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Estamos a 8 de enero. Y ya sabes que algo no está funcionando

Marc Durán | HACE 21 HORAS 44 MINUTOS
Estamos a 8 de enero. Y ya sabes que algo no está funcionando
¿Cómo has empezado 2026? ¿Bien, mal? En este artículo de ASSES nos muestran los errores en los que caemos al inicio del año en nuestra programación de poker. ¡Y cómo solucionarlo!

Sé honesto.

A estas alturas del año, ya has fallado en algo de lo que te prometiste hace una semana.

No de forma dramática. De forma sutil. Peligrosa.

Quizá:

● no has metido el volumen que dijiste
● ya has alargado una sesión mala “un poco más”
● has pospuesto estudio
● has roto una rutina
● o has empezado a negociar contigo mismo

Y tu cabeza te ha dicho algo como:

“Es normal, es pronto todavía.”
“No pasa nada, luego ajusto.”
“La semana que viene empiezo bien.”

Ese pensamiento es el principio del fin de casi todos los objetivos de Año Nuevo en el mundo del póker.

No porque seas débil. Sino porque estás usando un sistema que no está diseñado para lo que le pides.

El problema no es la disciplina. Es el sistema que ejecuta cuando no hay disciplina

La mayoría de jugadores plantea sus objetivos como si el cerebro fuera racional y estable:

“Quiero algo → me esfuerzo → lo consigo”.

Eso no es cómo funciona el cerebro humano.

Y desde luego, no es cómo funciona bajo varianza, presión económica y cansancio mental.

Desde la psicología del rendimiento hay un principio muy claro:

Bajo estrés, el cerebro deja de decidir y empieza a ejecutar hábitos.

Esto se conoce como stress-induced habit regression.

Traducción directa al póker:

Cuando la sesión se tuerce no juegas como quieres, juegas como estás entrenado.

Tu cerebro no persigue objetivos. Persigue estabilidad

El cerebro tiene una prioridad número uno:

reducir amenaza y gasto energético.

Cuando te marcas objetivos exigentes:

● más volumen
● más control emocional
● más estudio
● más consistencia

el sistema nervioso lo interpreta así:

“Más carga → más estrés → más riesgo”.

Y activa mecanismos automáticos de protección.

No te bloquea. No te sabotea de forma obvia.

Hace algo mucho más peligroso:

te lleva a micro-decisiones que te alejan del plan mientras tú crees que sigues comprometido.

Eso es por lo que a 8 de enero:

● ya ajustas expectativas
● ya relativizas
● ya “te adaptas”

No es falta de ambición. Es homeostasis.

El gran mito del jugador de póker: “cuando esté bien, jugaré bien”

Otro error brutal.

El autocontrol sostenido no existe como estrategia.

La capacidad de regularte depende de:

● sueño
● carga cognitiva
● estado emocional
● estrés acumulado

Cuando alguno de esos cae (y en póker siempre cae), la corteza prefrontal pierde peso y el control pasa a sistemas automáticos.

Por eso:

● el tilt no aparece de golpe, se acumula
● el volumen se rompe sin que te des cuenta
● la confianza se erosiona sesión a sesión
● y los objetivos se deshacen sin una gran explosión

Simplemente… dejan de sostenerse.

El error típico: intentar arreglarlo con más control

Cuando el plan empieza a fallar, muchos jugadores hacen esto:

● se ponen más duros
● añaden normas
● se exigen más
● aprietan los dientes

Eso no arregla el sistema. Solo lo tensa.

Y un sistema tenso:

Aguanta un tiempo → se rompe, y casi siempre lo hace en un mal momento.


Qué es realmente tu “sistema operativo mental”

No es una metáfora bonita. Es algo muy concreto.

Tu sistema operativo mental es lo que decide automáticamente:

● cómo reaccionas tras perder varios botes seguidos
● si paras o fuerzas cuando estás cansado
● si estudias o lo pospones
● si juegas con presencia o con ansiedad
● si un mal día contamina la semana

No aparece cuando todo va bien. Aparece cuando la intención desaparece.

Y ahí es donde se gana o se pierde el año.

Los atletas de élite no confían en la motivación

Confían en sistemas.

Sistemas diseñados para:

● funcionar incluso en días malos
● asumir errores sin colapsar
● descargar tensión
● sostener identidad más allá del resultado

No improvisan su rendimiento. No negocian con su estado emocional cada día.

Y aquí viene la parte incómoda.

Solo hay tres formas de actualizar ese sistema

1️⃣ Diez años de experiencia (y muchas cicatrices)

Muchos jugadores acaban desarrollando un sistema sólido a base de hostias:

● downswings largos
● crisis personales
● quemarse
● replantearse si seguir

Funciona. Pero es lento, caro y desgasta.

2️⃣ Malos hábitos que te mantienen “funcionando”

Otros crean parches:

● desconexión emocional
● cinismo
● volumen mecánico
● expectativas bajas

No explotan. Pero tampoco crecen.

3️⃣ Hackear el sistema conscientemente

La vía menos común. La más eficiente.

No va de:

● pensar positivo
● aceptar la varianza “porque sí”
● ser más fuerte mentalmente

Va de rediseñar cómo funciona tu mente bajo presión, para que:

● el buen juego no dependa de estar bien
● el control no se sostenga con tensión
● el volumen sea consecuencia, no imposición
● y el rendimiento sea estable incluso en run bad

Eso no es motivación. Es ingeniería psicológica aplicada al póker.

El verdadero objetivo de este año

No es subir de nivel.
No es jugar más manos.
No es ganar más dinero.

Eso es output. El objetivo real es este:

Actualizar tu sistema operativo mental al nivel del póker que quieres jugar.

Si a 8 de enero ya estás negociando contigo mismo, no necesitas mejores objetivos.

Necesitas un sistema que no dependa de tu estado de ánimo.

Cuando eso está bien:

● la constancia deja de ser una lucha
● el tilt pierde fuerza
● el crecimiento se vuelve inevitable

No porque quieras más.

Sino porque por fin juegas con un sistema alineado con la realidad del póker.

Y ahí es donde empieza el verdadero progreso.

Si sabes y no te da miedo aceptar que el verdadero progreso está en cambiar tu sistema operativo hemos creado una masterclass gratuita.

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