Bodog reaviva la polémica sobre la recogida de datos en las salas

Bodog Poker ha empezado a tomar medidas para evitar que los jugadores recreacionales sean objetivo de los jugadores profesionales y, de paso, se ha enfrentado a PokerScout, la página web especializada en trackear el tráfico de las salas de poker.

Patrik Selin, CEO de Bodog UK y propietario de la red Bodog, anunciaba en febrero de este año que el objetivo de su red era devolver la diversión al mundo del poker online y proteger a los jugadores recreacionales. Para ello iba a tomar medidas de bloqueo ante los sitios web de recogida de información a través de historiales, como SharkScope o de volumen de tráfico como PokerScout.

Mesa de Bodog llena, no la verás en el lobby
Mesa de Bodog llena, no la verás en el lobby

Otras salas como PartyPoker o Ladbrokes habían coqueteado con esta posibilidad, implementando mesas anónimas o permitiendo el cambio de nick tras periodos de tiempo determinados.

Esta semana se ha conocido la primera medida adoptada por Bodog. Las mesas llenas no aparecerán en el lobby.

Así, los “tiburones” no podrán acceder a la posibilidad de ponerse en lista de espera usando herramientas para localizar jugadores ocasionales y los sitios de recogida de datos de tráfico no podrán saber qué jugadores son o no regulares ni podrán saber cuántos jugadores hay jugando a la vez en la sala. Además, así se estimula la apertura de nuevas mesas.

Jonas Odman, vicepresidente de la red Bodog, afirmó que “este es el primero de una larga línea de pasos que convertirán el modelo de poker recreacional de Bodog en el mejor sitio para que el jugador casual pueda disfrutar del juego de nuevo”. En un par de meses, esperan estrenar un nuevo software que impida definitivamente la recogida de datos por parte de software de rastreo.

Una de las páginas afectadas por los comentarios de la cúpula dirigente de Bodog, PokerScout.com, emitió un comunicado al sentirse directamente señalada por esta primera medida.

Según PokerScout:

  • Las operaciones de PokerScout no se ven afectadas por esta medida.
  • Sus lecturas actuales de tráfico para Bodog son proyecciones basadas en una combinación de datos accesibles y patrones conocidos de tráfico. Si bien es cierto que la información es más volátil ahora, creen que de media es precisa.
  • Bodog solicitó ser retirada de PokerScout tras el Black Friday. PokerScout se negó porque su “deber hacia nuestros lectores es ofrecer una cobertura completa del mercado” por encima de los deseos de un operador.
  • PokerScout no ofrece ventajas a unos jugadores por encima de otros al no recabar estadísticas individuales.

Como reacción a esta carta abierta a sus usuarios, a través de la página de Calvin Ayre, ex-propietario de la red, se acusa a Dan Stewart, propietario de PokerScout, de intentar chantajear a los propietarios de la red pidiendo un millón de dólares por retirar los datos de su web cuando se le solicitó tras el Black Friday, con el objetivo de no llamar la atención del DoJ mientras aún aceptaban jugadores de los EE.UU.

Además se recalca el dato de que la propia carta reconoce que parte de los datos expuestos en PokerScout son estimaciones y proyecciones, lo que estiman un fraude a sus lectores.

Toda esta guerra desatada por la medida de Bodog de ocultar en su lobby las mesas llenas, ha reabierto la vieja discusión acerca de si el uso de estadísticas individuales o los datos de ganancias y pérdidas de un jugador, tan utilizadas por los jugadores de sits y torneos, dañan al ecosistema del poker.

También la insistencia en el cuidado de los fishes ha traído de vuelta las discusiones sobre si es más rentable para una sala buscar atraer a los jugadores habituales que engorden sus cifras de rake o si debe cuidar a los jugadores aficionados que depositan mucho más de lo que retiran, pese a que jueguen un volumen menor de manos rakeadas.

En todo caso, está por ver la reacción de otras salas a la política de Bodog, que tantas ampollas ha levantado con la primera medida de una anunciada larga lista de ellas.

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