La ley de Adelson se queda un rato en la nevera

Su audiencia ante el Comité del Congreso se pospone y ningún representante del grupo de Adelson se presenta a un debate sobre juego online en la CPAC 2015.

La estrategia y las circunstancias de fuerza mayor se han aliado para que la Restoration of America’s Wire Act, la ley que busca la prohibición del juego online en Estados Unidos, haya quedado hibernada a la espera de un clima más agradable.

La cita más importante para el texto legal surgido del cuartel general de Sheldon Adelson era sin duda la audiencia ante el Comité de Crimen, Terrorismo, Investigaciones y Seguridad Nacional del Congreso, programada para el jueves por la mañana, hora de Washington, pero esa audiencia ha sido pospuesta debido a la posibilidad de graves complicaciones climáticas en la zona.

No hay una fecha alternativa, pero lo que sí han olisqueado en CalvinAyre es una lista oficiosa de los “expertos” que van a intervenir en la audiencia. Al loro con la alineación que va a poner sobre la cancha el grupo proerradicación del juego online.

Son tres, contra una sola voz vinculada a grupos favorables al juego online: Les Bernal, director de una asociación con el llamativo nombre de Stop Predatory Gambling; su compañero en la directiva Michael Fagan, que da un curso sobre blanqueo de dinero y terrorismo en la Facultad de Derecho de San Luis; y el profesor de la Universidad de Illinois John Kindt, cuya cita más conocida es su comparación entre el juego online y el crack.

En el Comité del Congreso, a favor de obra, los adeptos a Adelson no tienen miedo de exhibir sus argumentos más extremos, pero sin embargo ninguno de ellos apareció en la Conservative Political Action Conference, un foro de debate nada sospechoso de acerca de su carácter conservador en el que había ponentes invitados como Sarah Palin, Jeb Bush o Donald Trump.

El programa de estas jornadas contenía lo que prometía ser un interesante debate entre John Pappas, presidente de la Poker Players Alliance y un representante de la Coalición para Frenar el Juego Online, pero ningún afecto a las tesis de Adelson se acercó a tomar el micrófono en defensa de sus propuestas.

Pappas aprovechó que la discusión acabó transformada en discurso e intentó adivinar el porqué de semejante estrategia.

Imagino que a la hora de pisar el suelo, aquellos que apoyan la prohibición se dan cuenta de que no pueden apuntalar su campaña del miedo con hechos.

Yo venía buscando un debate abierto y justo acerca del futuro del juego online, y no solo porque los hechos están de nuestra parte. Antes de que el Congreso vote cualquier ley que proponga una prohibición sin restricciones, como la RAWA, creo que los votantes merecen oír como ambos bandos articulan claramente cómo ese veto afecta a los sonsumidores, los estados y la economía.

El hecho de que los principales defensores de la RAWA hayan rechazado unirse a este debate, después del significativo esfuerzo de los organizadores, lo que me dice es que quieren que su ley sea sellada en vez de que se debatan sus méritos abiertamente, un pilar básico de la democracia.

Por hache o por be, ya sea por fuerza mayor o por decisión propia de sus defensores, la RAWA ha sido encerrada en la fresquera, como si hubiera quedado enterrada en la nieve que se espera que caiga sobre la capital de Estados Unidos en las próximas horas.

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