Las supersticiones más famosas del poker

Phil Galfond ha publicado un hilo en Twitter reflexionando sobre la superstición y cómo en algún caso concreto esta podría tener un impacto positivo en algunos jugadores. Aprvechamos su tuit y repasamos las supersticiones más conocidas y divertidas.

El azar juega un papel importante en el corto plazo para cualquier jugador de poker. Es un concepto que está íntimamente ligado a lo que denominamos suerte, ya que esta no deja de ser el impacto positivo o negativo que el azar tiene en un suceso concreto para alguien.

Siempre que el azar entra en juego, ya sea en el poker o en cualquier otro ámbito, hay quien cree que este puede ser influenciado para bien o para mal de diferentes formas. Hablamos de la superstición.

Utilizar prendas de color rojo que atraen la buena suerte, evitar prendas de color amarillo para no atraer la mala, amuletos, no hacer cashouts de las salas, negarse a pactar en una FT o no tocar las cartas hasta que el crupier termine de repartir  son solo algunas de las supersticiones que todavía hoy a afectan a miles de jugadores de todo el mundo.

La realidad es que ser supersticioso no tiene sentido racional. Nada de lo que hagas o de lo que dejes de hacer puede influir en el orden en el que el crupier baraja las cartas ni te ayudará a cambiar una mala racha por una buena. El azar es simplemente eso, azar.

Sin embargo, raro es el jugador que no ha sido supersticioso de alguna forma en algún punto u otro de su carrera. Phil Galfond ha abierto un hilo en Twitter hablando de la superstición y contando una historia personal con un billete de un dólar que lleva acompañándole toda su carrea. Hemos traducido el hilo completo para reflexionar después sobre él.

‘A lo largo de mi carrera en el poker, me ha sorprendido muchas veces descubrir jugadores de High-Stakes (aquellos de los que creerías que piensan tan lógicamente como cualquiera) que son supersticiosos. Hoy he estado pensando en la superstición por una razón que compartiré después de escribir algunos de mis pensamientos.

Este es probablemente un buen momento para advertirte de que no hay moral ni sabiduría que ganar con estos tweets, solo algunos pensamientos aleatorios y una historia poco interesante. ¡Aquí tienes la oportunidad de dejar de leer!

Conocí a un jugador online de High Stakes muy lógico que creía en lo que llamamos "estar en deuda": si te ha ido mal, seguramente ganarás pronto. Si ha ido bien, se acerca la caída. Le gustaba su superstición. Lo mantuvo motivado y positivo cuando perdía, y lo mantuvo firme y realista cuando ganaba. No sé si eligió creer en eso porque pensó que era bueno para él, o si lo creyó y nunca se forzó a sí mismo a no hacerlo por eso. Yo nunca pregunté.

Muchos jugadores tienen supersticiones que son más sutiles o, al menos, más ocultas. Si eres parte de la generación más joven de jugadores de poker, no es muy ‘cool’ ser supersticioso. Les indica a todos que no debes ser tan inteligente. Sin embargo, ¡sí es ‘cool’ bromear sobre ser supersticioso! “Ey ey - no empujes las fichas antes de que llegue el river. ¡Vamos hombre!" Todo el mundo sabe que lo dices a medias, pero nunca lo dices con seriedad.

No me arriesgaré a adivinar el porcentaje, pero apostaría a que muchos jugadores que no admiten ser supersticiosos en realidad lo son, al menos un poco. Tal vez tengan una rutina secreta o algún amuleto que usen para los grandes eventos. Quizás evitan pensar en las malas cartas de turno y solo piensa en las buenas, o tal vez su mojo funcione al revés. Quizás no hagas nada de esto, pero, aunque normalmente le deseas buena suerte a tu oponente cuando estás all-in, durante un bote realmente importante, te reprimes. Ya sabes, por si acaso. Después de todo, es un freeroll.

Durante mucho tiempo he predicado que tratar de ignorar y reprimir tus emociones porque quieres pensar en ti mismo como alguien puramente lógico es un gran error. Creo que necesitas ser muy consciente de las emociones y trabajar con ellas, alrededor de ellas, sea cual sea el caso, para jugar lo mejor posible.

Ahora me pregunto si las supersticiones, al menos algunas, son efectivas para combatir algunos de los impactos negativos que las emociones pueden tener en tu juego o en la toma de decisiones en la vida real. No tengo una teoría al respecto, simplemente tuve este pensamiento hoy por primera vez.

Siempre les he dicho a los demás (y a mí mismo) que no creo en la suerte. Con eso quiero decir: no creo que una persona pueda ser más afortunada o desafortunada que otra y no creo que uno pueda hacer algo para aumentar la suerte. Pero, a veces me pregunto si soy honesto conmigo mismo. La razón por la que comencé a pensar en todo esto hoy se remonta a mi adolescencia... En ese entonces, mis amigos y yo jugábamos mucho. Durante mucho tiempo, jugar a las cartas fue más o menos lo único que hicimos juntos.

Un día cualquiera, un billete de un dólar en particular se abrió camino desde la billetera de los padres de alguien hacia la paga semanal de ese niño y hacia un bote en nuestra partida. El billete había sido marcado con un rotulador. Decía: "http://WHERESGEORGE.COM Mira donde he estado. Rastrea a dónde voy a continuación "

Si no has oído hablar de esto antes (no lo habíamos hecho), aparentemente este era un sitio web donde, cuando recibías un billete como este, podías ingresar el número de serie y averiguar dónde había estado (siempre que otros hubieran ingresado los datos antes que tú, por supuesto).

También podías ser tu quien marcara el billete y comenzara el proceso con uno nuevo. Esto fue en 1999 más o menos, así que dudo que estuvieran bien rastreados en ese momento, sin iPhones y todo eso. De todos modos, uno de nosotros dijo: "¿Qué es eso?" Otro dijo algo como "raro" y luego volvimos a centrarnos en nuestra importante partida.

Un par de días después, jugamos de nuevo y apareció el billete una vez más. Quienquiera que lo ganó lo había traído de vuelta; la mayoría de nosotros no estábamos haciendo mucho más con el dinero. Lo comentamos brevemente y volvimos a jugar a las cartas.

La semana siguiente volvió a aparecer. Y la sesión de después, y luego un par de sesiones después. Bromeábamos al respecto. Nada particularmente divertido, es solo que se convirtió en algo que seguiría apareciendo. Nunca discutimos sobre mantenerlo intencionalmente en nuestra partida. Me sorprendió que nunca se fuera y encontrara su camino hacia el vasto universo. En más de una ocasión, fui yo quien ganó el dólar ¿Dónde está George al final de la noche? No pensé mucho en eso.

Entonces, una noche después de llegar a casa con el billete decidí que me gustaba. Para mí, valía un poco más de $ 1. Entonces, egoístamente, lo saqué de circulación. Me aferré a él. No es como si hubiera aparecido todas las noches, así que nadie pareció darse cuenta. Nadie preguntó nunca a dónde se había ido. Estoy seguro de que mis amigos asumieron que alguien lo gastó, algo que no podía creer que no hubiera sucedido ya. Incluso a esa edad, antes de entender los principios del juego, antes de leer Theory of Poker y Fooled By Randomness, antes de que los foros 2+2 me enseñaran lo tonta que era la superstición, ni una sola vez pensé que el dólar de ¿Dónde está George? trajera suerte. No es por eso por lo que lo guardé. Simplemente me gustó, tenía un valor sentimental para mí. Nunca me molesté en rastrear el billete. Hasta donde yo sé, mis amigos tampoco.

Aparte, fue un amigo de aquellas partidas de la infancia quien, después de ganar $30k en PartyPoker a principios de 2004, me llamó para decirme que creía que sería bueno en el poker si me lo tomaba en serio, que es lo que me llevó a comprar mi primer libro de poker y probar suerte en el poker online.

Justo antes de esa fecha, volvía de la universidad para las vacaciones y me encontré con el dólar en el dormitorio de mi infancia. Lo cogí y lo traje de vuelta conmigo. Nunca se lo mostré a nadie. Nunca pensé que me traería suerte. Simplemente me gustó, pero mirando hacia atrás objetivamente fue en ese momento en el que empezaron a sucederme cosas emocionantes. Encontré el poker, mi pasión. También encontré muchos amigos de ideas afines, comencé a entenderme mejor a mí mismo y a todas esas cosas buenas del viaje personal.

Me sentí bien con el billete y la vida se estaba poniendo bastante bien ¿Quizás así es como comienzan las supersticiones? ¡No para mí! Nunca, ni por un segundo, lo consideré una suerte. De hecho, apenas pensé en ello y rápidamente lo perdí de vista.

Una conversación me hizo pensar en ello hoy. Entonces, por curiosidad, fui a http://wheresgeorge.com Resulta que todavía existe y funcionando. ¡Incluso tienen una aplicación para iPhone!

¡El billete que llegó a nuestra partida a finales de los 90 ha estado por todos lados desde entonces! De ida y vuelta a través de los EE. UU. más veces de las que puedo contar y en más de una docena de países. Tal vez eso sea estándar, no sé qué tan lejos viaja un billete normal.

Pero no descubrí esto mirando en la web. Sé sobre el viaje de este billete porque Where's George Dollar ha estado conmigo durante los últimos 17 años. Estaba conmigo cada vez que ganaba un brazalete de las WSOP y cada vez que jugaba una partida en vivo. Está en mi casa cada vez que juego online.

Estaba en mi bolsillo cuando conocí a mi esposa, el día de nuestra boda y cuando nació nuestro hijo. Por supuesto, también ha vivido tiempos difíciles. En verdad, nunca pensé en conservarlo por la buena suerte. No creo que eso haga que me sucedan cosas buenas. Todavía raras veces pienso en eso.

Por lo general, recuerdo que tengo el dólar cada vez que cambio de billetera y eso me hace sonreír. Me gusta tenerlo. Nunca investigué donde había estado antes de encontrar su camino hasta mí, no he sentido curiosidad. Además, eso podría traer mala suerte, si crees en ese tipo de cosas.'

Dejando de lado la historia del billete, la parte más interesante del hilo es cuando comenta que la superstición puede tener un impacto positivo en el juego de la gente.  

El amigo de Galfond pensaba que si estás en medio de un downswing pronto estarás de up y viceversa. Esta creencia le hacía mantener la calma en los downs y le hacía mantener los pies en la tierra en los ups, por lo que al final una parte de la fortaleza de su mindset provenía de una creencia irracional como es esta superstición.

Hay que tener en cuenta que, para el ser humano, por cómo funciona nuestro cerebro, es muy complicado no estar predispuesto a construir creencias para afrontar las incertidumbres de nuestro día a día. José Litvak, en un artículo para código Poker, mencionaba en 2020 que ‘la conducta del supersticioso se suele explicar como un mecanismo de defensa y de protección de la psiquis. En general, la mayoría convivimos con nuestras supersticiones lo mejor que podemos porque es también un alivio y un atenuante contra una gran verdad universal: no tenemos control total sobre lo que nos va a suceder. Lo sabemos, pero la idea de poseer mecanismos mágicos para tomar las riendas permite que podamos enfrentar lo incierto de forma más positiva’.

Aunque estamos en pleno 2021, muchos jugadores siguen siendo supersticiosos. No podemos saber el impacto que tienen esas supersticiones en el juego de cada persona porque eso es algo personal de cada jugador, pero lo que si podemos hacer es echarnos unas risas repasando algunas de las más curiosas y las más conocidas.

¿Cashout = Downswing?

Lo hemos oído un millón de veces: ‘Hice un cashout y desde entonces estoy runeando fatal’. Muchos jugadores siguen creyendo en esto a pies juntillas. De hecho, Edgard Cabacas ‘Odineh’ nos comentó en una ocasión que conocía un jugador muy exitoso que cada vez que hacía un cash out, ingresaba de nuevo una parte del dinero para ‘contrarrestar’. Hay que tener contento al chino, poca broma.

La boca del león del MGM Grand

Los jugadores asiáticos y más concretamente los chinos son muy supersticiosos. Hasta tal punto llega su obsesión con la superstición que el MGM se vio obligado a cambiar la entrada de su viejo casino en Las Vegas, que era la boca gigante de un león. Para los chinos, la boca del león trae mala suerte y les hacía huir despavoridos del MGM hacia otros casinos hasta que decidieron cambiar la entrada poniendo simplemente una estatua de un león custodiándola.