Daniel Colman, ganador del One Drop, reaviva viejos debates

Algunos piensan que las grandes gestas del poker deberían estar reservadas para embajadores como Negreanu. Colman prefirió no hablar con la prensa e hizo correr ríos de tinta.

Si ha habido un debate caliente en los últimos meses alrededor del circuito, ese ha sido el del papel de los ganadores de los grandes torneos en el esfuerzo común por universalizar nuestro juego.

Esto es todo lo que permitió Colman a la prensa. / WSOP
Esto es todo lo que permitió Colman a la prensa. / WSOP

Las distintas personalidades de los ganadores de los Main Event de esta década no acabaron de convencer a antiguos campeones como Joe Hachem, que se tomaron como obligación personal la tarea de aparecer en los medios como el adalid de las 52 cartas y a la vez, ser un instrumento de márketing para atraer nuevos jugadores. Y eso pretende que hagan otros como él.

En la historia del poker no ha habido torneos más grandes que los dos Big One for One Drop, organizados por la ONG de Guy Lalibertè con el pleno apoyo de las WSOP. Es lógico que sus ganadores sean observados con la misma lupa.

El primero fue ganado por Antonio Esfandiari, un jugador al que la cámara adora. Y el amor es mutuo. Pero en el que terminó en la pasada madrugada el vencedor fue Daniel Colman, y su primera reacción ante la posibilidad de ganar este torneo fue negarse a hablar con los medios, tanto los especializados como la ESPN, que emitirá el torneo en su programación de verano.

Realmente, Colman fue un poco más allá, poniendo dificultades incluso a la hora de posar con la montaña de billetes que simbolizaba su premio. Nunca veremos una foto como la de Esfandiari subido a la mesa en pleno éxtasis de alegría. Colman prefirió meter las manos en los bolsillos y poner cara de funeral.

Los primeros rumores que se extendieron por el Rio eran que Colman no quería robar un ápice de protagonismo a One Drop, organización con la que pretende colaborar en lo posible y con la que tiene previsto viajar a África para ver cómo se invierten los casi 5.000.000$ recaudados esta semana.

Pero Daniel Negreanu, segundo clasificado y que cargó con toda la responsabilidad de la atención a los medios con la excelente actitud que muestra siempre, confesó que Daniel Colman tenía reservas morales. Piensa que en el poker hay demasiados jugadores perdedores y no está dispuesto a colaborar en atraer posibles clientes al tan manido ecosistema.

Era la chispa que faltaba para que las diferentes posturas sobre la absolutamente libre, personal e irreprochable decisión de Colman de no participar en la parafernalia que acompaña a este tipo de eventos se radicalizaran y dieran  paso a intercambios de reproches, opiniones y declaraciones a lo largo y ancho de Internet.

La prensa es la primera en cargar la mano

Aún se estaban recogiendo los últimos baúles de material de la ESPN y Las Vegas Sun lanzaba el primer titular lacerante contra Colman: “¿Estrella tímida o niñato rico? Colman provoca dudas después de ganar 15 millones en las WSOP”.

Entre calificativos como petulante y egoísta, el texto considera que la actitud de Colman es la de un desagradecido con la actividad que le ha permitido ganar mucho dinero como jugador profesional y ler ecuerda que ha perdido la oportunidad de sacar más beneficio personal por no publicitar su gesta, por ejemplo, a través de patrocinios.

PokerNews, que pone mucho esfuerzo en asegurarse acceso preferente a ciertos eventos y jugadores, también publicó una larga reflexión en la que airearon cierta frustración, incrédulos ante la idea de que el ganador del Big One piense realmente que promover el poker sea dañino y señalando como hipócrita una actitud diametralmente opuesta a la que el mismo Colman adoptó hace dos meses cuando ganó el Super High Roller de Montecarlo.

Los colegas de profesión

Daniel Negreanu, que fue el involuntario portavoz de la explicación de Colman a su boicot a  los medios, también fue el primero en expresar su punto de vista.

Lo respeto completamente. Cada uno con su tema. Si es algo que no quiere hacer pienso que todos deberíamos dejarle en paz.

Había ganas de escuchar más voces al respecto. Los primeros objetivos estaban claros: Olivier Busquet y Halarabos Voulgaris. Ambos estuvieron al lado de Colman durante todo el torneo y es de dominio público que eran parte de la legión de bancadores que se dice que ha recaudado alrededor del 90% de la carísima entrada al torneo del jugador de sits.

Dejadle a su bola. No le gusta hacer entrevistas. No es para tanto.

Dan hizo una pequeña entrevista para el programa (ESPN) en la que insistió que el tema central fuera la caridad. Procurad sabed de lo que habláis antes de echarle mierda encima.

Tristan Wade publicó rápidamente un blog sobre el tema, en el que se apartaba de las excusas idealizadas que exponían los amigos de Colman -filantropía, falta de interés en la promoción propia- y exponía los reproches que muchos grinders tienen hacia la industria del poker.

Un jugador, cuando paga el rake de un torneo, queda libre de obligaciones morales. Los verdaderos beneficiados de la publicidad gratuita que se le quiere exigir a los campeones, las empresas y casinos, no devuelven nada a la comunidad que quieren que les represente. Hoy en día los patrocinios son figuras legendarias fuera del alcance de la mayoría y en el Rio llegan a cobrar casi 3$ por una pieza de fruta o 30$ por un desayuno.

En el campo contrario, los argumentos tampoco se apartan demasiado de la ingenuidad. Hellmuth habla sobre la  inspiración en respuesta a Bluff Magazine.

Mi contraargumento es que nosotros inspiramos a millones y millones de personas de personas, todo el mundo lo sabe, no son desvaríos de Phil. Piénsalo, Tiger Woods inspira a la gente, Lebron James inspira a la gente… Me miras y piensas “wow mira qué está haciendo”, inspiro a la gente. Es bueno para el poker que seamos una inspiración y es bueno para el poker que dejemos entrar a la gente en nuestras vidas.

También hubo afirmaciones sobre la recién descubierta conciencia de Colman, que según un jugador presente en su mesa del día 1 del Main Event de 2013, no concuerda en absoluto con su constante letanía sobre cómo él era el campeón que necesitaba el poker y por eso merecía ganar el Main Event, mantra que repitió durante horas a todo el que le quiso prestar oídos.

Las verdaderas razones.

Demasiadas explicaciones y en su mayoría bastante difíciles de tragar, por ambas partes. Al final, Colman en persona decidió utilizar el foro de 2+2 para poner por escrito la más importante de las versiones, la del propio protagonista.

Realmente no le debo a nadie explicación alguna, pero os daré una.

Lo primero, no le debo nada al poker.

Esa es la idea básica que provocó la actitud displicente del jugador ante la prensa. Según Daniel, ha jugado lo suficiente al poker como para ver su lado oscuro, el de un juego en el que los grinders no consiguen sentirse realizados y en el que los recreacionales pierden mucho más dinero que el que los ganadores reciben.

Realmente no le importa que alguien pierda dinero con el poker, “si alguien es tan tonto de jugarse un dinero que no tiene, ese es su problema”. Pero esto debe ser consecuencia de la propia voluntad de cada uno, y hacer publicidad del poker, un juego que tiene efectos negativos en quien lo juega, no le parece correcto.

La promoción propia le parece que es cómplice con un contrato social que el poder impone a los ciudadanos y ante el que la celebración de logros individuales y del éxito personal solo sirve de distracción sobre otras cosas que tienen más importancia.

Él mismo reconoce que estos puntos de vista entran en conflicto. “Me beneficio de un juego que se ceba en las debilidades de la gente. Lo disfruto y me encanta la parte estratégica del poker, pero puedo ver que es un juego muy oscuro”.

Esa es la verdad de Colman. No son escrúpulos, ni filantropía, ni dilemas morales. Es no querer cruzar la línea entre aprovecharse del poker y promocionarlo.

Un punto de vista con el que se puede o no estar de acuerdo y que es tan respetable como cualquier otro. Desde luego, bastante triste si no te permite esbozar una sonrisa después de ganar el Big One for One Drop, algo con lo que cualquier jugador de poker ha soñado en alguna ocasión.

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