Ambos los escribí para el blog http://blogparaderodesconocido.blogspot.com/, donde varios colegas escribimos lo que nos apetece. Ahora lo comparto con ustedes.

El segundo está incompleto, ya que tengo pensado hacerlo en cuatro partes, incluyendo la época actual.

Supersticiones


Que las personas con frecuencia hacemos gala de comportamientos irracionales no es nada nuevo. Aun así, de vez en cuando a uno lo pillan desprevenido, como ayer, y termina maravillándose ante una de estas manifestaciones.

Porque llovía y a mí, que me gusta chapotear en los charcos con mis botas de agua, me sorprendió paseando y presencié a un nutrido grupo de personas guardando cola ante la puerta de un establecimiento. Me pregunté si estarían regalando bocadillos o cocacolas, ahora que en estas fechas tan señaladas nos volvemos dadivosos y nos acordamos de toda esa gente que anda durmiendo al raso o en el mejor de los casos bajo los pies de algún cajero automático.

A medida que me acercaba a la muchedumbre, empecé a desechar esta idea. No parecía esta la clase de gente que ruega por algo de comida, aunque nunca se sabe, la crisis es mu mala y para muchos el simple hecho de que regalen algo- aunque sea una pelota hinchable de nivea- es motivo suficiente para hacer cola.

Al fin, cuando llegué a la altura del establecimiento en el que la gente se agolpaba, me di cuenta que no era un centro de beneficiencia ni nada que se le pareciese. Era una administración de lotería, pero no una cualquiera, sino la afortunada que había vendido el gordo de Navidad el año anterior.
Aquella gente esperaba para adquirir un boleto para el sorteo de Navidad de este año. Me fijé en ellos y sus caras eran reconocibles, tan familiares como aquellas que te cruzas cuando bajas por el pan o a comprar el periódico. Rostros con bigote que imaginas paseando a un perro salchicha, mujeres emperifolladas con olor a gotas de oro. Y aunque nunca supiste que esas gentes fueran proclives a creer en aquellas primitivas supersticiones, siempre lo sospechaste y ahora te lo confirmaban: eran ellos.


Ya que los conocía, estuve tentado a preguntarles el porqué de ese comportamiento, qué les hacía suponer que los boletos de ese establecimiento tenían mas posibilidades de salir que los de cualquier otro. Pero no les pregunté nada. Deduje que había mil y una respuestas para justificar tal comportamiento y que yo debía respetarlas.

Algunas de estas contestaciones podrían tener hasta una lógica aparente. La administración de lotería La Bruixa d'Or es famosa por repartir cuantiosos premios. No es de extrañar entonces que la gente intente comprar sus boletos en este establecimiento. La leyenda se acrecienta cuando el titular de un periódico reza que La Bruixa d'Or, una vez más, reparte el primer premio del niño o el mayor premio del euromillón. De este modo la cantidad de boletos que vende esta administracion es cada vez mayor y por tanto mayor la probabilidad de que reparta un premio sustancioso.
Y es que además, la idea de que compraste el boleto en la misma administración de lotería que ha repartido un gran premio es muy jugosa, y deja mucho margen para fantasear con lo cerca que lo tuviste.

Teniendo en cuenta esto, debiera ser uno más transigente con la gran ilusión de esta gente, que intentan que el azar juegue en su favor y hacen todo lo posible para que así sea. Como comprar los boletos con el número 61110 o 71110, fechas de la visita del Papa a España y que están entre los más demandados. Si Ángel Berriatúa dedujo la fecha del Anticristo a través de un simple criptograma, ¿por qué no intentarlo con esto?

Seguí caminando y me alejé de aquel particular portal de Belén, a medida que alimentaba mi creencia de que no debería ser tan severo con estos actos irracionales. A veces hay parte de razón en aquellos que arguyen que qué mal pueden hacer estas supersticiones, qué cuesta someterse a ellas, ¿qué me cuesta tocar madera para evitar una penalidad?, ¿por qué no ponerle un velita a San Pancracio?
Además, ¿quién no ha dicho boda, boda ante una avispa acosadora?, o ¿quién no se ha mordido la lengua?

Lo malo es que uno piensa que primero será esto y luego querrán meterte en una olla al ritmo del tan tan, mientras danzan en circulo con una lanza entre sus manos. Y esa idea no te hace gracia.


Historia del Póquer (I). Los orígenes

Caravaggio. The Cardsharps (Los tramposos) 1594

En “Vida en el Misisipi”, Mark Twain narra diferentes episodios de una etapa de su vida marcada por el trabajo que ejerció como piloto de barco de vapor, surcando las cambiantes aguas del río Misisipi. En uno de los relatos y bajo la mirada del profesor Yarn, surge la figura del señor John Backus, un ganadero de Ohio que, embaucado por tres tahúres, acaba en una sórdida habitación de un barco jugándose los cuartos al póquer.

A mediados del siglo XIX, en plena fiebre del oro, esta escena era algo habitual a lo largo y ancho de Norteamérica. Tahúres a la caza de incautos dispuestos a probar suerte. Ya fuera en ominosos antros, en lujosos salones o a bordo de los vapores que navegaban el río Misisipi, el juego causaba furor allí por donde pasaba y se iba haciendo popular entre hombres de toda condición.

Aunque el póquer iba a sufrir paulatinas modificaciones a lo largo de los años, en la primera versión se usaba una baraja de 20 cartas que limitaba los jugadores a un máximo de cuatro. No había descartes y las combinaciones posibles eran: pareja, doble pareja, trío, full y póker. La cuna de este juego fue la ciudad de Nueva Orleans, perteneciente a EEUU tras el Tratado de Lousiana en 1803. Así lo afirma David Parlett erudito en materia de juego y autor, entre otros, del libro “The Oxford Guide to Card Games.” “el inicio de este fenómeno se dio en Nueva Orleans entre 1810 y 1825. Su medio natural fueron los casinos flotantes. Por su nombre, podemos deducir que los primeros jugadores continuaban la tradición de un juego francés llamado poque”
Así, parece que para adentrarnos en las raíces del póquer debemos cruzar el charco y rebuscar en la prolija tradición europea en juegos de cartas.

El mus, de origen vasco y presente en la actualidad en las mesas de bares de cualquier región de España, ya se jugaba en siglo XVIII. Por la misma época en Inglaterra se jugaba al “brag”, que aún hoy goza de popularidad. En Francia era bien conocido el juego del “Bouillotte” así como el ya mencionado “poque”.

Dado que el póquer se originó en territorio culturalmente francés, escribe David Parlett, su inmediato antecesor es el Poque, la versión francesa del juego alemán Pochen o Pochspiel que surge en el s. XV bajo el nombre de “Bocken”. De todos los juegos de apuestas europeos, este es uno de los más vinculados al origen del póquer. Pochen es un verbo que tiene varias acepciones. La primera se puede traducir como golpear, pegar en la mesa y la segunda como jugar, apostar o subir. Así el Pochspiel es el juego (Spiel) de golpear o apostar (pochen).”

LUCAS van Leyden. Card Players. 1520.

Nuevas teorías apuntan la posibilidad de que la fuente de la que bebe el póquer esté en el juego de cartas persa “As-nas”, basado en la semejanza entre los dos juegos en cuanto al número de jugadores, número de cartas y combinación de jugadas. Para David Parlett “el problema con esta teoría radica en que sólo se basa en su gran parecido y sufre una total falta de evidencias contemporáneas. La ausencia de descripciones del juego anteriores a 1890 y el hecho de que As no es una palabra persa y obviamente deriva del francés Ace, hace que sea mas probable que el As-nas derive de un juego de apuestas europeo y no al contrario.”

De cualquier modo, a partir del Renacimiento se produjo una explosión en cuanto a variedad en barajas y juegos de naipes que llegaron a ser muy populares entre la aristocracia de la época. Entre todos, destaca uno llamado “primero” jugado con una baraja de 40 cartas y que tuvo gran influencia en muchos juegos de naipes posteriores.
El desarrollo de una mano era el siguiente: Después de poner una apuesta obligatoria, los jugadores (de 4 a 6) reciben dos cartas. Tras una ronda de apuestas, los jugadores que permanecen en la mano reciben otras dos cartas. Se inicia otra ronda de apuestas tras lo cual se muestran las cartas de los jugadores y la mejor combinación resulta ganadora. La jerarquía de jugadas incluye un chorus (4 cartas iguales), fluxus ( 4 cartas del mismo palo), numerus (dos o tres cartas del mismo palo) o primero (4 cartas de distinto palo).

Como vemos, más allá del rastreo al que lo podemos someter y de las pistas que vaya dejando a lo largo de la historia, el póquer no es el alumbramiento fortuito de un día sino el resultado de una larga tradición de juegos de apuestas. Y en el fondo, estos juegos son diseñadores de escenarios fingidos que remiten a un dilema ancestral: el de la asunción de riesgos para la obtención de recompensas.



Continuará…