El futuro del poker está en sus orígenes

Para saber adónde va el poker, hay que saber de dónde viene. ¿Qué convirtió al poker en un fenómeno de masas?

Si sigues a diario Poker-Red, estarás al día de cuál es el tema estrella de las últimas semanas en nuestro mundillo: la dirección que ha tomado el poker en los últimos tiempos, el comportamiento de la nueva generación de campeones y jugadores surgidos de internet y el papel de embajadores que deben aceptar los jugadores más mediáticos.

Sin conocer el principio, quizá no veamos el final. / Desktopnexus.
Sin conocer el principio, quizá no veamos el final. / Desktopnexus.

Se han cubierto muchas y diversas variantes del tema, como la representatividad de la élite, sacada a colación por Joe Hachem y ampliada por Daniel Negreanu, una llamada a la convivencia entre generaciones, propuesta por Phil Galfond, o la exposición en los medios, analizada por Sam Grafton.

Todos ellos tratan de conseguir que el poker no pierda su atractivo, que la gente se siga acercando a nuestro juego y de que el aficionado que hasta ahora disfrutaba del poker no deje de hacerlo porque una retransmisión se le hace anodina o no se siente bienvenido en una mesa.

Pero para saber cómo conseguir que no se desaproveche el boom que vivió el poker en la década pasada, hay que saber qué lo desencadenó. Porque puede que estemos partiendo de las premisas equivocadas. Al menos, de eso alerta el periodista Steve Ruddock en un artículo para 4Flush, en el que repasa lo que ha aprendido sobre lo que es bueno o malo para el poker en estos últimos 15 años.

En la memoria colectiva del poker parece que todo el mundo tiene claro cuál fue el momento en el que se activó el interruptor: la victoria de Chris Moneymaker en el Main Event de las WSOP 2003.

Pero Ruddock opina que solo fue la guinda del pastel, un pastel que se venía cocinando desde mucho antes y que hacía inevitable el salto a la popularidad del poker aunque no hubiera existido jamás la figura del contable triunfador en el escenario de los sueños gracias a un satélite de 82$.

  • En 2003, El World Poker Tour había crecido mucho más que las WSOP.
  • Rounders se había estrenado en 1998.
  • Los foros de TwoPlusTwo llevaban más de un año en ebullición.
  • La burbuja de mesa final en el Main Event de 2000 de Annie Duke y la presencia del afamado escritor James McManus en la misma habían conseguido muchos titulares, por no hablar del libro que McManus escribió sobre su experiencia, Positively Fifth Street.
  • Las cámaras para ver las hole cards llevaban años siendo usadas.
  • En 2003, el poker online llevaba cinco años de historia a sus espaldas.

Por eso, Ruddock considera que no es tan sencillo delimitar por qué un neófito se acerca por primera vez al poker ni está tan claro que una generación determinada sea la que debe soportar el peso de la culpa de la pérdida de atractivo del poker en los medios o en las mesas de los casinos.

Su aprendizaje en esta etapa le faculta para dar algunos consejos al respecto: ”Sé lo que es ser un pro del vivo e intentar echar a rodar una partida en la parte trasera de un bar y sé lo que es abrir 16 mesas en mi ordenador”.

El punto común que buscan estos dos tipos diferentes de jugador es el interés porque haya muchas y buenas partidas en funcionamiento, y por ello cree que es posible encontrar la manera de coordinar esfuerzos.

Las lecciones que quiere legar para este debate, fruto de tan dilatada experiencia, son las siguientes.

  1. El poker, para el 90% de los jugadores, es primero y primordialmente una fuente de diversión. No les importa perder, si se lo han pasado bien jugando.
  2. Una manzana podrida puede matar una partida. No es tan grave que alguien sea callado, pero sí lo es que haya alguien que consigue que toda la mesa se sienta incómoda siendo beligerante, protestando o por mantener una actitud airada.
  3. Por contra, una personalidad con chispa puede entretener a toda una mesa. Aunque no se necesita que todo el mundo sea Mister Personalidad. Simplemente, sé amable.
  4. Hablar de estrategia sobra en la mesa. No pasa nada por comentar cosas como que no te esperabas una mano así al no subir preflop o si hubieras o no hecho un call, pero meterse en análisis y cosas así es cruzar la línea.
  5. No des por sentado que siempre habrá una partida esperando por ti. Esto es algo que la nueva generación no asume. Antes del boom del poker los niveles que se ofrecían online eran mucho menores y, aparte de un par de mesas mal contadas, las high stakes no eran tan “high”.

No pienses que siempre habrá una buena partida funcionando, Yo he visto cómo son las cosas cuando el poker empieza a desvanecerse, y no es nada bonito.

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