Paul Phua se queda solo en el caso de las villas del Caesars

Su hijo, Darren Phua, aquejado de morriña, ha llegado a un pacto económico con las autoridades para poder volver a Malasia.

Paul Phua ya es el único encausado que permanece en custodia de las autoridades estadounidenses de todos los detenidos por organizar una red de apuestas ilegales desde las villas privadas del Caesars Palace durante el pasado Mundial de fútbol.

El último de Fili... Malasia. / scmp.
El último de Fili... Malasia. / scmp.

Paul es uno de los intermediarios más importantes de Macao, además de jugar regularmente en el Big Game de la ex-colonia portuguesa y en torneos Super High Roller alrededor del mundo.

Su hijo, Darren Phua, ha sido el último en acordar su puesta en libertad con la fiscalía. Darren ha aceptado un embargo de 125.000$ y accede a pagar una multa de 100.000$ para poder volver a Malasia.

Darren se declaró culpable de transmitir información sobre apuestas ilegales. Era el único cargo sólido que quedaba pendiente sobre su cabeza, sostenido por un mensaje de texto encontrado en su móvil. En el intercambio, aceptaba poner una importante apuesta en nombre de un residente de las Vegas, algo prohibido por las leyes de Nevada. 

La añoranza de su casa ha minado la voluntad de resistencia de Darren Phua, que ha solucionado su situación negociando una compensación económica, tal y como hicieron antes de él otros cinco acusados, entre otros Richard Yong. Un sexto individuo quedó libre sin cargos, lo que reduce el grupo original de ocho detenidos a tan solo uno: Paul Phua.

Los casos contra Darren y Paul Phua, como recuerda FlushDraw. eran los más complicados de sostener por la fiscalía, pues su villa en el Caesars no contenía ninguna infraestructura relacionada directamente con la red de apuestas, como ocurría en las otras dos.

Además, la jueza Peggy Leen ordenó desestimar varias de las pruebas obtenidas por el FBI en el registro de las villas por utilizar prácticas irregulares para obtener acceso a las viviendas.

Aún así, Phua sigue siendo un objetivo prioritario para la acusación, y todo indica que seguirán adelante con la intención de celebrar su juicio a finales del próximo mes de abril. El interés en llevar hasta su término la acusación contra Phua tiene claros intereses económicos. Por ejemplo, el jet privado de Phua, valorado en el entorno de los 30.000.000$, está confiscado y, en caso de ganar el caso, se quedará en poder de las autoridades estadounidenses.

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