la chaqueta y otros dos intentaban calmar los ánimos. Manny pensó que sería menos peligroso unirse al segundo grupo.

Lanzó un golpe certero contra el grandote y la batalla campal estalló. Puños y puntapiés por todas partes. El Manny perdió la cuenta de cuantos rivales dejaba en el camino pero más y más guerreros se unían a la ofensiva. Pronto comenzó a sentirse cansado. –Error de cálculo- se dijo. Se detuvo un momento para tomar aire y fue entonces cuando sintió el golpe seco en la mandíbula. –Error de cálculo- pensó, antes de tocar el asfalto con la cabeza. Puesto 5 de 13.

Los cuatro que no comieron cuento esta semana:

Markeins se mantuvo sólido toda la noche, al final se equivocó en un par de manos y tuvo que abandonar el barco. Puesto 4 de 13 y cuatro puntos más.

Dany fue líder en fichas desde el principio. Sin saber bien cómo, empezó a perder terreno cuando en la mesa solo quedaban cuatro jugadores. Al fin se quedó con el tercer lugar y seis puntos más.

DRGN parecía desahuciado ya en la primera hora de juego pero nadie contaba con ese poker de 10. Al final segundo lugar, 8 puntos más y 53,20 de plus.

Robert Jr. fue el jugador más regular de la noche. Ganó terreno poco a poco y en ningún momento puso en riesgo su posición. Doce puntos más y 58,80 de plus.




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