Doyle Brunson desvela cómo dejó pasar una oferta multimillonaria por su sala de poker

El “Padrino” del poker admite que todavía tiene pesadillas al haber rechazado una oferta de 230 millones de dólares cuando le intentaron comprar la sala online que llevaba su nombre.

Que los tiempos del famoso “boom” del poker online son ya parte del pasado es algo que no vamos a descubrir en estos momentos. Aquella época, inmediatamente posterior al efecto Moneymaker, en la que prosperaron un gran número de salas de poker online se nos antoja ya muy lejana en un tiempo donde la mayoría de países están regulando el juego online y poniendo muy complicada la competencia entre salas.

Uno de los que supo sacar su parte de tajada sobre la puesta en marcha de salas de poker online fue Doyle Brunson, quien pese a ser de sobras conocido como uno de los jugadores pioneros en esto de ganarse la vida con las cartas, también tuvo su faceta de empresario a mediados de los años 2000.

¿Recordáis los episodios de High Stakes Poker emitidos por GSN? Al principio, los invitados aparecían ante la cámara ataviados con sus uniformes habituales, cada uno luciendo la vestimenta de su antojo, sin embargo a partir de la quinta temporada, se empezaron a ver complementos insólitos hasta el momento. Los parches de las salas de poker. Full Tilt Poker, PokerStars o Ultimate Bet fueron algunas de las salas promocionadas por los jugadores, pero no la única. Doyle Brunson, como no podía ser de otra forma, lució el logotipo de DoylesRoom, la sala de poker online que llevaba su nombre y de la cual era accionista al 50%.

Desgraciadamente, cuando en 2006 llegó la Unlawful Internet Gambling Enforcement Act (UIGEA), las salas empezaron a recibir los vetos del gobierno, si bien alguna (como PokerStars) decidieron quedarse en suelo americano operando normalmente hasta que estalló el Black Friday. Antes de que eso ocurriera, Doyle Brunson recibió una oferta millonaria para comprar su sala, oferta que acabó rechazando.

Esta anécdota la ha contado recientemente a través de Twitter. Brunson comenta cómo cuando el poker gozaba de su momento de popularidad más álgido, le intentaron comprar la sala de poker por nada menos que 230 millones de dólares. Brunson y sus socios decidieron rechazar la oferta, esperando que esa cifra creciera mucho más según el poker se iba desplegando por las redes. Desgraciadamente para ellos, eso no ocurrió.

Ten por seguro que conozco a una persona que rechazó una oferta de 230 millones de dólares por una sala de poker que llevaba su nombre. Un día después, no valía nada. Esa persona tenía el 50% de la propiedad. A día de hoy, todavía tiene pesadillas recordándolo.

A la postre, DoylesRoom fue vendida en 2011 a la sala Americas Cardroom por una cifra que nunca se ha sabido, seguro muy inferior a esos 230 kilos. A eso se le llama tener “mal timing”.

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