Las mesas anónimas ya no son anónimas

La funcionalidad que oculta los nombres de mesa en PartyPoker o Bodog no ha resistido al primer intento de crackeo.

En los últimos tiempos os hemos hablado de las políticas que las salas de poker están implementando para favorecer a los jugadores recreacionales frente a los regulares. Entre los desarrollos que se están poniendo de moda están las mesas anónimas que ya podemos encontrar en PartyPoker, Bodog o Microgaming.

Sin embargo, si las salas quieren apostar por esta funcionalidad van a tener que ponerle las pilas a sus departamentos informáticos ya que, según informa la web de servicios de data-mining HHSmithy (vía Pokerfuse), ya se ha desarrollado una sencilla herramienta que permite desvelar los nicks de los jugadores de estas mesas anónimas.

En el vídeo demostrativo que podréis ver a continuación vemos como una pequeña aplicación permite saber quién se esconde detrás de “Player 1” y “Player 2” en las mesas anónimas heads-up de PartyPoker.

La aplicación explota el que esa información sea enviada y esté accesible en cliente de software que posteriormente la enmascara. En el vídeo, la persona que explica el funcionamiento de la aplicación explica que tardó un par de horas en desarrollarla.

Pero el equipo de HHSmithy no se quedó ahí, cuando Bodog lanzó la comunicación de sus mesas anónimas afirmaban que estas los datos de los jugadores en ellas eran “imposibles de recoger”. Pues bien, a los chicos de HHSMithy les llevó tres horas desencriptar esos datos y así lo contaban en su blog y con la publicación de este vídeo.

Además, no solo conseguían su propósito sino que el experimento les servía para demostrar que el sistema empleado para las mesas anónimas de Bodog constituía una vulnerabiliad en el sistema de seguridad de datos del cliente.

Desde el blog de Calvin Ayre, fundador de Bodog, se apresuraban a contrarrestar la información argumentando que este descubrimiento les había ayudado a encontrar esa brecha de seguridad y que esta ya había sido subsanada en el día de ayer.

Lo dicho, más allá de que el asunto de las mesas anónimas funcione, las salas van a tener que ponerse las pilas.

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