Crónica del PokerStars.com EPT Londres 2008 por Simón Muñoz

Me despertaba en la mañana del jueves en el hotel Hilton Metropole de Londres (altamente no recomendado por cierto). Vuchuu yacía pegado a la pared en la cama contigua aterrado por un grito que le pegué en plena noche para parar sus ronquidos. Yo ni lo recordaba pero debió ser heavy porque el pobre estaba todo asustado... :P.

Llevaba un rato dando vueltas en la cama de buen rollo. Ese mismo día, unas horas más tarde, 9 españoles del Equipo Unibet tomaríamos parte en el EPT Londres. Los antecedentes del día anterior no eran buenos, con tres de los nuestros siendo eliminados, pero no importaba. Me había despertado en plan positivo y sólo podía anticipar cosas buenas.

Desde la misma cama comencé a escribir el que sería el post más premonitorio de la historia de Póquer Red... “Tengo buenas vibraciones. Para quien se quiera ahorrar la lectura,es justo lo que parece... una entrada a lo vidente anticipando que ese iba a ser nuestro día, que tantos españoles la íbamos a liar en Londres, y que el mundo era de color rosa con sabor a caramelo.

ept london

Unas horas más tardes, mientras estaba en mi mesa jugando el EPT comenzaban a llegar las malas noticias. Luis Sevilla eliminado en el primer nivel con AA vs color en el river. Raúl Mestre caía 30 minutos después con mid pair vs las nuts de un rival en el turn. Jose Luis Valero caía también en el nivel 2 con AQ en flop QQ9 y su rival 99. En apenas dos niveles 3 habían caído tres jugadores.

Las eliminaciones seguirían con Diego Pérez, Jose Miguel Espinar, Aniol Álcaraz, el que escribe y Alex4ever en los siguientes 5 niveles mermaban aún más mis esperanzas, si bien me confirmaban como el antividente por excelencia (¡no tengo precio oiga!). Sólo Javier Dominguez “Thalai” mantenía las esperanzas de la armada, logrando pasar al día 2 con un buen stack de 2.5 veces la media.

El único representante español siguió dándolo todo en el día 2, para lograr entrar a regañadientes en premios, quedándose con sólo una ciega justo en el momento en el que otro rival perdía un all in en otra mesa para romper la burbuja. Thalai entraba en premios con una única ciega.

Grandísimo resultado para el catalán, que lleva una racha tremenda (hace tan sólo 10 días quedaba tercero en el Unibet Open Milan), pero que no debe enmascarar lo que fue una actuación triste para los españoles en el EPT. Especialmente triste para mi, debo reconocerlo, porque de verdad pensaba que este era nuestro momento.

De todas formas, y siendo objetivos, mucho tienen que cambiar las cosas en España para que podamos aspirar a competir con otros países europeos, y es que, como dijo Vuchuu, la armada española no dejaba de ser una gota en un océano. Trece participantes de 600, o lo que es lo mismo, un 2% del total.

En definitiva, por muy buenos que sean los españoles que envíemos, siendo un 2% del total, como no tengamos una pizca de suerte, en conjunto va a ser muy difícil obtener grandes resultados.

La crónica del torneo

Dejando de lado las reflexiones sobre los pobres resultados que obtuvimos, vamos con la crónica particular de mi actuación, que ya anticipo va a ser un tanto escueta porque no me moví demasiado en mi mesa.

Y es que era dura. Es la primera vez que me siento realmente incómodo en la primera mesa de un EPT, pero es una muestra más de que el nivel no deja de subir día a día.

Sólo para empezar tenía a Timex (joven ganador del EPT Dortmund del año pasado y protillo de Internet). Humberto Brenes era el único otro jugador famoso en la mesa, pero le tenía en el lado opuesto, así que no nos íbamos a cruzar (por cierto, sensacional Humberto, como siempre ;))..

El resto de la mesa era de perfil joven, justo el tipo de rival al que no me gusta enfrentarme, ya que tiendo a presuponer que son clasificados online, y bastante más peligrosos que el jugador típico de casino.

Seguimos el plan habitual en los primeros niveles. No meterme en líos e ir conociendo a mis rivales... y si lo que vi en un principio no me gustó, lo que terminé viendo después menos todavía.

A la izquierda de Timex, en mi ciega grande, un jugador con pinta de brasileño (latino en todo caso) al que le iba la marcha. De los que siempre te hacen call a raises para mamonearte post flop. Con mi ciega pequeña y mi ciega grande en plan bastardo, pocos botes sencillos iba a robar.

Las cosas siguen de mal en peor cuando voy perdiendo los primeros minibotes que juego. Esquivo un KK con JJ perdiendo sólo 1300 en el camino. Me ligan unas dobles en el river cuando tenía top pair en el turn. Pierdo otra top pair por kicker en el camino. Mi stack baja hasta las 6000 fichas.

Estamos a finales del nivel 3 cuando me dan mi primera premium, AA con la que consigo doblarme contra mi ciega grande con jotas. Reset mental. Me pongo en la media y todo vuelve a empezar. Sigo estando incómodo.

Sigo sin ganar un bote hasta el quinto nivel, que lo comienzo con 9500 fichas. Las cosas mejoran un poco cuando Timex sale de la mesa con underpair frente a overpair, pero a la postre sería su sustituto el que me echaría a la calle.

Si buscamos en el diccionario la deficinición de jugador de casino típico, podría salir la foto del jugador que sentaron en el sitio de Timex. Señor mayor, ya en edad de jubilación, descamisado y con pulseras y collares de oro a juego.

En las siguientes manos, sigo como en el resto del torneo, parado a la fuerza. La primera mano decente que robo es un T(p)9(p) y abro en el cutoff. El recién llegado me resube instant, y el resto de la mesa se tira. La secuencia de apuestas sería algo así como raise a 1100, reraise a 2500, dejándose 5500 detrás.

La opción lógica puede parecer tirarse, pero el raise all in también debe ser considerado. Considero que si meto la cuarta ahí, mi rival sólo me pagará con QQ+, AQ+, entrando muchas otras más débiles en su rango de raise a mi openraise en el cutoff. Con muchas de ellas mi mano además no deja de tener un 40%, así que aprovechando también que no me había movido en eones, decido empujar el resto de mis fichas al centro.

Mi rival hace instacall, enseña AA y en el flop sale un bonito ás dejándome sin ni una opción, para que ni sufra... ¡gracias señor repartidor!

Ya véis, no os mentía cuando os decía que sería breve. Podemos decir que todo salió mal de principio a fin, tan mal que ni siquiera hay una mano de la que se pueda sacar miga para la crónica. En fin, es lo que tocaba, no nos quejaremos más.

Resumiendo

A nivel global malo, a nivel particular más de lo mismo. Es la primera vez que vuelvo sin ganas de jugar nada más por un tiempo, y es que creo que es uno de esos momentos donde un descanso no vendría nada mal. Desde luego no tengo ganas de viajar inminéntemente así que ya veremos cuál será el próximo torneo al que vaya. Oficialmente, estoy de bajón poqueril.

Cosas chachis

  • La caja de Thalai que lo está y lo va a romper, es “massa bó”.
  • Londres, una ciudad que a cada día que pasa me gusta más. En este viaje descubrí el museo de historia natural, otra visita obligada de la ciudad.
  • Descubrir el billete de metro 1 Day Travelcard (por 5.30 libras viajas todo el día en vez de a 4 libras el viaje... me ha costado 3 viajes a Londres descubrirlo :P).
  • La fiesta de ^PokerStars. Decididamente cada año se lo montan mejor ;).

Cosas bluff

  • El Hilton Metropole. Ni de lejos cuesta lo que nos cobraron. La habitación era ridículamente pequeña. Y no era precisamente barato.
  • El bajón tras tener tantas esperanzas y ver como se evaporaban en unos pocos niveles.
  • La comida londinense... francamente, como nos decían de niños, necesita mejorar :P.

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