Desmontando a Howard Lederer (I)

La reportera Diamond Flush toma la pluma en respuesta a la cancelación de la entrevista prometida por el fundador de Full Tilt Poker.

Septiembre de 2012. 17 meses después del Black Friday, Howard Lederer decide dar el paso de salir a la palestra para empezar a responder a las preguntas que llevan repitiéndose en los medios y los foros de internet desde que los clientes de Full Tilt Poker vieron sus fondos congelados.

Lederer escogió tres medios y tres formatos muy distintos para dar por fin la cara. Su primera aparición, una entrevista en video editada por PokerNews -”El Expediente Lederer”- nos ofreció tres horas y media de memorias selectivas, una aparente desidia del entrevistador a la hora de indagar más a fondo en los temas que Lederer dejaba en el aire, ninguna asunción de responsabilidades en el fiasco y una disculpa poco sincera.

La posterior participación en directo en el podcast periódico de 2+2, uno de los foros más críticos y que más se ha preocupado en desentrañar la historia detrás de la que fue la segunda sala más importante del poker online, fue un poco más exigente para el directivo, pero siguió evitando que le hirieran los temas más escabrosos de todo el embrollo.

La tercera cita era la más arriesgada. Una entrevista cara a cara con Diamond Flush, una reportera independiente que mantiene un blog personal gracias a la contribución de sus lectores. Los méritos contraidos por Diamond Flush para hacerla merecedora de tal atención se remontan al nacimiento de Subject:Poker, que fue con mucha diferencia la web que arrojó más luz sobre las complicaciones de financiación de Full Tilt Poker. Cuando Noah Stephen-Davidowitz cerró la web, su principal redactora mantuvo viva la llama con un proyecto personal, DiamondFlushPoker.

A muchos nos cogió por sorpresa que Howard Lederer estuviera dispuesto a ponerse en manos de la que ha demostrado poseer una visión más concreta y completa de los tejemanejes que echaron por tierra un negocio de cientos de millones de dólares, como las cuentas secretas de los pros de la sala, los términos de la oferta de compra del grupo Tapie o el agujero de los depósitos no cobrados a los jugadores estadounidenses. Lo que no nos extraña tanto es que Howard Lederer haya decidido suspender unilateralmente la entrevista, bajo la excusa del “enorme coste que ha tenido en su entorno familiar y personal la publicación de sus declaraciones a los mencionados medios”.

En palabras de la desairada...

Yo sé que en mi entrevista, el rebate final, sería diferente. No iba a preguntar lo mismo, aunque algunas declaraciones sobre lo ya comentado eran obligadas. Había, y aún hay, muchos temas que ni siquiera se han tocado. Finalmente, también ha habido muchas afirmaciones que no representan fielmente los hechos ocurridos, y que tenían que ser aclaradas.

La decisión de Diamond Flush, que se había guardado sus opiniones sobre lo expuesto por Lederer a lo largo de sus declaraciones, es dedicar una serie de artículos a rebatir punto por punto la imagen que se ha querido forjar Lederer frente a la opinión pública. Pretende pasar por un confiado jugador metido a  empresario que fue engañado por los responsables de la gestión directa de Full Tilt Poker, Ray Bitar y Gil Coronado. Estos aprovecharon el traslado a Irlanda de Pocket Kings para evitar la supervisión de una directiva que vivía de espaldas a la realidad diaria y a los problemas que se iban acumulando debido a la actuación del FBI y a la trama de blanqueo de dinero que provocó el agujero financiero que acabó por obligar a la venta de los activos de la corporación.

La primera entrega lleva por título “La distorsión de la verdad en los expedientes Lederer”.
Howard Lederer basa muchas de sus excusas posteriores en el grado de participación que la directiva de Full Tilt Poker tenía en el funcionamiento diario de la empresa y en la imposibilidad de supervisar la actividad de Ray Bitar, director ejecutivo casi desde la fundación de la misma.

Muchas de las inconsistencias en la exposición de Lederer pueden parecer pequeñas y triviales en un principio pero, al final, pintarán un paisaje muy distinto del que se nos ha presentado hasta la fecha.

Los dueños originales de Full Tilt recibieron acciones de la empresa Tiltware cuando Brett Scharf, su primer asociado en el poker online, rompió lazos con ellos. Este núcleo de accionistas, decidió que sólo un cierto perfil de inversores podrían unirse a ellos, solo aquellos que tuvieran un nombre respetado en círculos pokerísticos que pudiera sumar en términos de márketing. Los pros de Full Tilt, cuyo número, con el tiempo, llegaría a superar el centenar.

Lederer insiste a lo largo de sus entrevistas previas en que la compañía era llevada como si fuera una LCC de California, claramente controlada por sus dueños. Cualquier cambio a realizar en la compañía, incluso la modificación de los estatutos de la empresa, podía ser aprobado por 2/3 de los votos de los propietarios.

Lederer mantuvo en varias ocasiones que si parte de los accionistas no estaban de acuerdo con Ray Bitar, como está demostrado -Friedman pidió echar a Bitar ya a finales de 2006- y él mismo reconoció, simplemente tendrían que haber reunido los suficientes votos como para echarlo y que, por eso, Bitar fue mantenido en el cargo a lo largo de todo el proceso de hundimiento de Full Tilt. Según un extracto de los estatutos presentado por Diamond Flush, solo la directiva y la dirección podían tomar tal decisión.

La directiva original estaba compuesta por Ray Bitar, Chris Ferguson, Perry Friedman, Howard Lederer y Phil Ivey. Ivey fue rápidamente sustituido por Rafe Furst, debido a su falta de disponibilidad. Lederer afirma que los puestos directivos tenían vigencia anual, pero que no se celebraron votaciones por falta de interés en formar parte de la misma. Diamond Flush afirma que sí hubo miembros interesados en formar parte de la directiva y que hubo elecciones. Nombra como candidatos a Andy Bloch, J.K. Scheinberg, Phil Gordon, John Juanda y al propio Rafe Furst, antes de la despedida de Ivey. Los votos se le hacían llegar a un abogado, que era el que anunciaba quién había ganado su sitio en la directiva.

También se sugirió que se permitiera entrar a expertos independientes en la directiva, para una mayor transparencia en la gestión, idea a la que se le hicieron oídos sordos.

Howard Lederer califica su labor en la directiva como de “consejero”. Ponerse de vez en cuando al teléfono con los gestores para saber cómo iba todo y discutir la dirección a tomar. Según él, los estatutos no exigían que la directiva auditara la labor de la gerencia, en manos de Ray Bitar, pero Diamond Flush demuestra que eso no es verdad publicando un extracto de dichos estatutos. Lederer, como director, se veía afectado por otro párrafo en concreto que asignaba precisamente a la dirección la obligación de informarse de la situación financiera de la empresa a través de los datos recogidos tanto por empleados como por auditorías externas, que fueron solicitadas por varios de los accionistas a lo largo de los años y negadas sistemáticamente desde dirección.

Sobre la base de estas aclaraciones, Diamond Flush tratará en su próxima publicación el inicio de los pagos de dividendos. Y nosotros haremos lo posible para desmenuzarlo para ti.

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