El boom del poker en China, contado desde las mesas

El Team Pro taiwanés Raymond Wu salpimenta su opinión sobre este fenómeno con experiencias y anécdotas de su visita a los Beijing Millions.

Una de las evoluciones más interesantes de observar actualmente en nuestra industria es el lento pero apreciable aumento de la popularidad del poker en China.

Wu ha vuelto de China subiendo preflop X10 con ases.
Wu ha vuelto de China subiendo preflop X10 con ases.

Hace unos pocos meses, sin indicios previos que ayudaran a mitigar la sorpresa, los Beijing Millions se convirtieron en el torneo de poker con más registros jugado fuera de Estados Unidos.

Fueron en total 2.732 entradas vendidas, entre inscripciones y recompras, y según el Team Pro de PokerStars Raymond Wu, de haber programado más días 1, se podrían haber alcanzado las 4.000.

Wu ha plasmado sus impresiones como testigo de primera mano en el blog de PokerStars, y el paisaje que nos esboza es sorprendente, novedoso y, en ocasiones, hilarante.

El boom del poker en China

El ambiente en China me recuerda mucho a cómo era el poker cuando empecé a jugar, allá por 2005 o 2006. Me acuerdo como en la universidad todo el mundo jugaba, o al menos conocía a alguien que jugaba.

Algo similar está pasando ahora en China. Muchos de los nuevos jugadores salen de las clases altas. Cuando estuve en Pekín me quedé unos días extra con mi padre, que es interiorista y ha diseñado varias oficinas de ejecutivos y directores de empresas. Todos ellos juegan al poker, todos y cada uno. No saben de estrategia, pero son unos entusiastas del poker.

La cultura china aplicada al poker

Es fascinante ver cómo la cultura china, que incluye un montón de supersticiones, se revela en la mesa de poker.

Por ejemplo, los protectores de cartas. De lejos, los más interesantes son unas nueces secas y preservadas de más de 100 años, unas antigüedades muy caras que parecen pequeños cerebros. Nueces, curiosamente, como la palabra que designa la mejor mano, así que como amuleto es perfecto..

En especial, había un señor que cada vez que iba all-in sacaba un cepillo de dientes eléctrico y se lo pasaba a la nuez mientras rezaba por un buen resultado. Y como él hay otros cuántos. Era graciosísimo. Una mesa televisada llena de tipos así sería tremenda de ver.

La mentalidad grupal

Gente de diversas comunidades o provincias se agrupan para viajar y jugar juntos en los torneos. Llevan camisas o parches distintivos y se animan unos a otros en las mesas. La gente usa la versión china del Whattsapp para chatear sobre poker y preparar los torneos con semanas de anticipación.

En los Beijing Millions hubo un torneo barato por equipos que fue inmensamente popular precisamente la mentalidad de equipo es la que prevalece en esos grupos.

Un poker distinto

En este ambiente, te encuentras con un estilo de juego muy peculiar. Algunas jugadas que se hacen hay que verlas para creerlas. Hay muchísimo griterío y a los jugadores les gusta hacer slowrolls, cosas muy poco habituales pero que encajan con la cultura china y son normales allí.

También tienen términos y estilos muy propios de aquel país. Por ejemplo, cuando les dan ases, no quieren que les den acción. Prefieren que te tires y la mayoría de las veces apuestan muy fuerte, “una subida violenta”, para que nadie vaya y así no arriesgarse a perder la mano. 

También hacen esas enormes subidas preflop con AK, damas o jotas, incluso de 100 BBs. Le llaman “cerrar la puerta”. Si alguien pierde con ases por jugarlos despacio le dicen “deberías haber cerrado la puerta”. Si el perdedor replica que lo intentó pero le pagaron, se le dice “haberla cerrado más fuerte”.

Al color le llaman “el oro”. Intentar ligar un proyecto de color es “buscar oro” y si el proyecto de color se complementa con uno de escalera entonces se llama “proyecto intimidante”. Intimidante para el que va por delante y tiene que ver como sus cartas aguantan o no.

Pero lo más diferente de aquella atmósfera es que hay muchos jugadores nuevos que están realmente emocionados por estar jugando al poker. Y no ha hecho nada más que empezar.

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